La práctica del OM, el sonido sagrado que nos armoniza y nos hace UNO con el todo.
domingo, julio 29, 2007
El sonido sagrado del OM

( http://www.hatha-yoga.com.ar/documentos/om.htm )
Por Amor_Mariachi Vargas_Autor: Marco Antonio Muñiz
Por amor se han creido los hombres
en la faz de la tierra;
Por amor hay quien haya querido
regalar una estrella.
Por amor fue una vez al calvário,
Con una cruz a cuestas,
Aquél que también por amor
entregó el alma entera.
Por amor se confunden las aguas
Y en la fuente se besan
Y en alas de la mariposa
Los colores se crean.
Por amor ha existido en el mundo
Siempre tanta belleza
Y el color de la naturaleza
Se pintó por amor.
Por amor soy de tí
Y seré toda la vida,
Mientras viva, por amor soy de tí
Por amor, por amor, por amor.
Por amor una coche cualquiera
Una amante se entrega.
Por amor en un beso se calman
unos lábios que esperan.
Por amor ya no llevo las cruces
Que me dio el sufrimiento
Por tí lo que fuera mi suerte
Se cambió por amor.
Por amor soy de tí...etc.
sábado, julio 28, 2007
jueves, julio 26, 2007
Una vez más, “la piedra que desecharon los edificadores”…
Pasó la semana pasada en Londres: Un programa de canto de reality show en Londres. Llega un concursante humilde, vendedor ambulante de celulares.
El jurado lo recibe con sorna, lo desprecia socarronamente y le pregunta:
- "¿qué va a cantar?"
El pobre, acobardado, dice :
- "Opera"
El jurado se mira entre si con burla y le dicen bueno, déle..."Cante"
Vean lo que ocurrió.......
Video youtube: Paul Potts singing Opera (Seleccionado y enviado por Jose Manuel de las Islas Canarias, España, al Grupo Kryon de Msn el 17/07/7)
GAYATRI MANTRA- INTERPRETE DEVA PREMAL
Mantra de alabanza al Padre -Madre:
PADRE MADRE TE AMO,
ERES MI LUZ, SABIDURIA, AMOR,
VIVO DICHOSO EN TU AMOR...
ॐ भूर्भुवस्व: |
तत्सवितुर्वरेण्यम् |
भर्गो देवस्य धीमहि |
धियो यो न: प्रचोदयात्
Aum Bhûr Bhuva Svaha
(Aum) Tat Savitur Varenyam
Bhargo Devasya Dhîmahi
Dhiyo Yo Nah Prachodayât, (Aum)
It is considered one of the most universal of all Hindu mantras, invoking the universal Brahman as the principle of knowledge and the illumination of the primordial, Sun.
miércoles, julio 25, 2007
Yuyachkani - Los Músicos ambulantes
Esta secuencia musical festiva, con algunos ritmos del Perú, corresponde al final de la obra "LOS MÚSICOS AMBULANTES", creación colectiva del grupo teatral Yuyachkani, basada en "Los saltimbanquis" de Luis Enríquez y Sergio Bardotti y en "Los músicos de Bremen" de los hermanos Grimm. Obra que Yuyachkani viene presentando en escenarios, calles y plazas, desde hace 23 años.
Valga este cariñoso recuerdo como un pequeño homenaje al trabajo profesional, disciplinado y coherente del Grupo YUYACHKANI, quienes sin lugar a dudas representan a ese Perú vivo y conciente, que afirma nuestra identidad como pueblo digno y hermano, en igualdad de condiciones, de todos los pueblos del mundo...¡Felices Fiestas Patrias!
Hasta la piedras hablarán…(Conexión con el cristal maestro, 1/Enero/2007)

- por lo menos en los de a pie - y en ese proceso de re-encuentro del terrícola con su propio mundo, vuelve como aquellos habitantes de los pueblos originarios, a entrar en comunión, en “transe” comunicativo con el todo... que habla, porque todo tiene vida.
La energía cósmica vuelve a fluir nuevamente a través del ser humano y en ese proceso de reconexión, es que irrumpen los mensajes de las diferentes formas de existencia, logrando ya algunas personas “canalizar” ese torrente de sabiduría y conocimiento sin límites, que compartimos con el universo.
En este contexto, es que compartimos con Ustedes un par de valiosos mensajes recibidos en Enero de este año - en una interiorización meditativa con una piedra de cuarzo - por nuestra amiga Florinda Ramos Gil, de Mollet, España.
Mensaje 1
Habla el corazón del cristal, el que en su sabiduría entiende y sabe todo, porque todo lo contiene en proporciones exactas, habla de amor como energía jamás exhausta ni corrompida, fundamento y principio de todos los principios.
Habla de la luz como "forma del amor", partículas intangibles que penetran en la materia modificándola, habla de la NO-LUZ, como el opuesto de la luz, que no es la oscuridad, ni siquiera el vacío, pues no existe tal en el Universo. Así habla el corazón del cristal a quien quiere escuchar.
Mensaje 2
Habla el cristal, sede de la conciencia información terrestre. Habla de como nuestra propia conciencia nos crea y nos contiene, puntos de luz que se ven en materia creada para los sentidos terrestres. Esparcir la conciencia, agrandarla es difícil. Concentrar la conciencia, enfocar los puntos millones de millones de millones de luz en una dirección, crea un haz de energía de considerable fuerza valor.
Llegamos al corazón del Cristal por este camino, y una vez dentro, esparce, deja ir, pues no existe el espacio, el espacio es una ilusión cambiante. No hay espacio, hay infinitud espacial. Son conceptos limitativos de los que tenemos que desprendernos. Concreta la energía de luz, entra, fluye y lee. Todo está dentro del cristal.
Tras una meditación con mi cristal y un ejercicio de respiraciones conscientes, recibí este mensaje(Florinda Ramos Gil)
lunes, julio 23, 2007
Celebremos a la Patria...¡viva!
Llega el 28 de Julio y las Fiestas Patrias. Y para que no pasen como un formal “saludo a la bandera”, creemos necesario volver nuestros ojos sobre aquellos que han fraguado con su vida
Dos de ellos, destacan nítidamente.
Uno, es Tupac Amaru II, quien pagó con un sacrificio muy alto y cruel, la aspiración libertaria e integradora del Perú indio, mestizo y criollo,
y el otro, no menos grande,
porque hizo carne, literalmente hasta la muerte,
el drama social-cultural…¿ y racial ?...del Perú,
Profesor de aula, intelectual, escritor, lingüista, pero, por sobre todo, peruano visceral, José María Argüedas no fue un testigo “externo” del desgarramiento del Perú, fracturado como Tupac Amaru por el colonialismo, en este caso mental y corrosivo, suerte de “kryptonita” debilitadora de nuestra esencia ancestral.
Porque ha sido gracias a su convicción peruanista,
De no haber existido la obra de José Maria Argüedas, es posible que
la modernidad y el “achoramiento”
- forzado por la necesidad de conquistar las ciudades del antiguo comunero y peón andino - habría desdibujado y borrado algunos de los rasgos esenciales de nuestra cultura andina.
Habríamos, quizá, perdido el alma …en el camino.
José Maria Arguedas, se despidió cantando...(Guillermo Rochabrun)
Hecho esencial de este encuentro fue una labor, diríase pedagógica que Arguedas hizo para con María Rosa. Arguedas quiso repasar con ella algunas canciones indígenas que el le había enseñado unos años atrás.
Entre enero y marzo de 1965, María Rosa Salas había estado alojada en la casa de José María y Sybila en Santiago de Chile. María Rosa se encontraba estudiando con Mirka Stratigoupoulu, profesora de la escuela de Música Antigua de la Universidad Católica de ese país . Dada esa vocación musical, entre las numerosas tardes y noches en que pasaban largas horas conversando, Arguedas decide enseñarle a cantar algunas canciones en quechua.
María Rosa no sabia ese idioma, aunque si conocía bien su fonética puesto que su padre, el abogado ayacuchano, Julio Salas Dongo, amigo de Arguedas, lo hablaba entre su familia.En aquel encuentro cada sección de cada canto fue comentada y luego registrada.De esta manera Arguedas indico las inflexiones de la voz que se deben utilizar, por ejemplo para cantar "Lorocha", las cuales no estaban pautadas rígidamente. Arguedas explicaba la forma de interpretar las canciones utilizando metáforas. "es un alarido que lleva la vibración de la sangre,...este canto sale como brotado de la entraña misma de la tierra, el aire lo lleva al cielo, lo mezcla con las nubes...".De igual manera recomendaba que "Cosecha de Alberjas" (Saruykuy) debe cantarse de modo apacible; solo las notas finales de cada frase se prolongan y deben hacerse vibrar. Así también, respecto al Carnaval de Circa, "Tuta Wayray", Arguedas sugiere que el tempo de la fuga se cante mas lento, "como una pasión controlada".
Lo que este encuentro de chaclacayo revela es el deseo de Arguedas de transmitir, de enseñar, la forma indígena de cantar. No se trataba simplemente de aprender los cantos, sino de adentrarse en el canto mismo. Y es que la forma del canto viene a ser una parte muy profunda de la cultura. Es algo así como el acento que acompaña al habla, aspecto que siendo tan característico de una lengua viva ninguna gramática puede registrar. El acento en una de las huellas del idioma en tanto realidad eminente colectiva y que, aunque solo lo perciben los extraños, es capaz de sellar el sentimiento de pertenencia de una persona.
La figura excepcional de Arguedas, excepcional en su autenticidad cultural, se manifiesta en la vivencia interior de determinados sentimientos y en su expresión exterior, a través del habla y del canto. A diferencia de tantos otros, en el no se trato de un "acercamiento" a la cultura indígena, o su reivindicación ni defensa compasiva, términos que remiten todos ellos a una relación exterior.
Aquella tarde se ensayaron en total doce piezas, de las cuales se grabaron nueve. Cuatro de las canciones habían sido también ensayadas en Santiago-Lorochay, Saruykuy, Amapolay y Tuta Wayra-, lo cual dice mucho del significado que debían tener para Arguedas.
La sesión se grabo en una grabadora portátil de cassette de José María y en una grabadora de carrete pequeño semi profesional de Jesús Ruiz Durand, es particularmente significativo que Arguedas tuviera la iniciativa de grabarlas. Al despedirse Arguedas entrego el cassette a María Rosa quedando en volverse a reunir en breve, alrededor de la música.Jesús conservó la cinta de carrete. Sin embargo ese encuentro nunca tuvo lugar; como hemos dicho, seis días después Arguedas ejecuto la decisión que ya había tomado de poner fin a sus días. La difícil elección , de la cual hablaba en la carta final a Gonzalo Losada, finalmente tendría lugar.
Fue aquella reunión una despedida, conscientemente pensada como tal? En todo caso, esta grabación es un documento casi único sobre la relación de Arguedas con el canto indígena.
CANTO CORAL A TÚPAC AMARU, QUE ES LA LIBERTAD (De Edición Extraordinaria, 1958) (Alejandro Romualdo)
Micaela Bastidas

con dinamita. En masa,
lo cargarán, lo arrastrarán. A golpes
le llenarán de pólvora la boca
Lo volarán:
¡y no podrán matarlo!
Lo pondrán de cabeza. Arrancarán
sus deseos, sus dientes y sus gritos,
Lo patearán a toda furia. Luego
lo sangrarán
¡y no podrán matarlo!
Coronarán con sangre su cabeza;
sus pómulos, con golpes. Y con clavos
sus costillas. Le harán morder el polvo
Lo golpearán:
¡y no podrán matarlo!
Le sacarán los sueños y los ojos
Querrán descuartizarlo grito a grito.
Lo escupirán. Y a golpes de matanza
lo clavarán:
¡y no podrán matarlo!
Lo podrán en el centro de la plaza,
boca arriba, mirando al infinito.
Le amarrarán los miembros. A la mala
tirarán:
¡y no podrán matarlo!
Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Querrán descuartizarlo, triturarlo,
mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.
Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Al tercer día de los sufrimientos,
cuando se crea todo consumado,
gritando ¡libertad! sobre la tierra,
ha de volver.
Y no podrán matarlo.
En el primer libro de Alejandro Romualdo, La torre de los alucinados, aparte de la presencia de Eielson puede advertirse la de Rilke; sin embargo, ese texto ya era profundamente original y tiene como especial característica la reminiscencia de una infancia feliz; ese mundo invocado y embellecido por la palabra de Romualdo tiene connotaciones religiosas. El lenguaje utilizado es a ratos edulcorado, pero en ocasiones muestra ya esa tendencia a evidenciar la realidad que caracterizaría a su poesía posterior.Después, en contacto con algunos poetas españoles como Alonso, Aleixandre, Bousoño y especialmente Otero, la poesía de Romualdo se transforma y se torna materialista. En los años 50/52, la poesía de Romualdo se distinguirá todavía por una preocupación de orden religioso; la divinidad aparece hermanada con el hombre, y más aún, inventada por él. Después, en el poemario España elemental, el tema es el dolor por el sufrimiento del pueblo español.Formalmente, la poesía de Romualdo recurre al ritmo acezante a través de cesuras encabalgamientos sorpresivos; en ocasiones recurre a formas tradicionales como el soneto; en otros casos, dentro del soneto, realiza las operaciones mencionadas: encabalgamientos, cesuras, aliteraciones. El recurso formal más importante de Romualdo es lo que Bousoño llama la ruptura del sistema y es realizado más en el plano semántico que en el sintáctico. Toda esta primera fase de la poesía de Romualdo culmina con Cámara lenta (1950) y El cuerpo que tú iluminas (1951).Una segunda fase de la producción de Romualdo es la que se inicia con Edición extraordinaria (1958), donde el poeta recurre al lenguaje periodístico, de la frase hecha, impactante, directa. Algunos críticos escogieron los poemas menos logrados del libro para llamar la atención sobre cómo la poesía social peruana había caído en lo que llamaban "un callejón sin salida". No se percataban de que no es el procedimiento el que hay que mirar sino el logro del poema. Basta decir al lector de hoy que el "Canto coral a Túpac Amaru", tan celebrado, pertenece a este poemario. De otro lado, Romualdo, al utilizar técnicas periodísticas para escribir poemas, está haciendo lo mismo que en esos años empezaban a hacer Nicanor Parra en Chile y Ernesto Cardenal en Nicaragua.La poesía posterior de Romualdo recoge sus virtudes iniciales, pero está hecha con una mano de más experiencia y oficio, un buen ejemplo es el libro Cuarto mundo.Otro tipo de poesía que ha ido ganando el interés de Romualdo es la espacial, en la que ha conseguido hermosos logros. Así, este poeta considerado con justicia como el más representativo de la tendencia social, es decir, aristotélico, realista, comprometido, muestra sus coincidencias en las búsquedas con poetas finalmente tan diferentes como Sologuren y Eielson. Por Marco Martos
lunes, julio 16, 2007
El amor consciente

Generalmente, solemos considerar que las relaciones íntimas son adecuadas cuando satisfacen nuestras necesidades de amistad, seguridad, sexo y autoestima. Sin embargo, si aspiramos a convertir nuestras relaciones en un sendero -en un sendero sagrado- nos veremos obligados a ampliar nuestra perspectiva y a asumir una visión más comprensiva que, incluyendo todas esas necesidades, no se halle, sin embargo, circunscrito a ellas.
Nuestro tema tiene que ver con el cultivo del amor consciente, de ese amor que puede inspirar el desarrollo de una conciencia más expandida y la evolución de las personas implicadas. Sin embargo, no debemos mostrarnos demasiado idealistas porque las relaciones íntimas nunca funcionan a un solo nivel. Vivimos simultáneamente en diferentes niveles y cada uno de ellos tiene sus propias necesidades concretas.
El vínculo más primario que podemos encontrar en la pareja es la necesidad de una fusión simbiótica originada en el deseo de alcanzar el alimento emocional del que carecimos en nuestra infancia. Obviamente, esto es algo por lo que atraviesan muchas parejas que, cuando acaban de conocerse, atraviesan una fase simbiótica que les lleva a cortar temporalmente otras actividades o amistades y a pasar la mayor parte del tiempo juntos. El estadio simbiótico de una relación puede así contribuir a que ambas personas lleguen a establecer un profundo vínculo emocional. No obstante, si la simbiosis se convierte en la principal motivación de la relación o si perdura demasiado tiempo, termina convirtiéndose en un factor limitador que establece una dinámica paternofilial que limita el rango de expresión e interacción de ambas personas, destruye los roles masculinos y femenino de la relación y termina creando pautas de comportamiento adictivas. Más allá de la necesidad primitiva de fusión simbiótica, el deseo fundamental que aparece en una relación es el de compañerismo, un deseo que puede asumir formas más o menos sofisticadas. El compañerismo constituye un ingrediente esencial de toda relación pero ciertas personas, sin embargo, parecen no desear nada más de su pareja.
Otro nivel posterior de relación es el que se establece en el caso de que los amantes no sólo compartan las actividades y la compañía del otro sino que también tengan intereses, objetivos y valores parecidos. Así pues, cuando una pareja comienza a crear un mundo común podemos afirmar que ambos se adentran en el nivel de la comunidad, un tipo de relación que, al igual que el compañerismo, constituye una forma terrenal y concreta de relación. Sin embargo, más allá del hecho de participar de los mismos valores e intereses del otro, se encuentra el nivel de la comunicación, un nivel en el que somos capaces de compartir todo aquello que ocurre en nuestro interior, es decir, todos aquellos pensamientos, expectativas, experiencias y sentimientos.Establecer una buena comunicación es una tarea mucho más difícil que tratar simplemente de crear una situación de compañerismo o de comunidad. Este nivel requiere que cada miembro de la pareja sea totalmente sincero al expresar lo que ocurre en su interior y tenga el valor suficiente como para superar los inevitables obstáculos que aparecen ante cualquier intento de compartir dos verdades diferentes. La buena comunicación es, con toda certeza, el elemento más importante de cualquier relación cotidiana sana.
Un nivel todavía más desarrollado de la comunicación es la comunión. Más allá del hecho de compartir los pensamientos y los sentimientos existe el reconocimiento profundo del ser de otra persona, un reconocimiento que suele descubrirse en el silencio, tal vez mientras miramos a los ojos de nuestra pareja, estamos haciendo el amor, paseando por el bosque o escuchando música. Es como si, de pronto, nos sintiéramos percibidos y conmovidos en aquel núcleo profundo del ser que trasciende a la personalidad. Seguimos siendo plenamente nosotros mismos pero, al mismo tiempo, estamos completamente en contacto con nuestra pareja. Este tipo de relación es tan extraño y sorprendente que no suele pasar desapercibido. Por otra parte, aunque la comunicación pueda ser fruto de un trabajo deliberado, la comunión, por su parte, es completamente espontánea y se encuentra más allá de nuestra voluntad. La comunicación y la comunión son formas de intimidad más profundas y sutiles que la compañía y la comunidad y tiene lugar, respectivamente, en el nivel de la razón y en el de corazón. La profunda intimidad de la comunión puede alimentar el anhelo a superar completamente la dualidad, una aspiración, en definitiva, por lograr la unión completa con la persona amada. No obstante, aunque este anhelo expresa una necesidad auténticamente humana, se dirige en realidad, hacia lo infinito, lo absoluto y lo divino.
Pero cuando este deseo de unión definitiva permanece ligado a una relación concreta suele terminar creando problemas y reduciendo nuestra aspiración por la realización espiritual a la idealización, la inflación, la adicción y la muerte. La forma más adecuada de orientar nuestra aspiración hacia la unión consiste en una práctica espiritual auténtica -como la meditación, por ejemplo- que nos enseñe a ir más allá de la mente dicotómica en todas las áreas de nuestra existencia. Así pues, aunque apunte en esta dirección, las relaciones íntimas pueden alentar este tipo de práctica pero jamás pueden llegar a sustituirla. Toda relación tiene áreas, más o menos intensas, a lo largo de este continuo de conexión.
Las parejas que comparten una relación profunda de ser a ser, que mantienen un buen nivel de comunicación, que tienen intereses y valores comunes y que disfrutan naturalmente de la compañía del otro, logran establecer un equilibrio ideal entre el cielo y la tierra, por así decirlo. (La sexualidad, por su parte, puede operar en cualquiera de estos niveles: como una forma de unión simbiótica, como compañía corporal, como un ejercicio compartido, como una forma de comunicación o como una comunión profunda.)
El amor consciente sólo aparece cuando ambas personas logran establecer una comunión esencial que trasciende a la personalidad. En esos momentos de comunión, estamos simultáneamente en contacto con nuestra propia esencia y con la esencia de nuestra pareja y, sin embargo, seguimos siendo individualidades separadas. Por más próximos que nos hallemos nunca podremos llegar a compartir plenamente nuestros mundos ni a saber del todo cómo son las cosas para la otra persona. Así pues, aunque podamos compartir ciertos momentos fugaces de unidad en los que nuestra esencia permanece en contacto, la unión completa siempre estará fuera de nuestro alcance. Ahora bien, no existe modo alguno de retener a otra persona ni de poder utilizar la relación como una forma de escapar de la soledad. Nuestra pareja es sólo un préstamo temporal que nos concede el universo, un préstamo que ignoramos cuándo se nos reclamará. En el fondo de la devoción a otra persona anida la dulce y melancólica plenitud de un corazón que sólo anhela desbordarse. La soledad es, a fin de cuentas, lo que nos impulsa a salir de nosotros mismos. Por consiguiente, no es necesario que nos aislemos porque la soledad, como simple presencia, es lo que compartimos con todas las criaturas de la tierra, es el trasfondo del que brotan todos los tesoros: un anhelo desbordante que nos hace salir de nosotros mismos, escribir un poema, componer una canción o crear algo hermoso. Cuando valoramos nuestra soledad podemos ser nosotros mismos y entregarnos más plenamente. Entonces ya no necesitaremos que los demás nos protejan o nos hagan sentir bien sino que, en lugar de eso, estaremos en condiciones de ayudarles para que sean ellos mismos. El amor consciente sólo puede brotar como el fruto maduro de un corazón herido. Todas las tradiciones espirituales coinciden en afirmar que la persecución exclusiva de nuestra propia felicidad no conduce a la verdadera satisfacción porque los deseos personales se multiplican de continuo generando nuevas frustraciones. La verdadera felicidad -la que nadie puede arrebatarnos- emana de la apertura de nuestro corazón, de su proyección hacia el mundo que nos rodea y se complace con el bienestar de nuestros semejantes. Si queremos preocuparnos por el desarrollo y la evolución de las personas a las que amamos es necesario poner en funcionamiento las capacidades más profundas de nuestro ser y evolucionar nosotros mismos.
La evolución exige la puesta en marcha de todas nuestras cualidades. Así pues, todas las dificultades propias de la relaciones constituyen, en realidad, una oportunidad excepcional: descubrir el camino sagrado del amor cuya llamada nos alimenta a cultivar la plenitud y la profundidad de nuestro ser.
El logro más elevado del amor, el amor consciente, encamina a los amantes más allá de sí mismos y les lleva a conectar plenamente con la totalidad de la vida. En realidad, el verdadero amor carecerá de espacio para desarrollarse hasta el momento en que se proyecte hacia el exterior.
El punto más elevado de la relación amorosa apunta al logro de un sentimiento de hermandad con toda forma de vida, lo que Teihard de Chardin denominaba "amor por el Universo". Sólo de este modo podrá el amor -como afirmaba Teihard- "convertirse en luz y poder ilimitados". El sendero del amor se propaga en círculos. Comienza en el hogar encontrando nuestro sitio, haciéndonos amigos de nosotros mismos y descubriendo que, bajo la confusión y el engaño de nuestro propio egoísmo, se esconde la riqueza intrínseca de todo nuestro ser. Cuando llegamos a establecer contacto con esta plenitud fundamental que anida en nuestro interior descubrimos que tenemos mucho más que ofrecer a nuestra pareja de lo que anteriormente imaginábamos. Cuando dos personas se preocupan por el desarrollo de la consciencia y el espíritu de su pareja, tienden naturalmente a compartir su amor con los demás. Y, de este modo, las nuevas cualidades emergentes -la generosidad, el coraje, la compasión y la sabiduría, por ejemplo- se extienden más allá del círculo de su propia relación. Estas relaciones son el "hijo espiritual" de la pareja, lo que su unión puede ofrecer al mundo.
Una pareja florecerá, pues, cuando su visión y su actividad no se centre exclusivamente en ellos mismos sino, por el contrario, cuando sean capaces también de incluir a la comunidad de la que participan. Pero, como señala Teihard de Chardin, el amor entre dos personas puede expandirse todavía más. Cuanto más profundo y apasionantemente se ame una pareja mayor será su preocupación por el estado del mundo en el que viven, más conectados estarán con el planeta y, en consecuencia, se ocuparán de cuidar del mundo y de todos los seres que necesiten ayuda. El logro máximo y la más plena expresión del amor se alcanzan cuando éste llega a abarcar a toda la creación enriqueciendo y fortaleciendo entonces, a su vez, la vida de la pareja. Éste es el gran amor y el gran camino que nos conduce hasta el mismo corazón del Universo. (Extraido de la lista GRAN FRATERNIDAD DE LA LUZ, de los Grupos MSN)
sábado, julio 14, 2007
Has dejado pasar la luz?_Dr. Jorge Carvajal Posada
Yma Sumac_La otra maravilla mundial del Perú
Recordamos hoy a una "maravilla" musical de nuestro país, que paseo el nombre del Perú en el registro maravilloso de su voz , por los principales escenarios y públicos del mundo.
Esto dice la Wikipedia de ella:
Zoila Augusta Emperatriz Chávarri del Castillo (Ichocán, Cajamarca, 10 de septiembre de 1922), más conocida como Yma Sumac (transliteración del quechua Ima Sumaq, "qué linda"), es una cantante soprano de Perú que logró el alto registro de 5 octavas en un momento en que el promedio que alcanzaba una cantante de ópera era de dos octavas y media. Se dice que de niña trataba de imitar el canto de los pájaros, iniciándose así su pasión por el canto.
Alcanzó fama en el mundo entero tanto por su alto registro como por su belleza exótica y el aura mágica que significó representar a una sacerdotisa inca o virgen del sol. Es la única peruana que tiene su nombre inscrito en el "Paseo de la Fama" en Hollywood.
El registro vocal de Yma Sumac abarca las 5 octavas, siendo ella la 1ª cantante en alcanzar este rango en la historia de la música con el uso de falsete y Whistle Register La nota más alta de la peruana era de un E7, producido en varios conciertos pero nunca escuchado en grabaciones, y su nota mas baja es un E2.Por muchos no conocedores musicales es comparada con Mariah Carey,aunque esta cantante cante G#7, no podría jamas existir comparación alguna con Yma Sumac, pues la particularidad unica de yma Sumac en el mundo es que ella es la única que puede interpretar todos los papeles de la opera desde soprano coloratura hasta los graves profundos de un bajo, y con el pleno dominio de todos los registros, y sin el uso de falsete ni whistle register, cosa que Mariah Carey jamás podrá hacer, Yma Sumac es tambien conocida por su tecnica, y por ser la unica que logro hacer la triple coloratura o conocido como trino de aves en la canción Chuncho, ademas de superar a Erna Sack en las notas altas y a Mado Robin con su famoso D7.
jueves, julio 12, 2007
La soledad de una vida llena de "hacer"_ Robert Johnson

Conozco a muchas personas que están en esta situación, rodeados de otras personas y sin embargo sufriendo una intensa soledad. Muchas veces intentamos enfrentarnos a este problema haciendo aún más cosas, cualquier cosa que nos libere de ese sentimiento doloroso de estar separados, pero no sirve de nada.
Ésta es la soledad de una vida llena de «hacer», y he descubierto que la mayoría de personas dedican demasiado tiempo al hacer, y muy poco o ninguno al ser. Cuando tienes la vida ocupada con demasiado hacer, la única cura para este tipo de soledad es una fuerte dosis de soledad buscada.
Parece irónico que la cura para la soledad sea estar solo; una forma de soledad meditativa y abierta al ser interior, tiempo para aminorar y escuchar a mi yo interno, tiempo para reconectarme con la naturaleza.
Aunque la mayoría de personas sufren actualmente la soledad de sentirse separadas de su yo interior y profundo, la soledad también puede funcionar en la otra dirección. Nos podemos volver demasiado absortos en nosotros mismos, separados del mundo por «ser» demasiado y descuidar el «hacer».
El brazo horizontal de la cruz representa el hacer, o el reino terrenal. Tenemos todo tipo de actividades cotidianas; muchas veces ese hacer llena todas nuestras vidas. Pero si nos centramos exclusivamente en el hacer, nuestras vidas empiezan a parecer vacías y carentes de sentido; empezamos a preguntarnos por qué trabajamos tan duro.
Podemos preguntarnos en secreto si vale la pena, para qué o cuál es el sentido de nuestra vida. Eso es señal de que hemos descuidado el opuesto de hacer, que es el ser.
Pensemos ahora en el brazo vertical de la cruz, que representa el ser, o el reino celestial. También debemos disponer de tiempo y espacio en nuestras vidas donde podemos conectar con algo que es más grande y duradero, requiere tiempo para reflexionar, meditar, para el trabajo interior y una soledad atenta, necesitamos un equilibrio entre el hacer y el ser.
En la proyección cada uno de nosotros coloca alguna cualidad de nuestro propio ser en algo o alguien. Los aspectos de la realidad de los que no somos conscientes son proyectados en el mundo exterior, donde los vemos en términos de acontecimientos y personas ajenos a nosotros.
Como este proceso es inconsciente, muchas veces pensamos que pertenece al objeto exterior cuando, de hecho, nos pertenece a nosotros. No son solamente las cualidades negativas de la persona las que se proyectan hacia fuera de esa manera; en igual medida, proyectamos nuestras cualidades positivas.
El intento de filtrar el pensamiento oriental en las mentes occidentales es como intentar fusionar dos colmenas. Si quitamos la tapa inferior de una y la superior de otra e intentamos juntarlas a la fuerza, las dos colonias de abejas se matarán entre ellas.
Sin embargo, si extendemos una hoja de periódico entre las dos colmenas y las ponemos entonces una encima de la otra, para cuando hayan agujereado el papel ya tendrán un olor muy parecido y no sabrán distinguir qué abejas son de una colonia y cuáles de otra. Entonces se unirán en una sola colmena.
El trabajo del alma, o interior, tiene lugar cuando algo se mueve desde el inconsciente, donde empezó, hacia el consciente. El camino no es nunca recto y fácil en el interior de uno mismo, como si se pudiera ir a una biblioteca y hacer todo el trabajo interior allí. En lugar de ello, cuando hay algo que está listo para pasar del inconsciente al consciente, se necesita un anfitrión o intermediario.
Generalmente, este intermediario es alguna persona o cosa. De repente, parece como si uno tuviera que poseer a cierta persona. Si es nuestro «oro» –nuestra alma- lo que está aflorando a la conciencia, es probable que la primera percepción de un cambio interno tan profundo sea que otra persona empiece a brillar para nosotros. Se trata de nuestro oro, pero lo vemos en el otro; estamos poniendo todo el oro en esa persona.
Primero admiramos a un héroe, sin darnos cuenta jamás de que él o ella solamente representa aquello que necesitamos manifestar en nuestro interior. Entonces, un tiempo después, si somos razonablemente inteligentes para saber trabajar con nuestras proyecciones, nos despertamos y descubrimos que nos hemos convertido en alguien bastante parecido a ese héroe. Fijamos nuestras propias posibilidades proyectándolas en otra persona y después las vamos asimilando gradualmente.
Este proceso continúa durante toda la vida. Nuestras proyecciones del héroe en otros siempre representan la dirección hacia la que nos encaminamos. Las personas actuales ya no pueden depositar su alma en otra persona o cosa; tenemos que aprender a albergarla nosotros mismos y encontrar el valor más elevado en nuestro interior.
Hemos ganado en realidad del ego, pero hemos perdido las funciones místicas y religiosas que deberían guiar nuestras vidas. El concepto de escuchar la voluntad de Dios es difícil de seguir para muchas personas de nuestro tiempo, porque choca con nuestro amor por la libertad y nuestra insistencia en el libre albedrío.
Por lo que se refiere a los aspectos más importantes de mi vida, no soy libre. Cuando estoy más seguro es cuando dejo de intentar controlar mi vida y en lugar de ello sigo los tenues hilos. Ésta es una perspectiva religiosa en el sentido de que el ego humano tiene que rendirse ante algo más poderoso que él.
La libertad insiste en que el ego puede hacer todo aquello que desee. No estoy intentando descartar por completo el concepto de libertad. Naturalmente que tenemos libre albedrío, pero insisto en que en cada momento hay una cosa correcta que hacer: podemos escoger seguir la voluntad de Dios o no seguir la voluntad de Dios, y sólo de esta manera podemos tener una vida con sentido. He aprendido a confiar en los tenues hilos para las grandes decisiones de mi vida, y utilizo el ego para que se encargue de los pequeños detalles.
Las pequeñas decisiones nos pertenecen, mientras que las grandes son como el viento que nos lleva. Pero la mayoría de personas actuales pasan gran parte de sus días preocupados por temas de tal envergadura que el ego realmente no puede controlar. El ego, pequeño y limitado, no es la facultad humana adecuada para tales tareas.
El asiento del conductor no corresponde al ego. De hecho, el ego suele interponerse en el camino de estar atento a los tenues hilos. Tenemos que aprender y procurar que nuestro ego se quede quieto y se comporte humildemente para así poder seguir los tenues hilos.
Las personas están tan ocupadas intentando controlar las cosas que no son del dominio del ego, que descuidan lo que sí lo es: una conciencia más elevada. El ego tendría que recoger datos y observar. El ego sirve como los ojos y los oídos de Dios. Recoge los datos, pero no toma las decisiones finales.
Cuando no sabemos cómo tomar una determinada decisión, deberíamos utilizar el ego para reunir toda la información posible y después esperar. Finalmente la voluntad de Dios se nos revelará. Es engañoso decir que ya lo sabremos; es más correcto decir que nos será revelado.
La manera de enfocar este tipo de vida es empezar con cosas extremadamente pequeñas. No hay que pensar demasiado en ello o se entra en contradicciones. Hay que empezar a observar cómo tomamos las pequeñas decisiones.
En lugar de sopesar todos los pros y los contras, y forzar una decisión una decisión con el ego, simplemente intentemos mantener el ego despierto y darle un golpecito en la mano, con suavidad, si intenta hacer demasiado.
Existe una diferencia cuando el ego dice algo o cuando es el self quien lo hace. Sé por experiencia que el impulso proviene de distintos lugares que hay en mí. Ese otro centro es capaz de tomar decisiones, y casi podemos sentir en el cuerpo la diferencia entre una decisión del self y otra del ego.
La del ego parece provenir de la cabeza, mientras que la del self parece venir de cerca del corazón o del estómago, a veces la llamamos «un sentimiento visceral».
Si realmente estamos siguiendo la voluntad de Dios lo sabemos de manera instintiva, hay una sensación de paz, de equilibrio y de totalidad, un ritmo tranquilo. En lugar de preguntar qué es lo correcto o qué coincide con nuestro interés personal, preguntémonos qué es lo que nos hace completos.
La santidad es el resultado de la totalidad no de la bondad. Lo que se necesita para ser completo será diferente para cada persona, y cambia a cada instante. Ello requiere volverse a alinear cada día, cada hora, en cada momento. Cuando uno consigue vivir así, alineando el ego con el self interior, ello tiene una profunda influencia en la calidad de nuestra vida. Seguir la voluntad de Dios incluyendo sus desgracias, significado, propósito y dignidad también nos quita gran parte de la ansiedad producida por la vida moderna.
Seguir la voluntad de Dios no consiste en resignarse o pasivamente «fluir con la corriente»; para las decisiones claves de la vida, hay que aprender a escuchar al corazón para poder oír cuál es lo más adecuado que hay que hacer.
Para sobrevivir las pruebas y tribulaciones diarias de la vida, todos debemos de encontrar, aunque sea ocasionalmente, un hilo de divinidad, algún rayo de significado que nos apacigüe el alma.
Si la vida no es tocada ni tan siquiera por una minúscula experiencia del mundo divino, entonces nuestra existencia se hace tan pequeña y retorcida que resulta insoportable. Muchas personas viven en este tipo de existencia árida y desolada, donde no existe otra cosa que el pequeño imperio del ego.
Toda mi vida ha sido un intento de encontrar y seguir la voluntad de Dios, y al mismo tiempo ha sido un paso por la soledad, siento que las dos cosas, para mí, han sido inseparables. En cierta manera comprendí que ése era mi destino a una edad bastante temprana, pero otra parte mía se rebeló desesperadamente contra la soledad y así estableció el conflicto básico de mi vida.
Cuando estaba solo, no podía soportar la soledad. Cuando estaba con alguien, una voz me susurraba constantemente al oído que debería estar solo.
Ahora puedo estar solo durante un largo tiempo y al mismo tiempo no sentirme obligado a hacer nada para evitar esa soledad; puedo soportar la soledad de estar con Dios.
Robert Johnson, analista junguiano
martes, julio 10, 2007
Sila Illanes - Quiero ser libre
En estos dias de celebración por la elección contable de Machu Picchu como unas de las siete "maravillas del mundo", vale la pena abrir nuestros sentidos a la cultura viva de nuestra tierra, que tiene en la voz de Sila Illanes una de sus cumbres mas altas y memorables.
LA CIENCIA SAGRADA DEL SERVICIO _ Conferencia del Dr. Jorge Carvajal Posada(*)

“Podrías olvidarlo todo salvo ser y nacer dentro de ese torrente de amor que hay dentro de ti.”
¿Qué es servir? Servir no es dejar caer migajas, no es acallar la conciencia, ni es dar de lo que nos sobra. Servir es entregarse, rendirse, es dar la vida. No tiene que ver con el conocimiento, sino con esa sabiduría viva, de la vida que fluye en nosotros cuando podemos de veras amar. Sólo cuando amamos de verdad somos incondicionales, sólo es incondicional el amor del alma.
Amar incondicionalmente y servir son una propiedad humana, pero no son sólo un mérito del hombre, el servicio va mucho más allá de nosotros. Estas bellas flores que hoy aquí nos acompañan, nos aman. Ellas ni se pretenden flores, ni pretenden aromar, ni pretenden ser de ningún color, simplemente nos regalan su aroma, su belleza, su armonía, a todos nosotros. Estas flores son hijas de la luz y de la sombra, son rocas ascendidas y encendidas, sabia profunda y oscura de una tierra despertada por el sol, que se elevó hasta el volcán de una flor para encender la belleza y la armonía en nuestro corazón. La naturaleza toda es un anhelo de servir… desde el sol, se mueve el hidrogeno, nace el helio y una explosión de luz y calor, nos regala calor y luz para la vida en la tierra.
El servicio es la realidad última desde ese tiempo, profundo, interior del comienzo mismo de la Creación. De ese tiempo profundo interior: el del instante. Los primeros instantes de la creación del universo, son servicio; la Creación se jugó en un tiempo infinitesimal de diez a la menos treinta y dos segundos. ¿Nos imaginamos un instante que apenas dure diez a la menos treinta y dos segundos? Si desde el momento mismo de la creación, hasta este instante no han transcurrido todavía diez a la treinta y dos segundos… ¿nos imaginamos el surco profundo de ese instante en el tiempo en el que Aquel que Sirve, el Gran Servidor del mundo sembró las primeras semillas de la evolución? Allí surgieron los electrones, en diez a la menos treinta y dos segundos. Toda la magia de tu energía, toda la magia de la bioquímica, del ATP, del ADP, de las mitocondrias, todo aquello que te permite el movimiento, que mueve tu pensamiento pero que también mueve tu amor, toda esa dinámica de la energía que se vuelve también movimiento, todo aquello que le permite al reino animal volar a través de las mariposas, son movimientos de electrones, todo estaba implícito en el comienzo, todo. La vida es un plasma electrónico activado, y los electrones que están saltando aquí, en tu corazón, así como en la última de las galaxias, se crearon en ese tiempo profundo e interior, de diez a la menos treinta y dos segundos.
Si nos vamos hasta el primer milisegundo nos encontramos la magia del Creador. Toda la materia prima de este universo había sido creada, protones, neutrones, electrones, fotones. Todo cuanto necesitamos para recorrer desde el hidrogeno al hierro y del hierro hasta el uranio, y los átomos pesados; para avanzar en ese recorrido hasta la química orgánica, está en ese regalo del pensamiento del Creador, que ya en el primer milisegundo concebía al hombre. Desde el principio antrópico, ya conocemos en el día de hoy que todo en la creación estaba preparado para que apareciera el observador. Y el observador es un creador que aparece cuando hay una grado de conciencia crítico. La misma materia es espiritual, hay espíritu sumergido en la materia. La materia incuba al espíritu y va ascendiendo, pura, a través de nosotros.
Encontramos en el mismo programa del átomo el destino del hombre. Primero la gran expansión: el Amor se expande, luego el corazón cósmico se contrae. Son los primeros sistemas solares. El Creador Llena el mundo con la inteligencia de la materia. Después viene la contracción. Primero el amor se expande y luego se contrae. Surge un sistema solar regido por el amor. Leche cósmica para alimentar los nuevos planetas, brota del corazón de las supernovas y llena la materia con la inteligencia del Creador.
Intuimos así más allá de la entropía, que nos arrastra hacia la muerte, un principio antrópico humanizador que vislumbra la humanidad inscrita en el plan, En estos planetas donde nace la vida está inscrito el programa de la creación desde el primer instante y así podemos continuar la creación. No somos polvo de estrellas, somos producto de la misma conciencia estelar. A través de nosotros pasan todos los reinos: el reino mineral, el reino vegetal y el reino animal, con toda la inteligencia de su evolución se sintetizan en nuestro corazón para que podamos ascender al reino de luz. Nos sumergimos de lleno conceptualmente por lo menos en esa mágica corriente de la vida que es a su vez una gran corriente de servicio.
¿Para qué servimos? Esa es una pregunta esencial. El servicio es una condición de la creación. En el servicio revelamos la esencia de las cosas, su cualidad. El servicio inteligente nos permite ir más allá de la apariencia pues la conecta con la esencia. El servicio conecta los sentidos al Sentido y nos da razón profunda de vivir, nos da un Norte. Nos permite darnos para renovarnos. Nos permite entrar en la gran ley de la vida que es la ley del corazón.
El corazón se da a cada segundo. No requiere nada. Si retuviera a cada segundo una sola gota de sangre, al cabo de una hora estaríamos al borde de una insuficiencia cardíaca congestiva y en un día ya estaríamos muertos. Todo aquello que el corazón recibe lo da enriquecido, renovado, lo da cargado con su oxígeno. Esa es la ley de la vida inscrita en la misma fisiología: vivir es dar, es darse, es entregarse. No es dar de lo que tienes, es dar de lo que eres, tu conciencia, tu tiempo…
No hay nadie que sea tan rico como para no necesitar recibir y no hay nadie que sea tan pobre que no tenga nada para dar. Dar de todas las maneras; en todo caso dar de ti. La vida nos hizo un regalo cósmico, sembró semillas del plan en la tierra de nuestra conciencia y esas semillas pueden germinar y multiplicarse como cosecha abundante de la vida en nosotros.
La vida sembró en nosotros una semilla mineral y ahí tenemos el hierro cósmico de los glóbulos rojos que vino de una supernova. El hierro no es de aquí. Ninguna partícula es de la tierra…
Por el mismo núcleo del hierro somos extraterrestres que habitamos la tierra. Somos hijos del corazón de las estrellas. Del mismo núcleo de las estrellas nos vino el calcio y la inteligencia de las células. El calcio se convirtió en canales que nos permiten crear corrientes eléctricas y hacer la comunicación desde ese núcleo.
La vida nos regaló el magnesio que está en el corazón de la clorofila. Nos regaló el fósforo que enciende tus neuronas, nos regaló electrones, calcio, hidrógeno, oxigeno, nitrógeno… para construir el sustrato de la vida , las proteínas. Nos regaló los minerales adecuados… para que esas proteínas se convirtieran en enzimas y la magia de la vida pudiera subir a través de nosotros. El reino mineral es un portador de la luz cósmica.
La vida nos regaló patrones de ordenamientos. De esta forma los átomos de carbonos duros se convierten en diamantes, duros al tacto, pero blandos a la luz, porque la dejan pasar y la revelan. Cuando las moléculas se ordenan y son coherentes se forman las gemas. Las piedras son preciosas no por su sustancia, sino por su patrón de organización interior, contienen una geometría fractal que se va ordenando para dejar pasar la luz.
Estamos aquí para dejar pasar la luz, para desarrollar la transparencia, para ser transparentes. Esa luz ya no es la luz del sol, es la luz del amor. El servidor enciende la luz y revela la luz. El servidor ha alineado su personalidad. Ya no es sólo cuerpo físico, sino que está magnetizado por sus sentimientos positivos, que le llevan a dar lo mejor de sí. El servidor ha conquistado su campo de conciencia mental. Conoce la ciencia sagrada del servir. Sabe que hay un momento para sembrar, un momento para cultivar, y un momento para cosechar. Conoce la ciencia del ritmo y de la oportunidad. Ha despertado su inteligencia. En el servidor hay genuino amor. No es un amor ciego y mercenario, es un amor con discernimiento, valiente.
El servidor reconoce la necesidad del otro, es el maestro de la necesidad. Reconoce lo esencial y, así, da de lo que el otro necesita. El servidor posee ese genuino amor impersonal que implica tanto el intelecto como el corazón. Servir no es necesariamente construir hospitalitos aquí y allá y hacer paternalismo, sino genuino amor personal. A lo mejor no hacemos nada afuera, pero sí damos nuestra compañía, nuestra oración, nuestro pensamiento, nuestra actitud, nuestra mano amiga… estamos entrando de lleno en esa corriente vivificante del agua abundante de la vida, el servicio.
Servicio no es necesariamente lo que se ve afuera, es lo que se construye desde adentro porque es producto de la coherencia. El servidor es un devoto que ha hecho de su vida algo sagrado. Su devoción es por Dios, pero ha aprendido a ver a Dios en la humanidad. El servidor es también un devoto de la sombra, porque ama los lugares donde hay sombra y es capaz de llevar su luz allí. El ha aprendido una bella lección que está inscrita en esa conciencia cósmica que llamamos reino vegetal.
¿Qué tal si las raíces no tuvieran devoción por la oscuridad y por la sombra y por la tierra? No habría flores. Por eso estamos aquí. Dios nos tiene aquí porque hay oscuridad. El problema de la oscuridad no es el problema de la sombra, es el problema de aquellos que tienen un poquito de luz. No tenemos que atacar al mal, ni siquiera a los gobernantes, tenemos los gobernantes que nos merecemos. Tenemos la tierra que todos ,por acción o por omisión, hemos contribuido a crear. No es cierto que la tierra esté dividida en fronteras. Somos el mismo cuerpo de Cristo. Por nosotros corre una misma savia. Si cortamos su circulación, la responsabilidad es sólo nuestra. Estamos unidos por un mismo tronco, estamos nutridos de la misma raíz. Podríamos disfruta todos de la misma savia viva del dinero, de la cultura, de los bienes de la tierra, de la energía…
Deberíamos aprender de la devoción del reino vegetal. Podríamos descender a la profundidad de la dura roca para disolverla. Llevar nuestras lágrimas conmovidas a los lugares difíciles donde no hay solidaridad, donde no circula la savia. Hemos de reconocer que la tierra somos nosotros. La tierra es con nosotros. El servicio tiene que ver con la ciencia sagrada de la devoción. La devoción no rechaza la sombra. No rechaza los impulsos, no rechaza a Eros, sino que reconoce que Eros y Logos están unidos en una misma corriente de conciencia.
Aprender la ciencia sagrada de la devoción y reconocer como el poeta que lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene de sepultado. Que no es posible alcanzar el gozo sin haber sufrido. El dolor no es lo contrario del amor sino su revelador, armonía de los opuestos, que en el amor son complementarios. Disfrutamos de la belleza de la luz y de la oscuridad que se reúnen en la aurora y el crepúsculo.
Podríamos aprender de reino vegetal que también vive en nosotros, la ley de la armonía, de la devoción, del amor incondicional. Almacenar la luz, asimilarla y proyectarla al planeta en un servicio que va hasta el sacrificio. La nota clave del alma es el servicio pues el oficio sagrado del amor es el sacro oficio del alma. El ritual del amor se oficia a cada instante en el corazón cuando despertamos a nuestra humanidad.
Podríamos aceptar el regalo de la sombra y vivir la caída, la enfermedad, el fracaso, la separación… como un necesario aprendizaje. Vinimos a aprender y aprender es encender un fuego interior. Podríamos ver como el vegetal crece por la sombra hacia la luz. El tallo busca la luz. Sin la sombra no podríamos orientarnos hacia la luz. Allí donde hay sombras hay crecimiento.
La caída es un bello regalo. Pierdes la salud pero la salud perdida es tu maestro, tu enfermedad te enseña cuánto vale la salud. Mueres clínicamente, regresas y ¿qué pasa? Cambia tu conciencia, tu vida, tus relaciones y tus valores… Se acabó la prisa, el afán de poseer. El único afán es el de ser uno con el ser, uno con los otros.
Tenemos otra bello aprendizaje en el proceso de florecer Podríamos aprender del regalo de una flor, más allá de su perfume y su color. Aprender la estrategia de la flor para abrirse, para abrir sus pétalos y revelar su luz y aromar, revelar el cáliz y la promesa de la semilla y la promesa del fruto. Aprender de la flor que cuando se muere sale el fruto. El fruto maduro se cae por su propio peso. El fruto es blando y dulce y entonces puede alimentar la vida y multiplicar el programa del Creador en la semilla que cada uno de nosotros somos. Observemos el regalo de la flor y aprendamos con ella que vivir es abrirse a la vida, abrirse al amor y aromar… ¿Cuál es tu perfume? ¿Cómo has aromado más allá del desodorante y del perfume exterior? ¿Cuál es el aroma de tu vida? ¿Has aromado, has perfumado hoy la atmósfera de tus hijos, la de tus hermanos, de tu mujer...?
La flor es puro crecimiento. Su crecimiento es rápido y su vida corta. Su tiempo es un tiempo intenso, profundo. El crecimiento verdadero sucede por el centro, no por la periferia. Cuando la flor crece por la periferia se cierra a la luz. En el crecimiento céntrico sucede el milagro de la apertura a la luz.
¡Que tu crecimiento no sea periférico, sino central! ¡No sea el de tu capital, el de tu forma, el de tu armadura, de tu apariencia, de tu personalidad…, sino el de esa esencia desnuda que contiene en ti la semilla del Creador, porque entonces vas a servir a la vida y vas a madurar y revelar el plan de la semilla y así entregar el fruto a la humanidad y nutrir la humanidad…!
Podríamos crecer desde el centro. Cuando una flor se cierra crece por la periferia. Nosotros también nos cerramos a la luz cuando vivimos para las apariencias o las formas externas.
Vivir es muy simple. Vivir es ejercer de aprendiz, y éste es el alma que sirve y que está los pies del maestro, del hijo, del hermano, del pájaro, del árbol, del río, del gobernante, de la humanidad… Si vives como aprendiz estás en tu centro y puedes disfrutar la vida. La vida es como una rueda a gran velocidad. En la periferia rige la fuerza centrifuga. La vida nos alcanza en la periferia no más que para sobrevivir. Pero hay un ojo del huracán, un lugar de máxima quietud, donde recibes la conciencia del ser y ese es el centro de la rueda.
El reino de los cielos es el reino la inocencia y de los procesos, del crecimiento permanente. Cuando eres inocente puedes fluir como los niños. Podrías nacer y brotar como un manantial fresco. Ese el eje de la rueda de tu vida. Podrías permanecer siempre en el eje de la vida. Podrías estar en tu centro, ser el aprendiz inocente y sensible. Sólo tienes dos posibilidades: o vives o te mueres lentamente. O aprendes y enciendes ese fuego interior en tu corazón o simplemente sobrevives y vegetas como la víctima en la periferia. La víctima no puede servir. Su pregunta no es qué es lo que yo voy a dar a la vida, sino qué es lo que la vida me va a dar a mí. Es una pregunta que nace del egoísmo de vivir en periferia.
Vivir es también recibir la herencia del reino animal. El regalo de este reino es el primer camino hacia la libertad. Ya no tenemos raíces, ya no estamos sólo en un único sitio, tenemos patas y nos podemos mover. Empieza el embrión del instinto que nos conduce por el sendero de la evolución hasta el libre albedrío. El instinto animal es un regalo de tal naturaleza... Qué magia hay en esos perritos que llevan los viejitos por las calles de Paris? Ellos son su familia, pues quizás perdieron a sus hijos...
Seis millones de niños mueren anualmente de hambre. Con un poquito de nuestros desechos se podrían salvar, con un poquito de nuestra amistad y solidaridad y de generosidad podrían vivir. Un poquito de lo que nos sobra es exactamente lo que precisan esos niños para sobrevivir. Hay un millón y medio de niños ciegos. Con un poquito de vitamina “A” los podríamos salvar.
Mientras mueren 6 millones de niños de hambre, hay 6 millones con malnutrición severa que no se van a morir. Posiblemente haya otros 300 millones de niños con desnutrición moderada que tampoco se van a morir, pero que han malnutrido su cerebro. Un cerebro no nutrido no es un cerebro de paz, es un cerebro sin amor y nuestros hijos se van a encontrar con ellos en las calles. ¿Qué va a pasar entonces?
¿Donde está nuestra humanidad? Es muy cómodo hablar de humanidad y no comprometerse con ella. Es cuestión de comprometernos, no de culparnos. Es cuestión de sentir nuestra humanidad e implicarnos en esa gran corriente que nos puede permitir conquistar el más bello de los valores que es la solidaridad. La más bella oportunidad de ser felices es ser solidarios.
Los estudios demuestran que el principal agente de felicidad es hacer felices a otros. Un gobernante es feliz porque hace felices a sus súbditos, una madre porque hace lo propio con sus hijos… Un budista, un Bodhisatva, un meditador, un servidor del mundo… es feliz porque hace el vacío y a través del vacío lograr la plenitud y través de ella el éxtasis que es la entrega total a la corriente del Ser.
Podemos encontrar la posibilidad de servir aquí y ahora. Podríamos dejar de criticar a nuestros gobernantes y saber que la energía sigue al pensamiento. Aunque no estemos de acuerdo es preciso enviarles lo mejor de nuestros pensamientos y oraciones para que se puedan iluminar y hacer lo mejor.
Podríamos llevar luz a nuestros médicos y a nuestros sistemas médicos pues ellos también son víctimas de una macroeconomía, de la formación, de un sistema regido por la posesividad, la explotación, la violencia... Podríamos ayudar a limpiar las atmósferas astrales emocionales de la confusión.
La ciencia del valer no puede estar separada de la ciencia del ser. Vales por lo que eres. Reconocer los tres valores esenciales: el amor, la paz y la libertad, valores que nutren nuestro ser. Con la paz nuestro cuerpo físico está en armonía. Con amor el cerebro, concretamente la parte que rige las emociones, está nutrido. Cuando tenemos libertad, nutrimos también nuestro cerebro humano, ese cerebro que nos ha sido regalado para la evolución, para crear.
Servir es la única manera posible de vivir humanamente. Servir es actualizar el ser, es convertir una esencia posible en una existencia real. Es convertir un potencial humano infinito en una fuerza externa activa y efectiva, que sea transformadora y transmutadora del mundo. Servir es el canal que conecta el ser a la existencia.
Somos sí, pero es preciso demostrarlo. Servir es participar de esa corriente que conecta toda la evolución en el seno del cuarto reino de la naturaleza, el reino de la humanidad, con el quinto que es el reino de las almas.
Podrías sembrar un árbol, siémbrate. Tu eres un árbol, el árbol de la vida. En cada paso vas fecundando tus caminos y en cada primavera puedes florecer. Podrías escribir un libro, escríbelo, no tienes porque ser escritor. Escribe en el libro vivo de tu piel con tus caricias, en el libro de tus ojos con tus miradas. Escribe en el libro de tu corazón. Graba con el fuego de la vida.
Que tu vida sea un libro que tus hijos puedan leer, que tus enseñanzas no sean palabras muertas, ni tus valores sean valores cadavéricos. Que tus valores sean el valor del ejemplo, el valor de la vida. Podrías callar y hablar desde tu respiración, desde tu actitud y desde aquello que estás haciendo con corazón. Podrías inclusive olvidar las técnicas de meditación y de oración. Podrías olvidarlo todo salvo ser y nacer dentro de ese torrente de amor que hay dentro de ti.
Esa es la invitación. Servir es vivir. ¡Que bueno que volvamos a vivir!

