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jueves, setiembre 27, 2007

Parodia de democracia sólo promueve intolerancia y racismo_Francisco Miraval*

Datos oficiales muestran que del 80 al 90 por ciento de los detenidos por las autoridades como presuntos indocumentados son ciudadanos o residentes legales.

Hay muchos temas de los que quisiera hablar, como el reciente y misterioso impacto en Perú (¿meteorito o satélite espía?), el descubrimiento de cavernas en Marte, y hasta las nuevas investigaciones sobre el origen paleontológico de animales mitológicos.¿Por qué, entonces, volvemos a hablar de inmigración y de derechos humanos? Ciertamente no es porque no queramos o podamos hablar de otros temas, ni porque confundimos lo urgente con lo importante.


La razón es ésta: por primera vez recientemente me encontré con ciudadanos estadounidenses no hispanos que me expresaron en términos inequívocos y con palabras duras la preocupación y hasta el temor que ellos mismos sienten por lo que está pasando con respecto a inmigración.

Cuando una persona espontáneamente me dice que la actitud anti-inmigrante prevalece en Colorado (y similar a la que se vive en otros lugares del país) le hace acordar a lo que ciertos miembros de su familia le contaron sobre lo que era vivir en la Alemania del nazismo, y cuando un pastor evangélico nacido y criado en Colorado espontáneamente me cuenta que él fue interrogado durante varias horas por agentes federales por presuntamente ayudar a indocumentados en su iglesia, uno empieza a preocuparse.


Y, por favor, no me cataloguen de alarmista. Vengo hablando y advirtiendo sobre este tema incluso desde antes que muchas de las leyes que ahora nos afectan fuesen siquiera proyectos de ley.


En aquella época (hace ya algunos años) la gente me decía que estas leyes nunca se iban a aprobar. Se aprobaron. Luego me decían que nunca se iban a implementar, pero resulta que esas leyes ahora ya están en vigor. Y después me dijeron que las leyes no nos iban a afectar. Ahora que los datos oficiales muestran que del 80 al 90 por ciento de los detenidos por las autoridades como presuntos indocumentados son ciudadanos o residentes legales, ¿qué me van a decir?

Recientemente hablé en una reunión de pastores latinos sobre los desafíos que enfrenta la iglesia hispana actual. Entre esos desafíos enumeré las leyes ya vigentes en 104 ciudades y 28 estados que impiden alquilar casas a presuntos indocumentados, la nueva ordenanza de la Oficina de Prisiones de Estados Unidos que prohíbe la presencia de libros religiosos dentro de las cárceles (excepto aquellos pocos libros aprobados por esa oficina), y las “cartas de discrepancia” que próximamente enviará la Administración del Seguro Social dándoles a los empleadores 90 días para despedir a empleados que no puedan comprobar que sus documentos son legítimos.

A esos desafíos se suman actividades como la reunión del martes 18 de septiembre, convocada por Ken Buck, fiscal de la ciudad de Greeley, en el norte de Colorado, para hablar de “las historias no contadas de crímenes cometidos por indocumentados”, a pesar de que el mismo fiscal reconoció que no existen estadísticas sobre ese tema.Estos ejemplos revelan que quizá ya estamos muy cerca de vivir en una parodia de democracia en la que abiertamente se promoverán la intolerancia y el racismo.

* Francisco Miraval es el fundador y director de Proyecto Visión 21, LLC, un servicio bilingüe de información y noticias (www.noticiasyservicios.com) en Aurora, CO. Escríbale a fmiraval@newsandservices.com


Tomado de "Siglo21"_Edición del 06/09/07

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