Traduzca el blog a 33 idiomas / It translates blog to 33 languages


| | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | |

domingo, setiembre 09, 2007

NEUROCULTURA, un cambio en la visión del mundo_Entrevista al fisiólogo español Francisco Mora

Pensadores, filósofos, sociólogos y desde luego científicos coinciden en señalar que nos encontramos ante un nuevo ciclo que ayudará a cambiar nuestra visión del mundo y de nosotros mismos. Las Ciencias del Cerebro -Neurociencias- han proporcionado en muy pocos años, nuevos conocimientos acerca de cómo somos en el mundo y cómo cambiamos de forma permanente y constante.

"Al igual que cambia nuestra piel, nuestro pelo o cara -apunta el Catedrático de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Complutense de Madrid, Francisco Mora, autor del libro Neocultura (Alianza editorial)-, así cambia nuestro cerebro".

Y estos cambios son los que hacen evolucionar nuestra conducta, nuestras percepciones y experiencias, nuestras relaciones con los demás, nuestros procesos mentales y hasta nuestra conciencia. Todos estos cambios nos llevarán a criticar las ideas y concepciones de lo que entendemos por humano y relaciones humanas, y con ellos las reglas y leyes que las gobiernan. Nace una nueva cultura -neurocultura- que nos ayudará a encontrar una ética universal que guíe a la humanidad".



¿Qué es la neurocultura?
-Es una dimensión nueva en la que a partir de los conocimientos de cómo funciona el cerebro, creemos que podemos dar un nuevo impulso o una nueva dimensión a lo que hasta ahora han sido las humanidades. Lo que incluye tanto a la filosofía, como a la ética y por tanto los parámetros, valores, normas y costumbres que conforman nuestra sociedad occidental que luego impactará en los conceptos de economía, arte e incluso, si me apura, en la concepción clásica de la religión.

¿Por qué se refiere usted al problema cerebro-mente y no al misterio cerebro-mente?
-Porque ya no lo es. Estamos ante una revolución cultural que nace a partir de nuestros conocimientos del cerebro, las revoluciones verdaderas -de un tiempo a esta parte- siempre han venido desde la ciencia. Galileo, Copérnico, Darwin, Einstein… y estos descubrimientos nos conducen a pensar que el hombre es uno, uno biológico y consustancial con sus orígenes evolutivos. Es decir, producto de esa movida azarosa y determinista que es la evolución. Descartes ha muerto. Se ha roto el dualismo entre cerebro y mente, entre mente y espíritu.
El espíritu no existe en el hombre en cuanto a una entidad distinta a la biología.

Entonces, ¿qué es exactamente el cerebro?
-El cerebro es un órgano producto de millones de años de evolución. Consecuencia de procesos azarosos, de mutaciones de genes y de determinismo ambiental. En todo ese proceso han ocurrido muchas cosas que desconocemos pero sobre las que empezamos a tener ligeros atisbos. Si la historia de los mamíferos data de doscientos millones de años y en ese tiempo han tenido lugar tímidas evoluciones de su cerebro, ¿qué ocurrió en sólo tres millones de años para que el hombre haya pasado a tener un cerebro de medio kilo a un kilo y medio? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que aquello le condujo a la supervivencia. Es decir, el objetivo del cerebro no es conocimiento sino la supervivencia de la especie. En cien mil años el hombre se ha encontrado con un cerebro tan enorme que ya no le ha servido para la supervivencia sino que se ha dado cuenta de los mecanismos que le han permitido ver que el conocimiento era posible. Ese cerebro ya no ha tenido que pensar durante tres días cómo cazar a la gacela y se ha dado cuenta de que si las mete dentro de un corral ahorra energía. Es decir, piensa. Maneja la abstracción. Ese sería el comienzo del conocimiento.

Dígame, ¿y qué hay detrás del cerebro?
-No hay nada más. Es decir, lo que no sabemos es cómo funciona. Sabemos muchísimo pero si miramos al futuro no sabemos nada. Cada día asistimos a nuevas sorpresas. Si lee revistas como Nature o Science se dará cuenta de que cada día surgen nuevos descubrimientos que cambian la visión que uno tenía de las cosas. Desconocemos la intimidad de cómo trabaja ese cerebro y eso es lo que estudia la neurociencia actual. Más allá de eso no hay nada. No hay espíritu. Incluso le digo una cosa, la realidad cotidiana, lo que creemos sólido como realidad, está creado por nuestro cerebro, un órgano que funciona por códigos que hemos adquirido en este proceso evolutivo. Cuando nosotros vemos un árbol es porque tenemos una serie de sobreestímulos, en este caso visuales, ondas electromagnéticas, con las que construimos esa realidad.

Dice que hace miles de años nuestro cerebro dio un salto y que ahora nos encontramos en puertas de otro paso evolutivo. ¿En qué consistiría?
-Los chimpancés y nosotros nacemos con el mismo peso de cerebro, unos trescientos gramos. ¿Por qué? Porque el canal pélvico de la mujer no puede alumbrar seres con más volumen cerebral. La diferencia entre el chimpancé y nosotros es que el cerebro del animal viene determinado en un 75% de lo que luego será su cerebro, mientras que en nuestro caso nacemos con un 25% conformado y el resto se conforma en interacción con el medio ambiente. Es decir, desde que nacemos e interactuamos con el entorno estamos cambiando continuamente, porque el cerebro es plástico y absorbe información del entorno. Todos y cada uno de los siete mil quinientos millones de seres humanos que pueblan la Tierra tienen cerebros diferentes porque es un órgano cambiante, absorbente. Nadie se puede conocer a sí mismo, como decía Sócrates porque el sí mismo como tal no existe. El yo es un proceso en continua evolución: Usted es diferente a cuando tenía quince años y por supuesto a lo que era ayer. Eso justifica mi eslogan personal: No puedes conocerte a ti mismo pero sí puedes hacerte a ti mismo.

Una curiosidad, ¿qué es lo que más le ha maravillado de lo investigado hasta ahora?
-Hemos derruido muchos dogmas que creíamos como que las neuronas mueren con el envejecimiento, lo cual es mentira. Hemos destruido la idea de que el cerebro es un sistema fijo y que se destruye con el tiempo, lo cual es mentira. Todo esto ha abierto grandes esperanzas. La ciencia, contrariamente a lo que creía Cajal, nos demuestra que tenemos neuronas nuevas en las áreas que tienen que ver con el aprendizaje, con la memoria y esto tiene mucho que ver con lo que hasta ahora conocíamos sobre el envejecimiento del cerebro. Posiblemente llegue un día donde envejecer no signifique tener enfermedades, ya que el proceso de envejecimiento es algo que no está genéticamente programado. Eso en sí mismo es toda una revolución que tendrá una dimensión social hasta ahora desconocida.

(Tomado de la Revista FUSIÓN, Madrid, Setiembre, 2007)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Espero tu amable comentario