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domingo, agosto 24, 2008

Leonardo Boff y la «revolución planetaria»_Entrevista realizada por Isabela Herranz / Revista Año Cero Nº 205

Este ex franciscano brasileño está considerado uno de los personajes más influyentes del pensamiento cristiano. Líder de la Teología de la Liberación, movimiento que aunó a cristianos progresistas y revolucionarios, en la actualidad aboga por una nueva forma de espiritualidad abierta a diferentes cultos y formas de trascendencia.

Leonardo Boff es conocido sobre todo por el destacado papel que desempeñó en el nacimiento y desarrollo de la Teología de la Liberación. Mientras la Iglesia Católica lo acusaba de marxista, agitador cultural, hereje y teólogo peligroso, en el seno de las Comunidades Eclesiales de Base, que Boff ayudó a formar en Brasil y Latinoamérica, se ensalzaba su activa labor a favor de los derechos de los pobres y marginados. Su actitud siempre causó rechazo en el Vaticano. En 1985 la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por el entonces cardenal Joseph Ratzinger (el actual Papa Benedicto XVI), lo condenó a un año de silencio por su libro Iglesia: Carisma y Poder, en el que desafiaba la validez de las estructuras de la Iglesia y criticaba su gran concentración de poder, a la vez que defendía un modelo eclesial basado en el servicio y en el que los privilegios no estuvieran en manos de unos pocos, sino compartidos por la mayoría. En 1992 Roma intentó impedir su asistencia a la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, tras lo cual Boff decidió abandonar el sacerdocio. Su obra escrita asciende a más de 100 libros, que han sido traducidos a los principales idiomas del mundo. Ha recibido numerosos premios por su defensa de los derechos humanos y el medio ambiente, entre ellos el Right Livelihood (Correcto Modo de Vida) –más conocido como el «Nobel alternativo»–, que le otorgó el Parlamento Sueco. Este año cumplirá setenta años, pero continúa criticando con igual dureza que hace tres décadas las instituciones que controlan la economía del planeta y lo destruyen.

AÑO/CERO: ¿Qué opina sobre las respuestas que ofrece la física cuántica a las grandes cuestiones existenciales, como qué es el alma y por qué estamos en este mundo?

Leonardo Boff: Creo que la física cuántica ha mostrado que hay realidades sutiles; que el universo no es caótico; que se va expandiendo y creando un orden cada vez más complejo. Pienso que el universo es inteligente y que nosotros participamos de esa inteligencia, porque vamos comprendiendo cada vez mejor su inmensidad y diversidad.

A/C: ¿Comparte la visión hindú de que la realidad del universo es un océano ilimitado de conciencia en movimiento?

Boff: Sí. La conciencia es tan vieja como el universo. Justo después del big bang, cuando se crearon las primeras unidades fundamentales, empezó lo que llamamos espíritu. Y a medida que se fue diversificando más, empezó a expandirse la conciencia hasta que la evolución llegó al ser humano. En la India intuyeron esto y lo expresaron en un lenguaje poético y filosófico, distinto al empleado por la física cuántica contemporánea. Pero más allá del modo de expresarlo, se trata de lo mismo.

A/C: Algunos biólogos y parapsicólogos han apuntado que estamos asistiendo a una metamorfosis evolutiva en la raza humana. ¿Le parece que tal posibilidad es una entelequia o que el ser humano está avanzando en todas sus dimensiones: biológica, psíquica, espiritual…?

Boff: En 1933 el jesuitaTeilhard (DeChardin), que fue un gran paleontólogo, teólogo y místico, hablaba ya de la «noosfera», la nueva etapa de la humanidad, la unión de todas las mentes del universo en un nivel más alto de complejidad y de evolución. Yo creo que estamos viviendo una transición de un tipo de mundo a otro. Contamos ya con una nueva conciencia colectiva, que tiene una visión de Tierra-humanidad. Es una etapa más elevada de la evolución. Esta generación está viviendo dicho fenómeno y debe difundirlo para que más personas se involucren y se sientan partícipes en la construcción de ese mundo nuevo.

A/C: ¿Qué opina de los chamanes, los líderes espirituales de diversos grupos indígenas en el mundo?

Boff: Tengo varios amigos que son chamanes. Para mí lo importante es que están tan unidos a la realidad que tienen una experiencia de «no dualidad». Saben manejar las energías en un sentido creativo, positivo y regenerador. Creo que todos tenemos una dimensión chamánica y hay que despertarla. Ellos han despertado ya, pero tienen la misión de llamarnos a esa dimensión para estar en armonía y sintonía con todas las energías. Los chamanes manejan determinadas energías para bien de la Tierra y la humanidad.

A/C: ¿Cree que la sabiduría chamánica puede aportar algo a la medicina occidental y al entendimiento de la mente?

Boff: Creo que se deben utilizar todas las formas de curación. Hemos privilegiado la occidental, que sin duda tiene validez, pero también sus límites. Ésta trabaja más la enfermedad que la salud; más el cuerpo que las dimensiones energéticas del ser humano. Por eso sería interesante complementarla con la dimensión chamánica, porque ella trabaja el conjunto de energías del ser humano y puede activarlas en un sentido de revitalización y regeneración.

LA NUEVA IGLESIA DE CRISTO

A/C: Según la profecía de san Malaquías, el fin de la Iglesia tendrá lugar con el Papa que suceda al actual. Muchos creen que se trata de una metáfora referida al fin del Vaticano como sede central de la Iglesia. ¿Cree esto posible en un futuro próximo?

Boff: La Iglesia se verá afectada por el fenómeno de la globalización, que veo más como un fenómeno antropológico de la nueva conciencia que como un fenómeno económico y financiero. Se trata de una globalización de lo espiritual, de lo político, de lo místico. Y eso va a afectar a todas las instituciones religiosas, que tendrán que adecuarse a ese proceso o se quedarán al margen. La Iglesia Católica deberá «desoccidentalizarse» o se convertirá en una institución marginal en Occidente, y cada vez más será un accidente en la historia universal. Creo que algún día habrá un Papa que entienda que la Iglesia tiene que globalizarse, es decir, encarnarse en cada cultura, estar presente en forma de redes comunitarias, en las diversidades humanas, porque la globalización no es una homogeneización del mundo, sino el encuentro de las diversidades que se aceptan, se enriquecen y conviven pacíficamente.

A/C: Usted ha ofrecido un modelo alternativo de poder para la Iglesia, basado en el servicio a los demás. ¿Piensa que esa institución terminará por adoptarlo?

Boff: El modelo actual de la Iglesia occidental es un patriarcado espiritual, autoritario y clerical, por lo que no tiene futuro. Carece de respuestas para la globalización y tiene que desaparecer para dar lugar a otro tipo de Iglesia, el cual ya está fermentado en todas las periferias del mundo cristiano. En África y en América Latina existen vastas redes de comunidades cristianas donde los laicos y las mujeres desempeñan el papel principal. En estas comunidades se prima más la palabra de Dios que el sacramento y las formas participativas más que las excluyentes. Posiblemente este será el modelo adecuado para la nueva fase de la humanidad.

A/C: ¿Cree en la supervivencia del alma después de la muerte?

Boff: Creo en la supervivencia del ser humano como totalidad. En el fondo, la vida no es ni material ni espiritual, sino eterna. Pasa por el espacio y el tiempo de este planeta, pero sigue en otros órdenes más altos y evolucionados hasta la plenitud.

A/C: ¿Qué opina sobre las experiencias extracorpóreas y los fenómenos como la telepatía o la precognición? ¿Ha tenido alguna vivencia de este tipo?

Boff: Personalmente no he vivido estas experiencias, pero tengo amigos en Brasil con facultades psíquicas desarrolladas, los cuales han experimentado fenómenos de bilocación o tienen visiones de futuro. Creo que son energías que están dentro de nosotros y van más allá del espacio-tiempo. Todos somos portadores de ellas, pero no todo el mundo las desarrolla. En algunas personas emergen con mucha fuerza, por lo que hay que aceptar esa realidad e interpretarla, tal vez mediante la física cuántica y no con la física común, porque la cuántica trabaja con energías, con posibilidades nuevas.

EL CAMINO DEL CORAZÓN

A/C: ¿Dónde se encuentra el eslabón perdido entre la vida y la conciencia?

Boff: El eslabón perdido es la arrogancia humana, que cree que con sólo la razón puede domesticar todos los fenómenos, especialmente someter el corazón. Debemos ser humildes y aceptar todas las energías, todas las fuerzas que están dentro de nosotros y buscar un equilibrio entre ellas, porque son contradictorias. Sólo nosotros podemos decidir qué camino seguir. Debemos comprender que somos parte del «todo», pero en el fondo no sabemos qué significa ese todo. Es un misterio hacia dónde vamos y de dónde venimos, cuál es nuestra misión y nuestro lugar en el conjunto.

A/C: ¿A qué iniciativas cree que deberían dar prioridad gobiernos e instituciones religiosas en la actualidad, para evitar que el desorden mundial siga avanzando?

Boff: Creo que las religiones y grandes instituciones deberían tener más sentido común, porque casi todas lo han perdido. Son excluyentes, están fosilizadas y dominadas por dogmas y fantasías de poder. Tienen que recuperar el sentido común, que significa aceptar la realidad tal como se presenta, adecuarse a ella y buscar la sintonía con todo, convivir con la diversidad y hacer que todos tengan su lugar en el planeta, porque muchos están excluidos. Esa debería ser una tarea de los estados: cuidar de la vida de sus ciudadanos. Pero ellos cuidan de la riqueza, de las armas (sube la voz), no de la vida.

A/C: Usted ha sido siempre un defensor a ultranza de los derechos humanos. ¿Cree que su mensaje está llegando más lejos ahora que no pertenece a la Iglesia?

Boff: Estoy dentro de la comunidad cristiana y el cristianismo es mi hogar espiritual, pero actualmente tengo más libertad de actuación. Hoy, más que la trasgresión de los derechos humanos, hay una falta de respeto por todo.

TRASCENDER LA MATERIA

Boff defiende la dimensión espiritual del ser humano. asegura que además de cuerpo y psique, también está el espíritu, aunque nuestra cultura materialista no crea los espacios para que se manifieste. «El espíritu es esa parte de la conciencia con la que nos sentimos parte de la totalidad y que nos permite captar los mensajes del ‘lado invisible’. Vivir esa dimensión espiritual supone la realización en este mundo. Somos hijos de la tierra, pero también la podemos trascender. En realidad estamos más allá de las galaxias; podemos dialogar con la Suprema Realidad; vivir experiencias profundas de ‘no dualidad’; sentirnos uno con el mundo, con un animal, con un río, con la totalidad».

Abducciones y extraterrestres

«No tengo una opinión sobre los supuestos secuestros por extraterrestres, aunque he leído bastante literatura al respecto. En EE UU existen clínicas donde trabajan con abducidos y los testimonios van en aumento, lo que nos induce a decir que la vida no es solamente la nuestra, sino que hay vida en otro nivel no perceptible para nosotros. Hay niveles de realidad en los que posiblemente existan seres y no necesariamente benignos. Creo que debemos estar abiertos a comunicaciones que vienen de otros mundos. Siempre que en el universo se alcanza un nivel de complejidad, emerge la vida como un imperativo cósmico. No tenemos todavía la prueba definitiva que demuestre la existencia de vida inteligente en otros planetas, pero eso no implica que no exista y que incluso pueda estar comunicándose con nosotros por signos que debemos descifrar. Quizá muchas de nuestras intuiciones se deban a estas inteligencias no humanas. Pensemos, por ejemplo, en los círculos de las cosechas en Inglaterra; no parecen hechos por seres humanos».

Tomado de la pàgina web: http://www.akasico.com

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