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miércoles, octubre 12, 2011

La humanidad se esta suicidando _ Escribe: Guillermo Giacosa / Perú 21





¿Es posible hacer un esfuerzo para salir de la soporífera atmósfera de supervivencia cotidiana y tomar distancia para entender lo que esta pasando en el mundo y hacernos conscientes de cómo esta viviendo la humanidad, con nosotros incluidos?

El periodista argentino Guillermo Giacosa nos da una mano para sacudirnos del adormecimiento existencial (Jesús Hubert)



Siento que vivimos atrapados en un doble círculo que lenta, pero inexorablemente, nos va asfixiando. El más amplio lo constituye la organización social en la que nos hemos convertido y que continuamente nos empuja hacia callejones sin salida. El uso de los combustibles fósiles es uno de esos callejones cuyo destino podría derivar en una catástrofe ecológica monumental. Otro es el estímulo desmedido al consumo, el cual conduce a que, inevitablemente, terminemos habitando un planeta donde la chatarra ocupará el espacio destinado a distintas formas de vida y donde la Tierra sufrirá una insostenible contaminación. Sin hablar del cielo, que ya se puede ufanar de padecer contaminación de alta tecnología.

El segundo círculo es menos visible, pero igualmente peligroso. Se aloja en nuestro interior y está construido por valores que priorizan los logros materiales por sobre los logros intelectuales o espirituales. El cultivo de dichos valores es contrario a una cultura de solidaridad y paz que es, por otra parte, la única que puede alejarnos del abismo de la destrucción del planeta que habitamos. La ambición es considerada una virtud que nos incita a mayores logros. Si en eso quedara, virtud sería. Por desgracia, deviene muy fácilmente en codicia y esta exacerba el egoísmo a límites que nos permiten ser indiferentes a todo desastre que no esté al alcance de nuestro círculo emocional directo. La creencia de que el éxito –incluido el económico– expresa el favor de Dios justifica cualquier injusticia. Procedemos como los accionistas de las llamadas sociedades anónimas, que no sienten la menor culpa de los horrores que algunas empresas siembran en el planeta.

A pocas personas se les ocurre pensar que sus beneficios muchas veces suelen estar manchados de sangre. Los ejemplos sobran, pero no recuerdo ninguna venta masiva de acciones para no convertirse en cómplice. Por citar un par de casos, están aquellos que envenenan la tierra y a la gente con insecticidas altamente tóxicos o quienes venden armamento. Mas, creo que si los narcos pudieran oficializarse, serían un boom en el mercado.

Publicado en el diario Perú 21, edición del Mié. 21 sep '11, bajo el titular: ¿Nos estamos suicidando?

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