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miércoles, junio 06, 2012

Erramos cuando olvidamos nuestra “canción”

 
Mujeres de la tribu Datoga cantando en su poblado, cerca del lago Eyasi, en Tanzania


La sabiduría no tiene color, ni proviene necesariamente de las personas "leidas". La sabiduría es fruto de la experiencia consciente del hombre y especialmente de la conexión con su esencia. Con esa medula común a todos los hombres que han sido, son y serán. Por ello, los pueblos ancestrales nos superan en la comprensión del sentido de la vida. Y para muestra, esta pequeña gran historia. (Jesús Hubert)


CANCION AFRICANA

Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del niño.  Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito.  Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás.

Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción. Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto la gente se junta nuevamente y canta.

Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción.

Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos seacercan a su cama, igual que para su nacimiento para acompañarlo en su transición.

En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.

La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros.

Historia perteneciente al libro "El Silencio del Hombre - Historias de Luz
y Sabiduría

"Todos somos Uno y lo Mismo"
http://www.luzysabiduria.com

 

Confianza popular: Se da y se quita… Escribe: Nelson Manrique


CARLÍN, el incisivo humorista gráfico de "La República", sintetizó así la decepción popular
“Maestra vida camara’a, te da, te quita, te quita y te da”
Rubén Blades

Tres congresistas han renunciado a la bancada oficialista. Este hecho marca el punto de inflexión para el gobierno del Presidente Ollanta Humala después de que renunciara a las banderas que le permitieron ser elegido. Una de ellas, precisamente, la defensa del agua para la población frente a la actividad minera.

El historiador Nelson Manrique da en el clavo al mostrar cómo la protesta de los electores es expresión de la perdida de confianza en el mandatario. Es que los sectores populares a diferencia del capital, no se manifiestan a través de mecanismos como la bolsa o las calificadoras de riesgo, muestra su descontento y censura, en las calles. (Jesús Hubert)

A los economistas les enorgullecía el carácter “objetivo” de sus temas, a diferencia de las otras ciencias sociales, tan dadas a los fenómenos subjetivos. Hasta que alguien llamó la atención sobre el papel decisivo que jugaba en la economía un factor abiertamente subjetivo: la confianza.

Confiar o desconfiar son estados de ánimo; son altamente subjetivos, y es inconcebible pensar la economía moderna sin el cemento de la confianza. Para dar un ejemplo elemental, la moneda sólo existe porque la gente confía. Un billete no tiene objetivamente un gran valor: a precios de mercado su costo de producción asciende a unos centavos. Pero una vez que es lanzado a la circulación adquiere un valor muy superior a su valor intrínseco y completamente independiente de este. No hay gran diferencia entre un billete de  200 soles y otro de 10, ni en el papel, ni en la tinta utilizada, ni en las máquinas en que se imprimen, ni en el trabajo para elaborarlos. Tienen pues el mismo valor intrínseco, o uno muy semejante. Sin embargo en el mercado con uno puedo comprar 20 veces más bienes que con el otro.

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