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viernes, diciembre 14, 2007

Éxtasis sexual y éxtasis místico_ Escribe: Brinda Mair

Con satisfacciòn compartimos con nuestros amables lectores, este valioso anàlisis que aborda el tema sexual desde el punto de vista de la evoluciòn espiritual, uno de los nudos morales mas dificiles de superar porque que ha servido durante siglos como grillete ideològico para que las iglesias mantengan el control de las conciencias.(Jesùs Hubert)


Todo lo que hacemos en el mundo físico es una imagen especular de lo que ocurre en el mundo de la energía en dimensiones superiores. Cuando el ser humano busca el éxtasis en el plano físico en la relación física con el otro, en realidad está buscando el éxtasis que produce la unión con la Fuente de Amor Divino Dios, en la imagen de la divinidad de su pareja.

Es lo que buscaron los místicos al fundirse en el amor de Dios, logrado en el equilibrio y la armonía internos. Cuando Dios viene a uno, se consuma el matrimonio místico con el Yo Dios en el ser espiritual.

Si no soy uno conmigo mismo, el tratar de serlo en el otro, me lleva por los senderos del aprendizaje en el plano físico: el karma. De allí provienen los reclamos hacia nuestras parejas que sólo son reclamos hacia nosotros mismos en el Espejo de los otros.

Cuando estamos perdidos en el mundo físico, nuestra desconexión de lo superior, provoca que las relaciones sexuales se detengan en el placer momentáneo del éxtasis sexual, acentuando la soledad y la desconexión luego del orgasmo. Esa sensación es mucho más fuerte en mujeres y en hombres con estructura energética yin porque sus cuerpos emocionales requieren contención y pasado el éxtasis pierden la conexión que habían logrado con el otro que parece abandonarlos en el camino.

El desafío que tenemos es poder comprender la trascendencia de lo sexual y la resignificación de nuestras acciones en Dios.

Nada ocurre en el mundo físico que no sea una verdad de Dios. En esto también y sobre todas las cosas está involucrada la Sexualidad. Sin Dios la sexualidad es un acto que nos retrotrae a nuestra naturaleza animal y que activa la parte primitiva de nuestro cerebro, el rinencéfalo.

De allí a que se despierten en nosotros instintos de supervivencia, de satisfacción por necesidad, de competencia, etc. Cuando nuestro animal humano renuncia a su interés de autosatisfacción en la renuncia y aceptación de la satisfacción del otro, su pareja, en ese momento la relación se resignifica porque deja de ser un acto individualista para ser un acto de entrega.

Todos tenemos un hombre y una mujer internos, nuestro yang y nuestro yin, nuestros aspectos activos y los receptivos.

Al interactuar con el otro sexo lo que estamos tratando de lograr es completar nuestra energía faltante en el otro porque en la distorsión de la tercera dimensión, pese a que nuestras energías son andróginas en 4D (tenemos los dos sexos) en el aquí y el ahora sólo manifestamos un sexo.

Como Dios es uno, y es Dios y es Diosa, es hombre y es mujer, necesitamos de la energía equilibrada de ambos sexos para completarnos cuando buscamos realizarnos en el mundo físico. Esa pareja externa, no siempre es el hombre o la mujer externa. Puede ser una profesión yang o yin, lo que me falte para completarme.

Quienes atraviesan la etapa del no-sexo físico y buscan el sexo interno por así llamarlo, en el amor de su hombre y su mujer internos, cuando logran el equilibrio, atraen a la divinidad en ellos y el Cristo viene al templo que es esa morada humana.

Esta búsqueda también es válida en el mundo físico donde la dualidad se expresa en la separación de los sexos.

En el acto sexual, las energías del uno y del otro buscan completarse a través de la fusión de los cuerpos.

Como seres multidimensionales que somos, todo tiene multiniveles de consciencia. Nuestra parte animal busca en ese momento su satisfacción física mientras que nuestra energía dual en desequilibrio (4D) busca completarse en la energía del otro sexo para atraer a la divinidad. El ascenso de la kundalini como antena al cielo para atraer en el llamado a la Divinidad, sólo ocurre cuando las energías se fusionan buscando el equilibrio interdimensional. En 3D (plano físico), en 4D (emociones y pensamientos en equilibrio), en 5D el hallar el climax en la venida del Yo Dios a ambos que perpetúa el extasis humano en la trascendencia del éxtasis místico.

Esta es una gran oportunidad de la ascensión de la energía. Si una parte de la pareja estuviera en equilibrio por su trabajo energético (supuestamente) y el otro no, la destreza debería ser aún mayor porque es como si a un río de agua limpia se le abriera una compuerta con un río desbordado y de aguas revueltas... Por libre albedrío se estaría aceptado ser la cuba de contención de esa energía. No evitaría que sus aguas se ensuciaran. Esta energía es más fuertemente retenida por la mujer por la forma receptiva de sus órganos genitales.

El convertirse en desagüe de energías contaminadas... eso es karma. De allí que si la persona -supuestamente- armónica necesita la exposición a esa energía en forma asidua, es que no está tan armonizada como le hace creer su Ego Espiritual.

Para acrisolar la energía se requiere que cada integrante de la pareja se haga cargo de su propio trabajo y cargue su propia cruz.

¿Qué hace falta para lograr esa unión mística de cuerpo físico y cuerpos espirituales, en una dupla humana? Pues amor La verdadera definición que deberíamos buscar es saber qué es Amor.

¿Amor es posesión? ¿Es mío, soy suya? ¿Amor es la seguridad de una estructura social o cualquiera de los infinitos matices de lo que los humanos llamamos amor en función de nuestras relaciones humanas y que sólo son aspectos diversos de la posesión del uno en el otro? El tipo de Amor que lleva a la unión con la divinidad a través del sexo, requiere libertad, entrega, aceptación, no-lucha, no-miedo y el poder soltar.

Un ideal humano para el ser que busca la espiritualidad en la experiencia de la carne.

Una primera etapa de esta búsqueda seguramente conduciría a la experimentación de la entrega incondicional entre "extraños" en el aquí y el ahora. ¿Por qué? porque sería más fácil aprender a soltar. ¿Por qué? porque dentro de las estructuras sociales que atan encontrar un oasis de libertad es una oportunidad.

¿Dónde reside el mayor inconveniente de esta situación? No está sólo en el plano físico donde los Egos le han conducido a experimentar. Está en el plano emocional donde los Egos no resueltos buscan desesperadamente perpetuar lo que creen que han encontrado LO cual NO ES CIERTO. Es sólo ilusión.

El ser humano que busca esa experiencia sin haberse encontrado a sí mismo en el equilibrio de su pareja interna, atraerá fácilmente karma porque no puede soltar y buscará perpetuar algo cuya Gracia mayor hubiera consistido en que se desvaneciera aceptando sólo el momento vivido porque guardaba el aprendizaje de poder soltar.

La no atadura social genera incondicionalidad y si se tiene capacidad de entrega, la energía "de dos extraños" que pueden cuidarse en su humanidad y en el respeto del otro, puede conmover al éter y atraer a Dios. Por añadiduria la kundalini se elevará y la energía sexual ascenderá.Sin duda que se amarían pero no con un amor de posesión de la Tierra, sino totalmente incondicional, pero en la experiencia del sexo.

El error kármico sobreviene cuando los Egos emocionales no resueltos intervienen a posteriori y tratan de perpetuar ese "momento mágico" poniendo rótulos de almas gemelas, o el que se quiera... y cuando eso no alcanza, buscar atar al otro con condicionamientos de la Tierra, tal como "que se case conmigo..." o "que deje a su marido".

Seguramente se estarán amando en el Eterno Presente en un espacio tiempo que no pertenece a éste y desde donde la energía me relacionó con ese ser para que el azúcar del amor del otro lado viniera por Misericordia a este espacio-tiempo.

Pero no es donde debe crecer la levadura de Dios en el aquí y el ahora. Si buscara perpetuarlo, sólo atraería sal...karma. El unir el éxtasis sexual con éxtasis místico en forma más permanente, sólo es posible en una pareja de crecimiento, lo que la sociedad le pondría el rótulo de estable.

El éxtasis sexual se limita al momento. El éxtasis espiritual busca la trascendencia del ser físico y el gozo permanente en Dios.

El desafío en esta etapa es unir el éxtasis sexual con el éxtasis espiritual. Eso es tantra. Sin embargo en esta New Age, se utiliza esta palabra para un manual de sexología mezclado por posturas eróticas como el Kamasutra, sumándole creencias que agregan más barreras a trascender a quienes buscan encontrarse a sí mismos en el espejo del otro.

Para unir el éxtasis sexual y el éxtasis místico, más que posturas específicas, respiraciones especiales y no liberación de fluidos orgánicos, se requiere amor, entrega y libertad. Sin embargo los rótulos "pareja estable" y libertad, parecen no ir de la mano. Pero eso es también ilusión, porque no existe cárcel ni carcelero, porque la libertad es interna y se traduce en lo externo como confianza y seguridad en la complitud del otro.

¿Pero cómo se experimenta la libertad sexual en la pareja? En la distorsión de los planos espirituales en la tercera dimensión esta libertad toma matices distintos que se mezclan con la curiosidad y la búsqueda de nuevas emociones para atenuar el tedio de relaciones en decadencia. Eso es lo que buscan experimentar el menage a trois o los swingers (intercambio de parejas). Son múltiples las experiencias espirituales que surgen aquí. Por lo general es uno de los miembros de la pareja, el que induce al otro a la experiencia. El que teme perder lo que ama condicionalmente, cede por miedo. Su experiencia espiritual consiste en aprender a soltar, compartiendo lo que ama. En este campo de juego, otros trabajan la aceptación de la propia imagen y el saber cuál es su precio. ¿Para qué? porque sabiendo lo que se vale es la única forma de tenerse a-precio, poder amarse...

La autovaloración.

Nada es bueno o malo en el plano físico. Somos seres espirituales buscando siempre a Dios por más que lo ignoremos y lo podemos encontrar aún explorando el delgado hilo de lo sensorial donde la Oscuridad también está atenta a nuestros movimientos y sólo la Misericordia Divina puede sacarnos a tiempo, justamente, aprendiendo a amarnos y a respetarnos para poder atraer de esa forma, Amor y Respeto del afuera.

¿Cómo es que el éxtasis espiritual logra unirse con el éxtasis físico?

En el acto sexual, la mujer acepta ser penetrada por el hombre y el hombre acepta ser comido por la mujer.

Energía de dios y de diosa jugando en el plano físico a un juego que se libra en otras esferas, pero que el miedo a la penetración, el miedo a ser comido y todas las creencias ligadas al sexo provenientes de nuestra familia y la sociedad en que nacimos, frenan la venida de lo Superior a lo inferior. Sólo el Amor, la entrega y la aceptación puede mover los bloques de miedos que forman los muros que bloquean nuestra unión con Dios y no existe gimnasia erótica que pueda reemplazar a esto.

Esto ocurre en cada acto creativo humano.

La creatividad es un acto divino que se manifiesta en el hombre como ser espiritual.

El germen creativo de Dios desciende en la mujer interna produciendo en ella la Revelación, mientras que su hombre interno ha cesado su necesidad de lucha, ha entregado sus armas a Dios y ha aceptado también que Dios irrumpa en él.

Para ambas acciones se requiere entrega del poder del uno en el otro.

La no lucha de los sexos.

Si se puede confiar y amar a la pareja externa, también se podrá aprender a confiar y amar a la divinidad. Transitaremos entonces el camino de la Tierra al Cielo volviendo a nuestra vida un Arte donde cada acción de la vida diaria se resignifica entregándosela a Dios. Inclusive el sexo. Todo nos habla de Dios en este plano, sólo nuestra desconexión es lo que nos hace creer que no es así. Que el Espíritu nos guíe Siempre Con Amor Incondicional

BRINDA MAIR
brindamair@canalizandoluz.com.ar

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