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jueves, diciembre 10, 2009

Guerra en Afganistán: “businesses are businesses” (“negocios son negocios”) _ Escribe: BBC MUNDO / La República




Las guerras contra los pueblos afgano e iraquí, no son conflictos exóticos y distantes.

Ahora que se confirma la intervención de Estados Unidos en la incursión militar colombiana en territorio ecuatoriano contra los campamentos de las FARC y se alistan las bases militares en Colombia, la política imperial norteamericana nos concierne muy directamente.

La decisión del “Premio Nóbel de la Paz”, Barack Obama, de incrementar las tropas norteamericanas en Afganistán en 30,000 efectivos representa la escalada de la guerra. Y nos retrotrae a la guerra de Viet-Nam, con todas sus nefastas consecuencias.

Lo que van a leer, descubre precisamente la entraña misma de estas guerras. Aquello que está detrás de los objetivos aparentes como la derrota de Al-Qaeda y los talibanes: los “business” como motivación central.

Negocios grandes, como asegurar el abastecimiento y la ruta de los combustibles pero también negocios puntuales, como la tercerización mercenaria de la guerra.

Este informe de BBC Mundo, publicado por La República, de Lima, así lo revela. (Jesús Hubert)



Es una guerra “subcontratada”

Afganistán. EEUU repite los mismos errores que en Irak. Barack Obama, premio Nobel de la Paz, anunció el envío de 30 mil nuevos soldados a Afganistán, pero nada dijo de los 100,000 mercenarios.


Washington y Kabul. BBC-Mundo

Un detalle que quedó por fuera del discurso de Barack Obama cuando anunció su nueva estrategia para la guerra en Afganistán fue la cantidad de contratistas independientes que ya operan en ese país.

En la actualidad hay 104,000 contratistas militares apoyando la misión de las tropas estadounidenses. La cifra se conoce porque una ley promulgada por Obama produjo un sitio gubernamental en internet en el que se publican datos sobre lo que invierte Washington en estos contratistas.

Los contratistas principales se conocen. Sin embargo, la mayoría del trabajo se subcontrata y una vez que llega a ese nivel se empantana y toda la información está envuelta en una nube de secretos.

Según analistas, esta cifra sin duda va a aumentar a medida de que lleguen los 30,000 soldados anunciados para el año entrante dentro del plan de intensificación de la guerra en Afganistán.

Gran parte del trabajo contratado a estas empresas independientes cubre labores de reconstrucción y construcción de infraestructura como carreteras, escuelas, campamentos.

Los contratistas también asisten en el mantenimiento del ejército, sirven las comidas a los soldados, transportan municiones, proveen seguridad para el embajador de EEUU en Kabul y apoyan el entrenamiento de la policía afgana.

“También está, naturalmente, la guerra secreta de la CIA en Pakistán, donde utilizan sus propios contratistas para trabajos de inteligencia y realizar sus propios ataques”, aseguró el especialista Robert Young Pelton.

Hace unos meses, el diario The New York Times afirmó en un artículo que el servicio de inteligencia de EEUU había contratado a la firma Blackwater para localizar y asesinar líderes de Al Qaeda.

Blackwater –integrado casi en su mayoría por ex militares– recibió amplias comisiones para trabajar en la guerra en Irak, pero en varias ocasiones fue acusado de violaciones del código de guerra e implicado en la muerte de civiles.

Este tipo de negocio hace muy complicada la fiscalización de las actividades y los millones de dólares invertidos en Afganistán, comentó la analista del Middlebury College, Allison Stanger. Para el colmo de cosas, dice Stanger, los inspectores del Pentágono que deben llevar a cabo la veeduría de todo el costo de la guerra también están subcontratados.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, declaró que la “tercerización” a los afganos era positiva porque los involucraba, pero también presentaba sus complicaciones.

“Mucha de la corrupción está exacerbada por la cantidad de dinero que se ha vertido en los últimos ocho años. Estamos tan dependientes de una larga línea de abastecimiento (...) que para cuando llegan a su destino ya han pasado por muchas manos”, expresó Clinton.

La Clave

Corrupción. A un intérprete le pagan US$ 930 diarios para que trabaje al lado de un contratista que cobra US$ 1,200 diarios.

Cuando a los afganos se les acusa de corrupción, ellos responden que en EEUU se están robando todo el dinero antes de que llegue a Afganistán. Según Young Peldon, esto “es consecuencia de la ridícula idea de contratar a personas por US$ 150,000 anuales para supervisar a gente que gana US$ 400 al mes”.

Publicado con el título: “Es una guerra subcontratada”, en el diario La República, Lima-Perú, 06/12/2009