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sábado, mayo 09, 2009

Una cuaresma diferente y polèmica

Entre el 14 de Junio (1928) y el 9 de Octubre (1967) de cada año, muchos viven una cuaresma laica y aparte. Enmarca el periodo de la vida, pasión y muerte de, quizás, el “santo” no religioso, màs popular de la historia: Ernesto “Che” Guevara.

No es casual por ello que en la zona de La Higuera, en Bolivia, donde el Che fue asesinado, muchos lugareños lo invoquen para pedirle milagros y atribuirle muchos de ellos. Sobre esto se ha filmado el documental SAN ERNESTO DE LA HIGUERA.

A los políticos les parecerá este fenómeno un mistificación “cojuda” y a los religiosos una verdadera herejía. Pero el pueblo es sabio. El mismo pueblo que adora y preserva y comulga con la tierra…sabe.

Y es que lo que conocemos como cristificaciòn no es solo un titulo exclusivo de Jesús, el nazareno. La cristificaciòn es la ascensión del hombre a la que todos estamos llamados y orgánicamente predispuestos, en cuerpo y alma.

Cristificarse es cristalizarse, transparentarse, es dejar fluir nuestras esencias y las voces mas profundas de nuestro ser, que no es otro que el ser único que nos une a todos integrados en la creación toda.

Ernesto Guevara La Serna, joven argentino, escogió la profesión de médico para servir. Viajò por América para servir y conocer su gran patria, porque la tierra gaucha le quedaba chica.

Y por ello no es casual tampoco que sufriese de asma. Cómo podia el ”Che” aspirar tranquilamente el oxìgeno contaminado por las faltas y las violencias contra la fraternidad. Era y es un aire viciado.

Y así el Che decidió, a su real entender, limpiar la tierra, descontaminarla para poder respirar en libertad.

Participemos pues de esta cuaresma guevarista, recordando la memoria ejemplar de un argentino que se sentía americano y hermano universal.

Recordemos al padre que no dejó nada material a sus pequeños hijos y mas bien les legó el deber de sentir solidariamente por cualquier hombre, en cualquier parte de la tierra. Àmen, con acento en la A. (Jesús Hubert)




"SAN ERNESTO DE LA HIGUERA", poema de João Sampaio, declamado por Pedro Júnior da Fontoura e Guilherme Piantá

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