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domingo, abril 21, 2013

Recuperemos nuestra capacidad de vivir sanos_ Escribe: Equipo del Portal Dorado


La mujer que toco la túnica de Jesús sanó por su fe

Llegamos a la vida bien "equipados". El solo hecho de haber nacido nos concede el derecho a vivir, a disfrutar de todo, plena y dignamente. Y la enfermedad o la limitación no es la condición natural de nuestra existencia. Salvo situaciones excepcionales, la infinita mayoría de personas nacemos con salud. Pero en ese campo, como en muchos otros, el miedo, la debilidad, la falta de conciencia de quienes somos: hijos del mismo y único Padre Creador , nos lleva a renunciar a nuestra capacidad de auto-sanarnos y entregamos nuestra poder a otros. 

Y estamos llegando a extremos, casi es socialmente “deseable” tener algo de qué quejarse y vanagloriarse de estar tratandose medicamente de esto o aquello.

Reflexionemos con este interesante artículo de la web “Portal Dorado”. Sin caer en extremos iluministas o dogmáticos, es necesario recuperar nuestra condición de seres nacidos para vivir sanos y felices, dueños del gobierno de nuestro propio cuerpo. Recordemos las palabras de Jesús: “Tu fe te ha sanado” (no el médico, no la medicina, nuestra fe) (Jesús Hubert)

Gobierno de nuestros cuerpos.


Los escándalos en los hospitales se multiplican. Vienen de todos esos centros en Inglaterra, en España… donde el objetivo del negocio aventaja al de devolver la salud. ¿Cuántos Stafford hay escondidos, sin salir a la luz? ¿Cuántos no se camuflarán en el mañana privatizado? Mucho apunta a que esa dejación de principios, esa materialización de lo vital, esa banalización de nuestro latido puede ser sólo el comienzo. La “marea blanca” parece que tenía sus fundadas razones para tomar el asfalto. Sin embargo ese triste avance del afán de lucro por encima de las personas, esas noticias aparentemente negativas de cambios en la política sanitaria, pueden albergar también su aspecto esperanzador. La crisis puede lograr que nos hagamos un poco más los dueños de nuestros propios cuerpos, que comencemos a gestionar más nosotros/as, por lo menos dentro del ámbito de lo cotidiano, nuestra propia salud.

Quizás ese reencuentro también estaba en la agenda. Quizás ya estaba acordada esa cita con el sol, con el aire, con el agua, con las plantas y los alimentos sanos, con la paz que nos debíamos… Quizás faltaba la crisis, los hospitales convertidos en grandes cajas de hacer dinero, para recordárnoslo. Quizás a partir de ahora más camino de la huerta, de la montaña, de nosotros mismos y nuestras posibilidades de regeneración, que de las colinas donde se emplazan los macro-hospitales. Allí donde se cuida y preserva la vida, pero también donde a menudo se intenta recuperar la salud con exceso de química y artificio. 


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