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domingo, octubre 21, 2007

Señales y avisos de lo que ocurre en el mundo_Revista FUSION

Vivimos en una sociedad tan saturada de información, que en realidad se encuentra desinformada por el juego de intereses, de allí que es difícil tener una idea global de lo ocurre y sacar las consecuencias de ello para nuestra vida.

De alli también el valor de este informe de la Revista FUSIÓN, de España, ordenado teniendo como eje el ser humano y el destino de nuestra nave estelar: la tierra, que nos complace reproducir a continuación. (Jesús Hubert)


La población mundial supera los seis mil millones de habitantes. Por primera vez en la historia la mitad de la población mundial vive en las ciudades. En sólo un 0,4% de superficie se hacinan tres mil millones de almas. El azote del hambre, la escasez de recursos, la crisis financiera a nivel mundial, el cambio climático y los desastres naturales, son avisos de que las cosas se encuentran fuera de control. Algo no va bien. Podríamos encontrarnos ante el colapso de nuestro actual modelo de sociedad. ¿Qué podemos hacer? /Texto: Mariló Hidalgo

COLAPSO DE LA SOCIEDAD MODERNA

Señales y avisos

El crecimiento de población, el actual modelo económico neoliberal, la influencia de la mano del hombre en el medio ambiente rompiendo el equilibrio del planeta, han dado lugar a un modelo social que hace agua por todos los sitios.Más población significa más demanda: alimentos, sanidad, educación, un lugar para vivir. Empujados por la economía, la promesa de un mundo mejor, los desastres naturales o las guerras, una marea humana recorre el planeta del campo a la ciudad y de un país a otro. Algunos expertos advierten que vamos directos a un colapso social y nos enfrentamos a graves problemas. Aquí van algunos avisos de lo que ya está ocurriendo.

Superpoblación: Ciudades "ratonera"

Hace tan sólo unas semanas que este planeta acaba de traspasar un peligroso umbral. Por primera vez en la historia el número de habitantes de las zonas urbanas será mayor que el de las zonas rurales. Más de la mitad de la población del planeta se concentra ya en las ciudades. Una cifra que crece, ya que cada año se añaden más de sesenta millones de habitantes -aproximadamente la población de Francia- a las ciudades y suburbios en crecimiento, mayoritariamente asentamientos urbanos pobres de países en desarrollo. Estos datos los ha hecho públicos el Worldwatch Institute en su informe "El Estado del Mundo 2007". Un estudio que realiza cada año esta institución y que en esta ocasión se centra especialmente en nuestro futuro urbano. Un futuro bastante negro, a juzgar por las cifras. "El proceso urbanizador, caótico y sin planificar, está provocando graves daños a la salud humana y a la calidad del medio ambiente, contribuyendo a la inestabilidad social, ecológica y económica de muchos países", advierte dicho informe. Analicemos los datos y sus consecuencias.

Las ciudades han sido desde el siglo XIX la gran esperanza. "En 1900, tan sólo un 10% de población mundial habitaba en ciudades -recuerda la periodista Ana Muñoz, del Centro de Colaboraciones Solidarias-. Poco a poco, las ciudades se convirtieron en lugares para la esperanza, donde se podía encontrar trabajo y mejorar la calidad de vida. Se obtuvieron mejoras en acceso a las necesidades básicas, agua potable, electricidad, etc. Los urbanitas empezaron a considerarse seres privilegiados. Sin embargo la pobreza sigue presente en las grandes ciudades. Un tercio vive hoy hacinada en suburbios donde las necesidades básicas no están aseguradas. El informe del Worldwatch recuerda que si las prioridades de desarrollo no cambian habrá más de mil cien millones de habitantes urbanos que vivan en la pobreza en menos de veinte años. Las ciudades se encuentran hoy amenazadas por lo que ellas mismas han provocado: desigualdad, exclusión y contaminación". Una contaminación urbana que mata a 800.000 personas cada año; aproximadamente la mitad, en China.

En esta especie de "ratonera humana" se consume el 40% total de energía del planeta cuando curiosamente, la electricidad no llega a un quinto de la población urbana. El agua escasea. Alrededor de la mitad de los habitantes de las ciudades de África y Asia, no tienen agua ni saneamiento. Esta es la causa por la que más de un millón de niños muere cada año en el mundo.

Alguien dijo que una ciudad es el resultado de un sueño colectivo pero la realidad demuestra que para muchos es un sueño roto. §

NUESTRO FUTURO URBANO

José María Santamarta es el director en España del Worldwatch Institute. Con él hablamos de "El Estado del Mundo" y nuestro futuro urbano.

¿Por qué se ha multiplicado de esta manera tan alarmante la población urbana y qué consecuencias tiene esto para el planeta?

-Desde los orígenes de la revolución agrícola en el Neolítico, la humanidad ha emigrado del campo a la ciudad. La novedad es que este fenómeno se ha acelerado hasta traspasar el umbral según el cual más de la mitad de la población del planeta vive hoy en las ciudades. Son lugares que tienen enormes ventajas, si no las personas no irían: más oferta de empleo, los trabajos son mejores, más calidad de vida, de servicios, nivel cultural, relaciones, etc. Ahora bien, las ciudades también suponen una gran carga ambiental para el planeta. ¿Cuál? Emisión de gases de efecto invernadero, contaminación industrial, humos de calefacciones, que al final acaban afectando también a la salud. Todos los años mueren cientos de miles de personas a causa de la contaminación atmosférica. En nuestro país, según estudios de la UE, mueren cerca de 16.000 personas al año por esta causa. No obstante, no olvidemos que hay dos mundos, el rico y el pobre y es muy distinto donde viva uno. Una parte de la población urbana del Tercer Mundo vive en chabolas, favelas, tugurios, en medio de la más absoluta pobreza, desempleo, delincuencia, inseguridad ciudadana, falta de acceso al agua potable, ausencia de letrinas y enfermedades. La contaminación del agua mata a dos millones de personas todos los años. Algunas ciudades del mundo rico, aunque también tienen problemas, disponen de más recursos para hacerles frente. Las situaciones más dramáticas se viven en África, parte del sudeste asiático y algunas zonas de América Latina

-En el informe señalan un dato preocupante: "En el continente africano la urbanización desmedida ha sido identificada como el segundo problema más grande después del VIH/Sida".

-La imagen del barrio de Kibera en Nairobi donde viven hacinadas más de 800.000 personas en condiciones infrahumanas, se repite prácticamente en toda Africa. Uno no tiene dónde hacer sus necesidades. Es normal ver a la gente con una bolsa de plástico para los excrementos que luego tira en cualquier sitio. El olor es nauseabundo. Viven en casas de cartón, padeciendo humedades, frío. En esos lugares las mafias actúan a sus anchas, como en las favelas de Río de Janeiro. Bandas juveniles, delincuencia, cargas de la policía, son espectáculo común. De hecho tienen una tasa de mortalidad muy elevada. En las favelas de Brasil, por ejemplo, han muerto más personas que en la guerra de Iraq.

-El aumento de población unido a la escasez de recursos está generando una especie de colapso del actual modelo de sociedad. ¿Existen alternativas en marcha?

-Al lado de estas experiencias que estamos analizando existen otras que son positivas. El informe del Worldwatch Institute describe la situación del mundo pero también intenta vislumbrar qué cosas se pueden hacer para cambiarlo. En este sentido se están llevando a cabo interesantes experiencias -Londres, Italia, Porto Alegre- que se están exportando con éxito a otros países.La sostenibilidad urbana pasa por diseñar ciudades que imiten a la naturaleza, con un metabolismo circular, no lineal; ciudades que sean densas y compactas. La estructura de las ciudades actuales es herencia del arquitecto Le Corbusier. Sus principios urbanísticos influyeron de forma nefasta a las generaciones posteriores. Diseñó una ciudad segregada por actividades: polígonos industriales por un lado, las oficinas en el centro y la población repartida en ciudades dormitorio. Todo ello genera unas necesidades enormes de transporte en vehículo privado, obliga a construir autovías y al final resulta que la ciudad está más diseñada para los vehículos que para las personas. Como alternativa ahora se reivindica la ciudad mediterránea, un espacio donde todo está integrado, como en la naturaleza. Donde podemos ir caminando al trabajo, a la guardería, al bar, al cine, porque todo está en el barrio. Este era el modelo de las ciudades medievales. Para el medio ambiente es lo más beneficioso y choca de frente con el modelo americano -urban sprawl-: barrios alejados 40 ó 50 kilómetros del lugar de trabajo, donde vive una familia en un chalecito con trozo de jardín incluido que se ve obligada a coger el coche para cualquier cosa que tenga que hacer. El modelo de ciudad mediterránea es lo más novedoso y ecológico que se puede hacer hoy en día.

En el informe hacen referencia al éxito de un grupo de alternativas puestas en marcha por pequeños grupos de ciudadanos, frente a las políticas de los gobiernos que parecen caer siempre en los mismos errores.

-En primer lugar hay que reconocer que estos grupos conocen la realidad social y actúan. Las ONG por ejemplo, han puesto en marcha experiencias muy positivas: cooperativas, búsqueda de autoempleo, etc. En la India crearon letrinas comunales, básicas en los barrios de chabolas. Estas y otras cosas funcionan al margen del Estado, con menos burocracia por el medio y menos corrupción. Los Gobiernos invierten en grandes infraestructuras porque les da más votos. Estos pequeños grupos dirigen su acción a lo que ven más necesario: educación, cultura y sanidad.

-Por último, ¿cómo ve usted nuestro futuro urbano?

-Todo está cargado de luces y sombras. Lo dice el escritor Italo Calvino, "las ciudades, como los sueños, están hechas de deseos y pesadillas". Tenemos que aprender a hacer políticas más convenientes tanto para la población como para el medio ambiente. Ciudades mediterráneas, energías renovables, reciclaje de residuos, prioridad al transporte público, políticas de empleo que eliminen el paro y por tanto la pobreza urbana, potenciar las cooperativas, el autoempleo allá donde sea posible, recuperar los huertos urbanos, etc. El modelo de lo que no se debe hacer es la gestión de Alberto Ruiz Gallardón en Madrid con sus obras faraónicas. §

A MAYOR RIQUEZA, MAS HAMBRE

Blanca pasa la cuchara una y otra vez por el plato vacío que tiene delante. Hoy como tantos otros días se ha quedado con hambre. Acaba de terminar la única ración de comida que va a consumir en toda la jornada. Ella es una de las miles de personas que se beneficia de la comida que envía todos los días el Gobierno de Buenos Aires en camionetas, a las villas de la ciudad -nombre que reciben los barrios marginales de las afueras-. Con cartones y en medio de la humedad, los vecinos han construido unos chamizos que hacen las veces de comedores comunitarios donde diariamente se reparte el alimento. Pero lo que aquí nunca llega es la educación y la cultura. Estas villas que están numeradas no se benefician del programa cultural de barrios que tiene en marcha el Gobierno argentino. Aquí un padre puede cambiar la comida de su familia por una caja de vino y una mujer embarazada no irá nunca al médico hasta el momento del parto.

La llegada incontrolada de personas del resto de América Latina, principalmente Bolivia, Perú o Paraguay, ha provocado un crecimiento incontrolado de las villas. En otros lugares se les conoce como favelas, cantegriles, callampas, tugurios, pero en el fondo estamos hablando de lo mismo. Marginalidad, falta de servicios básicos, violencia, delincuencia, niños de la calle, ejércitos de vendedores ambulantes informales, basura esparcida, ausencia de transporte público, etc. A sólo unos metros se encuentran los barrios elegantes de la ciudad: amurallados y ultraprotegidos. Son la cara y la cruz de una dura realidad.

El hambre del siglo XXI tiene su origen en la exclusión y marginación de los pobres de los círculos de poder y de la toma de decisiones sobre cuestiones básicas como la agricultura y el comercio, que tienen un impacto directo en sus vidas, en su supervivencia. ¿Qué necesidad existe hoy más acuciante que reducir el hambre?", se pregunta Henar Senovilla, periodista de la campaña ‘Derecho a la alimentación. Urgente’. "Sí se conocen las causas, -continúa-, sí existen las tecnologías y los recursos necesarios para reducir a la mitad el hambre, lo que falta es voluntad política".

La FAO advierte que la situación del hambre en el mundo, lejos de mejorar, empeora. Hoy son 854 millones de víctimas en el planeta y África es el continente más castigado. Doscientos veinte millones de africanos, uno de cada tres, padece desnutrición. Hay casi mil millones de personas en el mundo que ni siquiera saben que son seres humanos porque no tienen qué llevarse a la boca.Aunque en cifras absolutas se produce alimento suficiente para todos, un 20% de la población controla el 90% de la riqueza del planeta. Por tanto el problema no está en la producción sino en la mala distribución. Circunstancia que afecta no sólo a los países en vías de desarrollo sino también al primer mundo, como estamos viendo en el caso de las grandes ciudades.

Un incremento de ingresos en la economía de un país no ayuda a superar la situación de desigualdad. Al contrario. Se está comprobando que contribuye a que las disparidades salariales se extremen: los salarios mínimos bajan aún más y los altos suben. China e India -camino de convertirse en grandes potencias económicas-, son un claro ejemplo. EEUU, Reino Unido y Canadá tienen las disparidades salariales más acentuadas. En Los Angeles por ejemplo, más de dieciocho millones de personas conviven en caravanas alrededor de la gran ciudad. A mayor riqueza más desigualdad. §

EL CLIMA LLEGA A UN PUNTO CRITICO

Si la sociedad industrial no corrige urgentemente su trayectoria se desencadenarán desastres climáticos cada vez mayores. "Sólo quedan diez años para adoptar cambios que eviten el desastre planetario", advierte la NASA después de haber realizado un estudio del clima con los métodos más modernos de medición y rastreo. Los titulares sobre desastres naturales se suceden sin casi darnos tiempo a situarlos en el mapa. Nuestro modelo de desarrollo ha roto el equilibrio del planeta y lo estamos padeciendo. Teresa González, presidenta de Médicos del Mundo, nos recuerda que "el año pasado la temporada de huracanes fue la más intensa y activa desde que se registran esos fenómenos.

Sólo en el Atlántico Norte se detectaron veintiocho tormentas tropicales y quince huracanes, algunos marcaron máximos históricos. Hubo miles de muertos y pérdidas que sólo en los EEUU superaron los 60.000 millones de dólares. Los escenarios que había dibujado el informe Stern -que muchos tacharon de apocalíptico- como consecuencia del aumento de las temperaturas, fueron apareciendo y nos dejaron con la sonrisa helada: reducción de un tercio de los cultivos de África; países como Vietnam y Bangladesh anegados por la subida del nivel de los océanos; extensión de enfermedades como la malaria y el dengue; y hasta 200 millones de desplazados medioambientales a causa de inundaciones y sequías. A todo ello se suman los costes que tendrán las sucesivas catástrofes. Las poblaciones más desfavorecidas son, precisamente, las más castigadas. El futuro que plantea el cambio climático es amenazante.

Según el informe Stern, la subida de dos grados en la temperatura media traerá un aumento de entre cuarenta y sesenta millones de africanos expuestos a la malaria. La relación entre el comportamiento del mosquito transmisor y las condiciones climáticas es directa. Un aumento de temperatura en zonas donde el parásito es endémico, tiene unas consecuencias catastróficas: el período de incubación del parásito disminuye, la frecuencia de la picadura del mosquito aumenta y las probabilidades de supervivencia a la enfermedad se reducen".

¿Se trata de una visión apocalíptica? La presidenta de Médicos del Mundo opta por destacar la parte positiva. "Al menos se ha comenzado a reconocer esta relación entre catástrofes, falta de desarrollo y cambio climático. Naciones Unidas ha alertado de la dificultad de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (OMD) como consecuencia de las pérdidas ocasionadas por los desastres y catástrofes. ¿Te imaginas el esfuerzo y la movilización de recursos materiales y humanos que supuso atender a los cuatro millones de afectados por el tsunami? Pues ahora piensa en la atención que requerirán los más de 200 millones de desplazados ambientales que puede provocar la subida de las aguas de los océanos o desertificación".

S.O.S PANDEMIA

La Organización Mundial de la Salud en su informe anual advierte que existe posibilidad de que una pandemia mayor a la vivida con la gripe aviar, el sida, o el ébola, haga su aparición en los próximos años. Las enfermedades se propagan hoy con rapidez en todo el planeta y se vuelven cada vez más difíciles de tratar. Sólo en los últimos cinco años, la OMS ha detectado más de 1.100 epidemias de distintas enfermedades. Un brote en un lugar del mundo, alerta la organización, puede convertirse en sólo unas horas en una amenaza inminente en cualquier otro punto del planeta. La OMS cree que si emergiera un virus pandémico con capacidad transmisible difícilmente se podría evitar su propagación, lo que automáticamente afectaría a un 25% de población mundial. Nadie está a salvo de ello, ni los países ricos. Por ello se hace una llamada para vigilar, prevenir y controlar enfermedades que puedan convertirse en epidemias como el cólera, fiebre amarilla o meningococias epidémicas.

CRISIS FINANCIERA

Por Juan Torres López. Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga( http://www.juantorreslopez.com/ )

La crisis que estamos viviendo es grave y mucho más profunda de lo que están reconociendo las autoridades económicas y, sobre todo, es nada más que un anticipo de situaciones peores que están por llegar.

Creo que lo que está ocurriendo es sólo un aviso. Aunque la crisis se haya iniciado en el mercado hipotecario de un país, en este caso EEUU, es completamente seguro que se extenderá por todo el globo terráqueo, puesto que los mercados financieros son globales y los bancos e inversores que adquirieron títulos a partir de los cuales se desencadena el latigazo inicial de la crisis están y operan en todas las esquinas de la Tierra.

Como toda crisis, ésta tiene claros perjudicados. En primer lugar, los millones de personas en EEUU y en otros países que han perdido o van a perder sus viviendas y sus ahorros. O sus rentas, puesto que no se puede olvidar que cada vez que los bancos centrales suben los tipos de interés lo que directamente se produce es un trasvase de rentas desde los bolsillos de las familias o empresas endeudadas al de los banqueros.

En segundo lugar, las economías más débiles (como las de las periferias en África, Latinoamérica o las de los países asiáticos más empobrecidos) puesto que cuando se desata la crisis los capitales escasean y su falta se nota especialmente en territorios que están más necesitados de inversiones y recursos. Y que son, además, los que hacen frente con más dificultad a intereses más elevados.

En tercer lugar, la actividad económica real, las empresas y empresarios dedicados a la producción efectiva de bienes y servicios que conforman, a su vez, un anillo marginal respecto a la inversión financiera. Lo cual es lo mismo que decir que la crisis se paga en términos de empleo, actividad económica y creación de riqueza.

¿Quién sale beneficiado de esta crisis? De ella saldrán fortalecidos los bancos y los grandes poseedores de capital.La existencia de perjudicados y beneficiados de estas crisis es lo que demuestra claramente que no son meras cuestiones "técnicas" sino auténticos asuntos políticos: son las autoridades políticas y económicas haciendo, no haciendo o dejando hacer, las que hacen que unos u otros sean perjudicados o beneficiados.

Una crisis como la que estamos viviendo ¿sería evitable? Es difícil dentro del contexto del capitalismo financiero que vivimos. Pero eso no quiere decir que no tengan remedio. Hay fórmulas e instrumentos suficientes para que la sociedad no tenga que soportar sus tremendos costes y para que las economías no se vean sometidas a la quiebra constante, al despilfarro, a la ineficiencia o al bloqueo permanente.

Existen planteamientos alternativos en la literatura económica no neoliberal que son plenamente posibles pero que no pueden llevarse a la práctica si los ciudadanos no son capaces de negar el estado de cosas actual e imponer su voluntad sobre la de los mercados en donde gobiernan los poderosos, y para ello es preciso no sólo que sean conscientes de la naturaleza real de estos problemas económicos sino que tengan el poder suficiente para convertir sus intereses en voluntades sociales y éstas en decisiones políticas. Es decir, que las mayorías ciudadanas pueden hacer justo lo que desde tiempos inmemoriales vienen haciendo solamente los más ricos y poderosos".

VIOLENCIA Y GUERRAS

Algunos expertos señalan que la geografía de la violencia en el mundo coincide en la mayoría de los casos con el deterioro ambiental. A principios de año tuvo lugar en Londres la conferencia "Cambio Climático: El impacto en la Seguridad Global" organizada por el Royal United Services Institute.

En ella numerosos expertos señalaron que, como consecuencia del calentamiento global, se podían crear grandes flujos de refugiados que tratarían de escapar de áreas anegadas por la subida del nivel del mar o convertidas en inhabitables por la desertificación y que los terroristas intentarían explotar las tensiones creadas.

El ex embajador británico ante Naciones Unidas, Crispin Tickell señaló que "aquellos que tienen escasez de comida, agua y que no pueden desplazarse a países donde parece que todo es maravilloso, son personas desesperadas que adoptarán las medidas necesarias para tratar de conseguir sus objetivos. La violencia dentro y entre comunidades y entre las naciones podría incrementarse debido a que existen precedentes por todas partes". El diplomático recordó como precedente el caso de Ruanda y la región de Darfur donde la sequía y la superpoblación, unidas a la escasez de recursos, han contribuido a alimentar conflictos letales.

A principios de año Reino Unido utilizó su presencia en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para poner en marcha el primer debate sobre cambio climático y conflictos. "¿Qué hace que comiencen las guerras?", se preguntó la ministra de Asuntos Exteriores Margaret Beckett. "Las luchas por el agua, el cambio de época de lluvias, las luchas de la producción de alimentos, el uso de la tierra. No hay amenazas potenciales más graves… para la paz y seguridad".

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) acaba de publicar un informe donde relaciona cambio climático con conflictos. En él, además de estudiar a fondo el caso sangrante de Darfur, señala dos áreas más de conflicto potencial: la región del Sahel y el Este de Asia.

"En los próximos 35 años la mayoría de los glaciares del Himalaya desaparecerán. Estamos hablando de que 500 millones de personas se verán afectadas directamente y otros 250 millones indirectamente", recoge el informe. También es preocupante el aumento del nivel del mar en Bangladesh. "India ha comenzado a construir un muro para evitar que los bangladesíes crucen la frontera. La previsión del aumento del mar en medio metro significará que 34 millones de personas se tengan que desplazar a otro lugar. ¿Dónde van a ir?... Se saltarán las fronteras".

Pero África será sin duda el país que más sufra, según el informe de PNUMA. El aumento de las aguas puede llegar a destruir hasta un 30% de la costa del continente, mientras que se perderán entre un 25 y 40% de los hábitats naturales para el año 2085. Conflictos provocados por la escasez de recursos ya están teniendo lugar en toda África y no tienen vuelta atrás. Según el director del PNUMA, Achim Steiner, "hemos traspasado un punto sin retorno". §

ANTE EL COLAPSO ¿QUÉ HACER?

Nada de lo que hemos comentado hasta ahora es fruto de la coincidencia. No son un conjunto de fenómenos aislados que ocurren en el tiempo. "La crisis actual es la consecuencia directa de una cadena de acontecimientos que vienen de lejos y que se inspiran en un modelo económico y social, que se basa en la competitividad a toda costa y en las acciones de cariz individualista. Como resultado de esta lógica obtenemos sociedades desigualitarias y un ecosistema al borde del
colapso", advierte Aleksandro Palomo, Doctor en Ciencias Políticas por la UCM.

Una sociedad que basa su desarrollo en el petróleo. Que lanza a la atmósfera miles y miles de millones de toneladas de gases de efecto invernadero hasta saturar el sistema de regulación natural del planeta. Un modelo económico, globalmente articulado como es el capitalista, cuyo objetivo es conseguir más y más poder, más y más beneficios en el menor tiempo posible; que es capaz de pasar por encima de las personas que son consideradas como una mercancía y de la soberanía de los países. Un modelo que ha conseguido intoxicar a miles y millones de personas con el "consume hasta morir" mientras esclaviza a países enteros para alimentar esta rueda infernal... Tenía que tocar fondo algún día como estamos viendo.

"Para Aleksandro Palomo, la humanidad tiene recursos suficientes para sustituir al modelo capitalista. Actualmente, existen ya muchas propuestas nuevas, algunas ensayadas con éxito, que agregadas pueden engarzar un modelo alternativo al capitalismo". En efecto, hoy gracias a la cooperación entre grupos reducidos que trabajan al margen de la política dominante, se dibuja una posible alternativa a la situación actual.

El informe "La situación del mundo 2007" además de instar a los políticos a enfrentarse a esta "urbanización de la pobreza", sobre todo destaca el trabajo pionero de las organizaciones vecinales y gobiernos locales a la hora de trazar estrategias innovadoras para luchar contra la pobreza y degradación ambiental. "Necesidades primarias -asegura Christopher Flavio, presidente del Worldwatch Institute- como la alimentación y la energía están siendo cubiertas de manera creciente por pioneros urbanos dentro de la propia ciudad".

El investigador Thomas Homer-Dixon, director del Trudeau Center de Canadá, señala que cuando en una sociedad se produce una situación de crisis, de colapso como la que estamos padeciendo lo primero que hay que hacer es reconocerlo y lo segundo sacar de ello la parte positiva: es una buena ocasión para el cambio y la renovación.

En estos casos, explica, "las instituciones son insuficientes para afrontar los cambios necesarios por lo que la organización a pequeña escala y la colaboración entre grupos reducidos, de manera independiente a las políticas generales, podrían ser la solución". Esta es precisamente la fórmula que está liderando los proyectos más innovadores. Después de que la globalización ha diseñado un mundo plano, fragmentado y con enormes diferencias, los grupos pequeños, las minorías, son hoy las que están teniendo un alcance más global. Lo llaman la irrupción de los "números pequeños", la fuerza de los pocos que aunque dispersos, consiguen mover el mundo. Dentro de este espejismo de uniformidad, la gente reclama el apoyo de los demás, sentirse en grupo, identificarse con algo y luchar por la supervivencia. Las organizaciones en red han sido el gran descubrimiento. En este sentido existen interesantes iniciativas. El informe Worldwatch nos señala algunas. §

WORLDWATCH INTERESANTES INICIATIVAS

• En Karachi (Pakistán) han conseguido dotar de alcantarillado a cientos de miles de viviendas pobres. Fueron los propios vecinos los que se hicieron cargo de la infraestructura que conectaba sus casas con la red principal. De esta forma rebajaron a la quinta parte el presupuesto que les había presentado una empresa oficial.

• En Freetown (Sierra Leona) se han puesto en marcha la agricultura urbana y se ha conseguido cubrir gran parte de la necesidad de alimentos. ONG y comunidades locales de las barriadas marginales de Bombay y Pune (India) han diseñado, construido y gestionado más de 500 módulos de aseo más limpios y baratos que las instalaciones convencionales.

• Emilia Romagna (Italia) cuenta con más de 15.000 cooperativas que representan más de la tercera parte del PIB de la región. • A finales de 2004 un total de 3.164 instituciones de microcrédito habían prestado servicios a más de 92 millones de clientes, cerca del 84% mujeres.

• El presupuesto participativo que se puso en marcha en Porto Alegre (Brasil) en 1988 para involucrar a la población urbana pobre en la asignación de fondos de los presupuestos municipales, se ha extendido en 2006 a unos 250 ayuntamientos de Brasil y ha sido adoptado por ciudades de todo el mundo.

• Desde Perú a la India, escuchar a la población pobre ha contribuido a mejorar la salud humana y el medio ambiente en el ámbito local. Recogiendo información de los propios afectados las administraciones pueden evaluar mejor las prioridades de desarrollo y aproximarse a la realidad social. • En Delhi (India) la contaminación disminuyó un 39% tras la adopción de una medida que obligaba a los autobuses a utilizar gas natural, a raíz de una demanda de los ciudadanos contra el gobierno de la India. En 2006 circulaban por las calles de Delhi unos 80.000 vehículos alimentados con gas natural, incluyendo todos los autobuses públicos y minitaxis.

FUSION OPINA

El aleteo de las alas de una mariposa en un determinado lugar del planeta puede generar delicados cambios, casi inapreciables en la atmósfera pero que a través del tiempo pueden convertir ese inocente aleteo en un tornado. La mariposa representa el pequeño cambio que causa una cadena de eventos que al final produce fenómenos a gran escala. Este conocido ejemplo que proviene de un proverbio chino es el que se utiliza normalmente para explicar la teoría del caos: pequeños cambios generan grandes transformaciones.

Imaginemos que en un momento determinado surge una idea que se sale de todo lo establecido. A priori se sabe que esa idea no va a contar con el apoyo de la gran mayoría porque en cierta forma supone una amenaza al sistema vigente, una ruptura en la estabilidad. Pero aún así, la idea se pone en movimiento y en el camino contagia a una persona, a otra y a otra hasta formar un pequeño grupo afín. La idea sale adelante con fuerza. En nuestro país pudimos comprobar el 13-M cómo la suma de efectos-detonantes y la respuesta de miles y miles de ciudadanos, llegaron a producir cambios impredecibles.

Algo parecido está ocurriendo ahora en el planeta. Al margen de la apisonadora capitalista, siempre han existido pequeños grupos en distintos lugares del mundo que apostaron por una idea muy distinta a la que vendía el sistema imperante. Esa idea hablaba de cooperación, no de competencia. De respeto e integración con el entorno, no de agresión o de guerra. No hablaba de petróleo sino de la Tierra, de amor a la Tierra. No se hablaba en términos de dinero sino de sostenibilidad, de futuro. Poco a poco este movimiento se fue consolidando e incluso ampliando.

Hoy los acontecimientos se han vuelto en contra de los que diseñaron y dirigen el actual modelo de mundo. Creyeron que por tener el "poder", el dinero, las armas, los medios de comunicación, podían controlarlo todo y a todos. El resultado es este colapso que estamos empezando a vivir y que como parece afectará a todos los órdenes.

Detrás de toda crisis siempre hay una puerta a la renovación, que conecta con otra realidad. Cada vez que algo se destruye , algo nuevo surge para imprimir un aspecto más avanzado de la vida. Toda la naturaleza está en continua renovación, aunque no nos demos cuenta. Los cambios están teniendo lugar delante de nuestros ojos, en lo aparentemente insignificante. Sólo quien consigue salirse del círculo vicioso puede realmente ver, oír y comprender esa otra realidad que se encuentra detrás del aleteo de la mariposa.

Extraido del la edición intenet de Octubre del 2007, la Revista FUSIÓN, de España