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viernes, setiembre 19, 2008

El equivalente mental: Tu pensamiento, hace tu vida_Escribe Emmet Fox


Estamos en el tiempo en que se estàn levantando las làpidas literales de las grandes verdades reveladas.

Debajo de esos signos combinados de cierta manera por la mentalidad y la cultura de los escribientes de un tiempo determinado, hay sabiduria, pero hay que saberla descubrir, discerniendo.


Hay que separar las verdades esenciales de la cizaña de la letra temporal y limitada, para filtrar las verdades fundamentales que rigen nuestras vidas y aun las del universo todo.

Asi, finalmente, la ley de cada uno serà la sabiduria, el entendimiento interior y ya no formulas rìgidas, que aprisionan y no dejan volar a nuestra propia divinidad .


La verdad nos harà libres. Hacia allà vamos...¡acompàñanos!. (Jesùs Hubert)

Todo lo que viene a tu vida no es sino la manifestación material de alguna creencia en tu propia mente. Para cualquier cosa que desees en tu vida, debes aportar un equivalente mental. Suminístrate a ti mismo un equivalente mental y las cosas vendrán a ti. Sin un equivalente mental las cosas no pueden venir. En cuanto a las cosas en tu vida que quisieras que se disolvieran, si liberamos de nuestra mente su equivalente mental, estas tienen que desaparecer.

Todo lo que ves o sientes en el plano material, es la expresión de un equivalente mental sostenido por ti. El secreto de una vida de éxito está en edificar el equivalente mental de lo que deseas; y deshacerte, expulsar, el equivalente mental de lo que no deseas.

El equivalente mental se edifica pensando pausada, constante y persistentemente en la clase de cosas que anhelas, y pensando así tienes dos valores: claridad e interés. Si deseas construir algo en tu vida, forma el equivalente mental de lo que quieres pensando mucho sobre tal cosa, pensando claramente y con sumo interés.

Cada cosa es producida por el efecto de otras dos. Todo lo que se produce en el universo entero es el efecto de dos cosas. Esta es la ley de la polaridad. Así es como el mundo material se edifica: siempre se necesitan dos cosas para producir una tercera.

Para levantar el pensamiento las dos polaridades son la claridad del pensamiento y el calor de la emoción; el conocimiento y el sentimiento. Piensa en lo que quieras que te suceda; piénsalo, siéntelo y ponle todo tu entusiasmo e interés. Lo que llamamos sentimiento en conexión con el pensamiento es en realidad interés y entusiasmo.

Sentimiento no es excitación. El verdadero sentimiento en el pensar es provechoso. Usted edifica el equivalente mental de lo que quiere interesándose en él. Ésta es la forma de crear sentimientos.

La única forma de expulsar un equivalente mental equivocado es suministrando lo contrario. Piensa lo correcto. El pensamiento correcto automáticamente extirpa el pensamiento erróneo. No te apropies de cosas negativas, sustitúyelas, suplántalas, con cosas positivas y constructivas.

Si empiezas en este mismo día a rehusar pensar en tus errores, y por supuesto esto incluye los errores de los demás; si dejas de pensar en errores y mantienes en cambio los conceptos reales; si dejas de pensar en temor y piensas en cambio en Amor Divino; si cesaras de pensar en escasez y en su lugar pensaras en la prosperidad y en la presencia de la abundancia de Dios; y si entonces pensaras con la debida claridad y le pones interés, estás edificando un equivalente mental de felicidad y prosperidad.

Si tu pensamiento es muy vago no edificas un equivalente mental. Si tu pensamiento carece de interés, no edificas un equivalente mental. Así, haz tu pensamiento tan claro como sea posible. Nunca luches. Tan pronto asumes la actitud de que vas a lograr lo que quieres, que lo vas a conseguir aunque te cueste la vida, toda edificación mental se estanca.

Piensa lo que deseas tan claro como te sea posible: sé definido pero no seas muy específico. No luches por aclarar tus ideas. Para obtener el equivalente mental tal vez necesites algún tiempo. Llénalo de interés, como si fuera una carga eléctrica, o se muere. La única forma es con amor. No te puede interesar algo si no lo quieres. Si lo amas, está lleno de interés, lleno de energía y vida, y se vuelve real.

Si deseas cambiar alguna condición en tu vida, deberás cambiar tu manera de pensar sobre la misma y mantenerte en el cambio. Entonces la condición cambiará de acuerdo. Cambiar de manera de pensar y mantener el cambio es la forma de edificar un equivalente mental; este es el secreto del logro.

Ya tienes el equivalente mental de todo lo que hay en tu vida hoy; y deberás destruir esos moldes de lo que no deseas más y así desaparecerán de tu vida. Deberás hacer un molde nuevo o un equivalente mental de lo que deseas ver manifestado en tu vida.

Si deseas salud, cesa de pensar en enfermedad y miedo; debes hacer el hábito de pensar en salud y armonía. No hay enfermedad a menos que exista el temor. Nada te puede afectar adversamente si no fuera por el miedo que le tienes. Cada quien tiene muchos miedos en el subconsciente de los cuales no está consciente, pero ellos trabajan de igual forma.

El secreto de la armonía y el éxito está en concentrar tus pensamientos en la armonía y el éxito. La atención es la llave de la vida; aquello en lo que pones tu atención y te concentras, se manifiesta en tu vida, porque tú estás edificando un equivalente mental.

Debe dársele rienda suelta a varios pensamientos a entrar a su mente, uno naturalmente, llevando al otro, pero todos deben ser positivos, constructivos, armoniosos, encaminados a tu deseo, y debes pensar con serenidad y sin esfuerzo. Entonces obtendrás el equivalente mental del éxito y el éxito se demostrará; éxito, salud, relaciones sociales, en tu trabajo, en tu desarrollo espiritual.

Por algún tiempo encontrarás que tus pensamientos continúan durmiendo en el viejo molde. Tal es la fuerza del hábito. Pero si persistes calladamente, ganarás la victoria. Es siempre un poco difícil cambiar un hábito, pero se puede hacer, y luego el hábito correcto se establece y resulta más fácil que el viejo, y así se edifica el nuevo equivalente mental.

Cambia tu mente y mantén el cambio. No hables del asunto negativo, ni actúes como si existiera. Actúa como si en verdad la nueva situación ya estuviera presente. Si lo haces la nueva condición aparece en lo externo, porque lo externo no es sino la proyección de lo interno.

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