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viernes, febrero 26, 2010

César Hildebrandt y los peruanos descoloridos a quienes “La teta…” no les asusta, les...¡apesta!



Claudia Llosa, directora, y Magaly Solier, actriz principal, de "La Teta Asustada"

Unidas, simbolizan el ideal de un Perú integrado por su conciencia de identidad

A diferencia de otros pueblos de América, muchos peruanos, como rechazo al desprecio colonial sufrido y también como imitación mimética con sus clases dominantes, tienen vergüenza de serlo y lo justifican de muchas maneras.

Lo más lamentable es que se manifieste esta minusvalía de la conciencia en muchos intelectuales. A quienes lo “cholo”(*) les apesta; actitud larvada que no siempre es conciente y brota instintivamente cuando algo les recuerda al Perú real.

Ese síndrome de desarraigo se ha manifestado nuevamente a propósito de la película “La Teta Asustada”, habiéndose sumado a ese coro vergonzante, el -en otros momentos- brillante periodista
César Hildebrandt, quien ha cargado tintas contra la película, tratando de estigmatizarla con una crítica esquemática, superficial y hasta diríamos que frívola.

Despropósito detrás del cual se siente también el prejuicio contra la directora Claudia Llosa por el parentesco con el escritor Vargas Llosa, la cual, en realidad, está más cerca ideológicamente de nuestro “Amauta”, José María Arguedas, que de su famoso pariente. Ya que la Llosa no es una “pituca”(**) que juega con los temas andinos y populares, para los cuales muestra mas bien conocimiento interior, empatia y profundo respeto.

Ya hemos comentado ampliamente los valores trascendentes de la película de Claudia Llosa y los méritos actorales de Magaly Solier, evidentes,para quien no tenga anteojeras.

Y Magaly, precisamente ha salido al frente de quienes pretenden ningunear a la película, justo en vísperas de la competencia por Oscar a la mejor película extranjera, para la cual ha sido nominada.

Reproducimos las declaraciones de Magaly Solier y un afilado artículo de Eloy Jáuregui publicado en el suplemento DOMINGO, del diario La República, que desviste muy bien a esos peruanos descoloridos a quienes “La teta…” no les asusta, sino les apesta. (Jesús Hubert)

(
*) Llamar “cholo” a alguien en el Perú puede tener diversas connotaciones. Pero, en general, es una alusión a los rasgos físicos y/o al origen andino de una persona. Estrictamente hablando, el “cholo”, es propiamente el mestizo, a diferencia del indígena de características más autóctonas. Y cabe agregar que, “cholo”, sobre todo, es sinónimo de peruano, aunque a muchos aculturados no les guste este apelativo.

(**)Pituco(a) se dice de una persona con apariencia real o simulada de pertenecer al sector social adinerado.


Leer también aqui: "La teta asustada o el derecho de los pueblos a su identidad"

Magaly Solier responde a las duras críticas de la prensa extranjera

La actriz de ´La teta asustada´ señaló que la gente que critica el filme es porque no ha vivido la violencia terrorista en carne propia o no tiene el coraje de ver ese lado humano.

Magaly Solier no se calla y defiende el filme que la coronó como Mejor Actriz en el Festival de Montreal, "La teta asustada", criticada desde algunos sectores por mostrar al Perú como un país pobre y atrasado.


"Si quieren que se muestre un país en progreso, entonces que (los gobernantes) hagan un país así. El Perú ha quedado muy herido. Y de eso es necesario hablar. La gente que critica es porque no ha vivido eso o no tiene el coraje de ver ese lado humano", afirmó la actriz en un encuentro con la prensa extranjera en Lima.

Asimismo, la intérprete que da vida a "Fausta" en el filme resaltó las cualidades de la directora Claudia Llosa, comentando que es una persona "muy valiente" por abordar el tema, ya que para Solier la cinta habla "por las personas que no pueden hablar".

Cabe mencionar que algunos sectores del país afirman que la imagen que se muestra en "La teta asusta", nomina al Oscar 2010 en la categoría Mejor Película Extranjera", es denigrante.

Las conchas aterradas

Por Eloy Jáuregui

Cuando la mañana del último martes, la China Tudela, las “pipols” de la G.C.U. y los pitucos de Eisha vieron en CNN que la “La teta asustada” era nominada para competir por el Oscar a mejor película extranjera; ¡horrible oye!, gritaron a coro: “Ajjj, cholos.

Así no somos los peruanos”. Y mientras seguían chupando, bronceados de intransigencia y segregación, murmuraron que está bien que el cine peruano prospere. Y casi hubo aplausos, pero hay que tener cuidado con lo que se muestra de nuestro Perú sucio al resto del mundo. Otros dijeron, frente a unas conchitas a la parmesana: “como toda película costumbrista peruana, esa basura trata de gentes tristes, traumadas, seudoanalfabetas, sin un objetivo concreto en la vida más que encerrarse en su subcultura folclórica”.

Les jode pues: el papel reciclado, el Mega Plaza, el turismo chicha en el Cusco, los intentos como la ópera prima de Claudia Llosa “Madeinusa”, que un director retrógado de un diario limeño escribiese: “pretencioso y aburrido plomazo que deja injustamente a todos los indígenas como salvajes, borrachos, cochinos, supersticiosos e incestuosos. Me desagrada ese intelectualoide morbo, estúpido y políticamente correcto, tan de moda ahora, que se tiene en escarbar los años del terror. Magaly Solier me parece una andrófoba lista para el psiquiatra por el extremo rechazo a los hombres que proclama (¿será lesbiana?) y me imagino que en el jurado pesó mucho el exotismo de una película tercermundista hablada y cantada en lengua aborigen (igual como si hubieran sido tibetanos, esquimales o bosquimanos)”. No repito el nombre de este mononeuronal por higiene.

Yo soy cínico a la manera de G. Caín –me gusta el cine– pero jamás imaginé que una película que narra un pasaje trágico de la historia de nuestro Perú haya despertado retorcidos resentimientos. Es cierto, hay una herida que no cicatriza. Lo andino, las diferencias culturales, la visión limeña sobre la violencia política y el delgado límite entre ficción y realidad, como alguna vez leí en este diario. Pero hay una soberbia e intolerancia que no claudica. Fanatismo del que tiene plata por genes. Exclusivismo de ese peruano que ve a Miami como espejo.

He analizado la película y sé lo que les jode. Que el tema no es cinematográfico. Que “Los Destellos” no pueden participar en el soundtrack. Que haya un cabro estilista verídico. Que los desplazados de Ayacucho por el terrorismo no sean también limeños y que Manchay tenga un paisaje más bello que ese bodrio de “líneas y punto” de la arquitectura peruana de chifa. Ojo, tía, Claudia Llosa construyó su película en base al trabajo con las mujeres que hizo la antropóloga Kimberly Theidon, en las comunidades altoandinas de Ayacucho a mediados de la década de los noventa. (Ver blog de Larryportera: http://www.reportajealperu.com/2009/03/con-ustedes-kimberly-theidon-la-a...).

Hay dos Perús. El de los Benavides de la Quintana y los de Magaly Solier. Es decir, los pitucos y los lorchos. En el medio está una película que nos recuerda que la CVR (N.R.: La Comisión de laVerdad), que el Museo de la Memoria y cuanta gestión se haga por solo curar las heridas y cicatrizar el alma dolida, es cuestión de tolerancia. Ven, abrázame. Somos hermanos.

Artículo tomado del suplemento DOMINGO de La República del 07/02/2010