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| José Mujica: Hay que cambiar los patrones de desarrollo... |
Qué difícil es saber reconocer una manera de ser, de pensar y de vivir, como
un afluente del mar de sabiduría de la humanidad y no individualizarlo como el
mérito aislado de un solo hombre. Cuando en realidad son las “franjas” de tipos de pensamiento
y de conducta los que cuentan y los que suman ...o restan. Porque lo que construye no es el culto a las
grandes personajes, sino el crecimiento de esas franjas tipo,
con más y nuevos hombres y mujeres, que vayan haciendo suyo un camino.
De eso se trata, cuando alguien como José Mujica, Presidente de Uruguay, habla en la reciente reunión del Grupo del Grupo de los 77+China, saliéndose de
los patrones de la conformidad y el seguidismo, para contradecir, desde una
razón superior, un tipo de civilización que está llevando a la humanidad a su
propia destrucción. Y ese tipo de discurso es posible en alguien como Mujica, que
nunca dejo de entregar su vida, como testimonio vivo de lo que debe ser un
hombre nuevo para construir un mundo nuevo. Escuchémoslo (Jesús Hubert).
Discurso del Presidente José Mujica, de la República Oriental del Uruguay,
en la Cumbre del G77+China. 15 de Junio del 2014:
Gracias, querido Hermano Evo... Lo primero, agradecer a Santa Cruz, a su
Pueblo, a ti; a Bolivia, por el calor y la oportunidad que nos brinda. Lo
segundo, saludar con mucha Memoria, a lo largo de largas décadas, a tod@s l@s
Amig@s que están aquí representando pedazos grandes o chicos de la Civilización
de nuestra Humanidad.
En realidad, nos toca vivir una Época donde el Desarrollo Industrial ha
creado una Civilización paradojal y nos regala 40 años de vida más en los
últimos 100 y pocos años en términos promedio, y eso hay que saludarlo y
analizarlo. Pero al mismo tiempo, y por eso digo paradojal, los 50 años de Vida
de este conjunto humano representativo de las Sociedades subdesarrolladas del
Mundo, ha visto pasar muchas cosas... Ha visto la construcción de formidables
utopías por un Mundo Mejor. Ha visto descubrimientos formidables. Ha visto
crisis formidables. Ha contemplado injuriosas guerras provocadas, y ha tenido
que contemplar una explosión de la codicia como no ha conocido la Historia de
la Humanidad nunca.
Por eso es un Tiempo paradojal, porque nunca la Humanidad ha tenido tantos
medios, nunca los hombres tuvieron tantas herramientas, y sin embargo nunca los
hombres han tenido tanto peligro de socavar la propia Vida del Planeta, por su
codicia, por su irresponsabilidad.
Porque no me voy a detener acá, lo que menos sobra es tiempo, se han dicho
muchísimas cosas que comparto, pero más que nada quiero sumar también una forma
de pensar. Tod@s conocemos la prepotencia financiera, el Neocolonialismo, las
Políticas de agresión más o menos encubiertas. Tod@s conocemos el saqueo que
significan desventajas en los Mecanismos de Intercambio, la existencia de un
pa-drón monetario imposible de definir. Tod@s conocemos eso.
Pero por encima del poder de los Ejércitos, de la ventaja tecnológica, por
encima de todo ello se ha generado una Cultura subliminal que camina a paso
raudo por todo el Planeta y que tiende a colonizar nuestros corazones y nuestra
mente, mucho más peligroso que el poder material y el conjunto de Valores que
dimanen en una Vida.
Porque es obvio que este Grupo Humano lucha por el Desarrollo, ¿pero cuál es
el Desarrollo que anhelamos? ¿El mismo que ha creado Occidente industrial, u
otro Desarrollo? ¿Son los mismos Valores? ¿Es la misma Cultura? Porque si es lo
mismo el zorro va adentro de nosotros y la trampa está tendida, porque nuestras
formas de Vida apenas mejoramos tienden a copiar las formas de Vida que ha
generado ese Occidente Industrial... Nuestros hoteles son iguales, nuestros
autos son iguales, nuestra opulencia aparentemente es igual en Sociedades que
tienen otras necesidades.
Es que esta Civilización tiende una trampa que considera que el
reconocimiento, el honor tiene que estar vestido de una cantidad de derroches
materiales que en definitiva nos terminan separando de la Esencia de nuestros
Pueblos; porque las Repúblicas vinieron al Mundo para decir que los hombres
somos iguales, y fundamentalmente iguales a la mayoría, en su forma de ser y en
su forma de vivir.
Esa Cultura la tenemos impuesta en casa, la tenemos impuesta en cada uno de
nuestros hogares, en todos los Medios de Comunicación, y eso es más peligroso,
¡mu-chísimo más peligroso que la fuerza material! Porque en definitiva,
tendemos a reproducir nuestra forma de vivir en la forma que terminamos
pensando.
He visto hombres universitarios en masa de una enorme calificación,
calificación posible por el esfuerzo tributario que han hecho los Pueblos, y
los he visto cerrarse a la banda, a sus intereses materiales en problemas de
Salud en una forma inconmensurable, razonando como mercaderes frente a la Salud
Humana, y eso está en todas nuestras Sociedades.
Me quedé pensando mucho, Hermano Evo, en tu forma de discurso y de decir,
que traes algo ancestral de los Pueblos Indígenas... Pero lo ancestral es lo
Eterno, el Amor a la Vida que no puede estar separado de la sobriedad de vivir,
de la sencillez; de la Fraternidad, de la Solidaridad elemental. Pero si me
educo y nos formamos en una Cultura, en la Cultura del despilfarro innecesario
para que el Capitalismo siga acumulando, porque si no mete una cultura de despilfarro
pierde la fuente esencial de la acumulación... Si seguimos en esa trampa es
posible que logremos Desarrollo Material, pero no lograremos Desarrollo Humano.
Otra Humanidad es posible a partir de otros Valores, y con otros Valores.
Este enfrentamiento va mucho más allá de la fuerza material, ¿por qué? Porque
tenemos más de 50 años de balconear la Historia. Hemos visto construir hermosas
utopías, los mejores Sueños, y hemos visto que el peso sordo de la mercadería
en las Aduanas termina destrozando los mejores Sueños de Solidaridad que los
hombres pudimos construir.
Y tenemos que darnos cuenta que hay un frente... el frente cultural que no
alcanza con todos los frentes materiales si la batalla no se da en el terreno
de la Cultura, y en el terreno de la Cultura hay que sembrar ejemplo, y los
ejemplos deben de corresponder fundamentalmente a los hombres que gobiernan. No
se está en los Gobiernos de nuestras Repúblicas para hacer plata, o consumir
plata, o para acumular riquezas... ¡se está para luchar, sencillamente en el
sentido más profundo de conmover las mejores fuerzas de nuestros Pueblos!
Pero, porque esto es tramposo, nos tienden la mesa, nos invitan a
co-participar con un Espíritu espléndido y abierto. Y somos buenos, y somos
hasta potables, y hasta nuestras rebeldías pueden servir para decorar el Museo
de las buenas intenciones.
Yo vi el mundo de los hippies, casi revolucionarios... harapientos,
mugrientos, felices; ¡llenos de Amor tocando su música! En poco tiempo se
transformaron en unas revistas capitalistas que se vendían en masa, hubo gente
que se dedicó a estropear pantalones porque había que tener pinta de hippie. Se
transformó en una moda y se transformó en un estupendo negocio, como se ha
transformado tanta cosa. Entonces, me parece que hay dejar un capítulo para la
lucha cultural que está mucho más cerca de los Pueblos Indígenas que de los
Pueblos Contemporáneos.
Si hay una reserva de la Humanidad está en lo más hondo de la Historia,
porque el hombre por necesidad biológica es un bicho fraternal en el sentido de
que precisa de la Familia para poder enfrentar las dificultades del Mundo. Y
cuando digo la Familia me refiero a la Familia en el sentido gentilicio, en el
sentido tribal.
El hombre en soledad no puede vivir. Esa Fraternidad se perdió a lo largo de
la Historia en la medida que fuimos construyendo Civilización y recortamos al
individuo. No es que el individuo no tenga importancia... ¡nada hay más
importante que la Vida!
No me sobra el tiempo, y sé que estoy diciendo cosas muy polémicas; pero yo
invito a pensar, porque esta causa es muy vieja, esto arrancó en una coyuntura
del Mundo con una división de Oriente y Occidente, y cosas que pasaban en este
Mundo... Vimos desaparecer a Tito, a Nasser, a Neru. Vimos sucumbir a la Unión
Soviética. Vimos el largo cerco que le hicieron a Cuba Revolucionaria.
Vimos miles Esperanzas levantadas, y aquí estamos amontonando canas, callos
y dolores, pero tenemos que trasmitirles a las generaciones que van a venir,
que esta pelea es mucho más profunda que una cuestión de Desarrollo. Porque no
es el Desarrollo de ellos, es un cambio civilizatorio, no podemos renunciar ni
a la Ciencia, ni a la Tecnología, ni al deseo ni a la necesidad de que nuestros
Pueblos vivan mucho mejor. Eso es obvio, pero no podemos seguir dándole
“manija” a la Civilización del despilfarro cuando se está agrediendo nada más y
nada menos que la Vida del Planeta.
Por eso, creo que la Batalla Cultural en el seno de las discusiones de
nuestras Juventudes Universitarias, nuestra forma de vivir, todo hay que
ponerlo arriba de la mesa, como lo hacían las viejas religiones... La Religión
de la Vida, la de nuestro tiempo que se siente hackeada. Y sé que esto no es
simple, es más fácil cambiar relaciones de propiedad que cambiar relaciones
culturales, pero si no cambia la Cultura, ¡no cambia nada! Gracias.