“Varias generaciones de compatriotas se han unido en la
lucha por elevados ideales y nobles objetivos. Hemos enfrentado carencias, pero
nunca faltado al deber de compartir con los que tienen menos.
Sólo como demostración de cuánto se podría hacer si prevaleciera
la solidaridad, menciono que en la última década, con la ayuda de Cuba se han
preparado decenas de miles de médicos de otros países, se ha devuelto o
mejorado la visión a 2,2 millones de personas de bajos ingresos y se ha
contribuido a enseñar a leer y escribir a 5,8 millones de analfabetos. Puedo
asegurarle que, dentro de las modestas posibilidades de que disponemos, nuestra
cooperación internacional continuará.”
Del discurso de bienvenida de Raúl Castro, Primer Ministro de Cuba. al Papa Benedicto XVI
Ha tenido que llegar el Papa a Cuba para que la gran tribuna
de la prensa mundial la deje hablar. Hizo bien Raúl Castro al recibir a
Benedicto XVI en explicar de qué se trata el camino de un pueblo bloqueado y
calumniado. Cuba no es el paraíso, pero ha hecho el intento, aunque algunos
quieran negarlo. Y Cuba tiene mayor autoridad que el Vaticano para hablar de
pobreza evangélica. De eso nos habla el ex - sacerdote dominico Frei Betto.
(Jesús Hubert)
El Papa en Cuba
Frei Betto
Para disgusto y fracaso de las presiones diplomáticas de la Casa Blanca, el papa
Benedicto XVI llegará a Cuba el 26 de marzo. Se quedará tres días en la isla,
después de entrar en América Latina por México. El 28 de marzo celebrará una
misa en la plaza de la
Revolución, en La
Habana.
Benedicto XVI celebrará en Santiago de Cuba -la histórica
ciudad del cuartel Moncada, donde Fidel Castro inició su lucha revolucionaria
en 1953- los 400 años de la aparición de la Virgen de la Caridad del Cobre.
En 1988, después que el papa Juan Pablo II terminase su
visita a Cuba, participé en un almuerzo ofrecido por Fidel a un grupo de
teólogos. En cierto momento un teólogo italiano manifestó, desde lo alto de su
izquierdismo, su indignación por el hecho de que el pontífice hubiera expuesto
a la Virgen de
la Caridad
adornada con una corona de oro.
Fidel no escondió su malestar. Y reaccionó diciendo: "La Virgen del Cobre no es sólo
la patrona de los católicos de Cuba. Es la patrona de la nación cubana”. Y
relató cómo su madre, Lina Ruz, católica devota, hizo que él y Raúl prometieran
que si salían vivos de la
Sierra Maestra, vendrían a depositar sus armas en el
santuario, a fin de pagar la promesa que ella había hecho. En 1983, al visitar
el santuario por primera vez, vi allí las armas.
Por esas "cristicoincidencias” que sólo la fe explica y
las encuestas aclaran, la
Virgen de la
Caridad y Nuestra Señora Aparecida tienen tanto en común como
Cuba y Brasil. Como dijo Ignacio de Loyola Brandão: "Cuba es una Bahía con
suerte”. Ambas imágenes fueron encontradas durante la colonización: allí, en
1612, la española; aquí, en 1717, la portuguesa: Las dos en el agua. Las dos
encontradas por tres pescadores. Allá, en el mar; acá, en el río Paraiba. Y
ambas son negras.
El Papa llegará a Cuba en el momento en que el país pasa por
cambios sustanciales, aunque sin abandonar su proyecto socialista. Se está
dando un proceso progresivo de desestatización, de apertura a la iniciativa
privada, y en los últimos meses fueron liberados más de dos mil presos.
Ahora las relaciones entre el gobierno y la Iglesia Católica
pueden ser calificadas de excelentes. Ya no quedan en la isla residuos del
clero de origen español y formación franquista, que tanto fomentó el
anticomunismo durante los primeros años de la Revolución, en que un
sacerdote promovió la oprobiosa Operación Peter Pan: convenció a los padres de
14 mil niños de que iban a perder la patria potestad y de que sus hijos
pasarían a manos del Estado… Llevó a los niños para Miami, sin padres ni
madres, y el resultado, como se puede imaginar, fue catastrófico. La Revolución no fue
derrotada por la invasión de Bahía Cochinos, patrocinada por el gobierno de
Kennedy, y muchos de aquellos niños no pudieron escapar de un futuro de
delincuencia, drogas y otros trastornos. Miles de ellos nunca pudieron ser
localizados por sus familias.
Tanto el Vaticano como los obispos cubanos son contrarios al
bloqueo que los EE.UU. imponen a la isla. Se podrá estar en desacuerdo con
muchos aspectos del socialismo de aquel país, pero nadie nunca ha visto la foto
de un niño cubano viviendo en la calle, o familias bajo los puentes, o mafias
de narcotraficantes. En La
Habana un cartel exhibe a un niño sonriendo con esta frase
bajo la foto: "Esta noche 200 millones de niños dormirán en las calles del
mundo. Ninguno de ellos es cubano”.
Cuba tiene muchos defectos, pero no el de negar a once
millones de habitantes los derechos humanos fundamentales: alimentación, salud,
educación, vivienda, trabajo y arte (incluyendo el cine y el Buena Vista Social
Club). Lo cual mereció elogios de Juan Pablo II durante su visita de siete
días, una de las más prolongadas de su pontificado.
Hoy Cuba recibe, proporcionalmente, más turistas que el
Brasil. Lo que es una vergüenza para nuestro país de dimensiones continentales
y con tantos atractivos. La diferencia es que Cuba promueve no sólo el turismo
de solaz (tiene playas paradisíacas) sino también el turismo científico,
cultural, artístico y deportivo.
La
Revolución Cubana resiste desde hace 54 años, a pesar de los
actos terroristas con el país, descritos al detalle en el best-seller de
Fernando Morais, Los últimos cinco soldados de la guerra fría (2011). Y al
hecho de tener que soportar en su litoral la base estadounidense de Guantánamo,
que le roba parte de su territorio para usarlo como cárcel de supuestos
terroristas secuestrados en lugares lejanos.
A lo mejor la resistencia cubana es otro milagro más de la Virgen de la Caridad…