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lunes, enero 11, 2010

¿Qué dicen la Biblia y los libros sagrados de otras religiones sobre el 2012? _ Selección de la Revista Biosophia Nº 14




Las escuelas espirituales y las religiones son muy bastas y diversas. Y cada una tiene su propia versión de lo que es Dios y la relación de los hombres con él. Asimismo sus predicciones y cábalas.

Lo interesante de este texto que ha publicado la Revista Biosophia, editado por la Sociedad Biosofica, es que sus autores buscan vincular las predicciones de diferentes revelaciones religiosas, incluyendo la cristiana, acerca de lo que significa este tiempo y los cambios que se están produciendo relacionándolos con las profecías Mayas que apuntan al 2012, como un tiempo límite para la humanidad.

Que sirva esta lectura como una pista motivadora para salir de los estrechos marcos en que nos movemos y vayamos comprendiendo que la verdad tiene múltiples manifestaciones religiosas en todas las culturas y no, como dogmáticamente nos han enseñado, en una sola y única fuente de revelación, llámese Biblia, Corán, Torah o cualquier otra.

La esencia divina no establece las diferencias que hacemos los hombres para manifestarse y su voluntad es llegar a todos los pueblos y culturas de acuerdo a su propio entendimiento y desarrollo.

Asomémonos a esa realidad más basta de la sabiduría, comulgando en el espíritu del amor, que no hace discriminaciones. (Jesús Hubert)


Apocalipsis, Ahriman y Kali Yuga

Una interpretación de nuestra historia espiritual que efectúan Robert Powell y Kevin Dann en su libro “CRISTO Y EL CALENDARIO MAYA, EL AÑO 2012 Y LA VENIDA DEL ANTICRISTO” y que aquí aportamos en uno de sus capítulos: “El Evangelio en las Estrellas”

EL EVANGELIO EN LAS ESTRELLAS

“Ví luego otra Bestia que surgía de la tierra y que tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente. Ejercía todo el poderío de la primera Bestia en servicio de esta, haciendo que la Tierra y sus habitantes adorasen a la primera Bestia, cuya herida mortal había sido curada. Realizaba grandes signos, haciendo descender ante la gente Fuego del cielo; y seduciendo a los habitantes de la Tierra con los signos que le ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la Tierra que levanten una imagen en honor de la Bestia que, teniendo la herida de la espada, revivió. Se le concedió infundir el aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que pudiera incluso hablar y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraban su imagen”. (Apocalipsis 13: 11-15)

El código del Apocalipsis

Aunque raramente es considerado como tal, el Apocalipsis de Juan –como la Cuenta Larga maya- es un calendario y un instrumento de profecía, y como la Cuenta Larga, su clarividencia cronológica proviene de su intimidad con las estrellas. En el Apocalipsis, encontramos una descripción del futuro en términos de apertura de las siete Cartas a las siete Comunidades. Esto se relaciona con nuestras actuales siete civilizaciones, siendo la nuestra actual la quinta. A continuación le siguen los siete Sellos, relacionados con las siete civilizaciones que seguirán al final de nuestras siete épocas culturales (postatlantes). Le siguen las siete Trompetas: estas representan una secuencia de siete civilizaciones aún más distantes. Al final mismo de la evolución del estado Tierra sobrevendrán las siete Copas de la Ira, llevando a la humanidad a través de siete etapas de purgación para llegar a la siguiente etapa de la evolución, denominada la “Jerusalén Celestial” en el Apocalipsis. El “reloj” que mide estos ciclos septenarios en el Apocalipsis de Juan es el mismo que interviene en el calendario Maya: la precesión de los equinoccios, provocada por la rotación de la Tierra sobre su eje, teniendo de trasfondo los cielos estrellados.

Como se mencionó en el Capítulo 1, el eje de la Tierra retrocede a través de las estrellas fijas 1º cada 72 años; con 30º en cada signo zodiacal, la posición del Sol en el equinoccio vernal tarda 2160 años (30 x 72) en pasar a través de cada constelación zodiacal. Un “año zodiacal”, también conocido como Gran Año, o Año Platónico (Platón fue de los primeros en mencionarlo) dura así 25920 años o sea 12 x 2160 años. Nuestra presente época cultural (Piscis) comenzó el 1414 d.C. [1] La época cultural Pisceana finalizará en el año 3574; las dos siguientes épocas culturales llevarán el calendario hasta el año 7894. Esto nos lleva (a la humanidad) hasta el final de las siete Cartas del Apocalipsis de Juan. El período posterior de los 7 Sellos (7 x 2160 = 15210) nos lleva hasta el año 23.104; el período final de las 7 Trompetas nos lleva hasta la fecha apocalíptica del año 38.134, marcando el final del estado Tierra, cuando la gran Purificación (las siete Copas de la Ira) comenzará. Rodeados como estamos por un grupo de profetas del Juicio Final que anticipan que 2012 traerá la catástrofe global, el Apocalipsis de Juan es un calendario confortante, que mira 36.000 años en el futuro.

Antes de que se alcance esta fecha final, sin embargo, la humanidad debe pasar muchas pruebas; este es el mensaje central del Apocalipsis. El significado exacto y las fechas exactas de estas pruebas han confundido a los lectores del Apocalipsis durante casi 2.000 años. Expresadas en imágenes imaginativas de una experiencia clarividente perdida hace mucho, del mismo modo que las imágenes vinieron a los profetas del Chilam Balam, las imágenes proféticas del Apocalipsis eluden a la mente moderna. Además, los muchos siglos de ejercicios de interpretación erróneos y altamente influenciados por la ideología dominante han disminuido intensamente la sensación, que podríamos tener como hombres modernos, de que este extraordinario texto aún podría tener alguna relevancia para nosotros. El hecho de que sus principales estudiosos actuales, tiendan a comportarse como unos fundamentalistas que anticipan un Desastre inminente, hace que el Apocalipsis sea incluso menos atractivo como fuente para comprender los Signos de los Tiempos. Aunque si logramos el titánico esfuerzo de penetrar en los misterios del calendario Maya, ¿no podríamos ejercer un esfuerzo similar en la obra arquetípica de la profecía cristiana?

Linda Schele y sus colegas estudiosos de la cultura Maya trabajaron durante el pasado siglo XX para descifrar el código de los jeroglíficos mayas. Necesitaban una “Piedra de Rosetta” para ayudarles a descifrarlo a través de una plena comprensión de las antiguas voces. Les llegó una tarde de 1973, cuando trataban de descifrar la primera lista dinástica de los antiguos reyes mayas de la ciudad de Palenque. Al identificar un signo en particular (K’inich) como un importante título real, Schele y sus colegas fueron capaces de identificar y “leer” la historia de las vidas de seis reyes de Palenque. Después de este gran avance, el progreso continuó con ritmo acelerado, conduciendo a una colección de nuevos conocimientos de los misterios de la civilización Maya.

El Apocalipsis de Juan exige una “Piedra de Rosetta” similar. El reloj precesional es la “manecilla horaria”, permitiendo realizar solamente las correlaciones más amplias entre las imágenes del Apocalipsis y los sucesos históricos desde que Juan registró por primera vez sus visiones. Se necesita una “manilla de minutos” antes de que esas imágenes puedan servir como guía para el presente y el futuro. Como estamos descifrando la profecía de la “Cuenta Larga” cristiana, no es sorprendente que podamos encontrar tanto la “Piedra de Rosetta” como la “manecilla de los minutos” siguiendo la cronología de la vida de Cristo para comprender el momento actual de la historia. Puede pensarse en la vida de Cristo (especialmente desde el bautismo en el Jordán hasta Su muerte y Resurrección, o “Misterio del Gólgota”) como en un período embrionario, una semilla a partir de la cual el curso futuro de la historia universal crece y da fruto. Todo acto realizado por Cristo tiene importancia eterna, de tal forma que el ritmo de su vida –como la Cuenta Larga maya- no acaba, sino que se repite perennemente en nuevos ciclos de Tiempo. [2]

Podemos comparar el período entre el Bautismo y el Misterio del Gólgota con el período entre la concepción y el nacimiento. [3] La concepción tuvo lugar en el Bautismo del Jordán, el 23 de septiembre del año 29 d.C., cuando Cristo encarnó en el cuerpo físico de Jesús. Desde esa fecha hasta el Domingo de Pascua del 5 de abril del año 33, transcurre un período de 1290 días. Es también el período mencionado en el último capítulo del libro de Daniel. Cada uno de estos días fue una preparación para el desarrollo de la historia futura de la humanidad. La clave –el Código del Apocalipsis- para este despliegue del Impulso de Cristo es que un día en la vida de Cristo se corresponde con 29 años y medio de la historia [4] exterior. Los lectores familiarizados con la astronomía sabrán que este es el período requerido por Saturno para describir su órbita solar. Aplicando el Código del Apocalipsis, el primer día después del Bautismo se relaciona con los primeros 29 años y medio de la historia a partir del Misterio del Gólgota el año 33 d.C., el segundo día con los siguientes 29 años y medio, y así sucesivamente. Aplicando el Código del Apocalipsis, podemos así determinar realmente cuándo tendrá lugar el final de la Tierra. Eso es 1290 veces este ritmo Saturnal de 29 años y medio, que nos lleva hasta el año 38.000 d.C. [5] Esta fecha está confirmada por la fecha (38.134) mencionada anteriormente en relación con el ciclo precesional.

¿Cómo podemos aplicar el Código del Apocalipsis para responder a la pregunta: dónde estamos ahora, en el momento actual del tiempo, en relación con la semilla embrionaria de la vida de Cristo? ¿Podemos correlacionar las imágenes del Apocalipsis de Juan tan precisamente como el calendario profético maya anticipó la Alineación Galáctica el 21 de diciembre de 2012, durante la “ventana del año 2012” desde 1980 a 2016?

Al aplicar el Código del Apocalipsis, cada período de 29 años y medio de historia desde el Misterio del Gólgota el año 33 d.C., refleja el día correspondiente en la vida de Cristo entre el Bautismo y la Resurrección. Así, en la actualidad estamos en el período descrito en los Evangelios como los cuarenta días de la tentación comenzados en la tarde del Sabbath del viernes 21 de octubre del año 29. (El período exacto de revolución orbital de Saturno es de 29,4578 años. Es este período exacto de 29,4578 años el que se utiliza para aplicar el Código del Apocalipsis, incluso en aras de la simplicidad el período es referido como de 29 años y medio). El intervalo entre el Bautismo y el comienzo del período de la tentación fue de 28 días y un tercio. Tomando esta correspondencia (1 día = 29 años y medio, 28 1/3 x 29 ½ = 836 años), tenemos que sumar esto al año 33, que es el punto de comienzo, 33 d.C., siendo el año del Misterio del Gólgota. En términos de nuestro calendario, por tanto, el comienzo de la tentación de la humanidad comenzó en 869 (= 33 + 836). Este fue el año del VII Concilio Ecuménico en Constantinopla, cuando comenzó la división entre las Iglesias de Oriente y Occidente. El año 869 marca el punto en el tiempo al que nos podemos remontar para hallar el comienzo del gran conflicto entre Oriente y Occidente. En la Iglesia Oriental dicen que desde este momento en adelante, la fuerza del materialismo, combinada con la falta de comprensión de la naturaleza espiritual del ser humano, entró en la Iglesia Occidental. En el año 869, la humanidad comenzó el primer día de las tentaciones en el desierto.

Al mismo tiempo, Saturno estaba en Sagitario sideral.[6] Cada vez que Saturno regresa a Sagitario, tenemos un día más de estos cuarenta días del período de tentación. Si tomamos los 40 días y calculamos 40 x 29 ½ = 1178 años, y añadimos a esto 869, encontramos que el final del período de tentación está en el año 2047, a mediados de este siglo.

Podemos incluso ser más precisos. El último día en el desierto, el cuadragésimo día, fue el día en que Cristo hubo superado las tentaciones. En el Evangelio de Mateo y en el de Lucas sólo se describen 3 tentaciones. La superación de las 3 tentaciones es al mismo tiempo la superación de las fuerzas de destrucción. Fundamentalmente toda la historia de la humanidad es la historia de su lucha contra las tentaciones. La culminación del período de tentaciones fue el trigésimo noveno día. Las tentaciones duraron casi la totalidad de los 40 días, pero las 3 tentaciones descritas por Mateo y Lucas tuvieron lugar los días 37º, 38º y 39º. El 40º día fue la jornada durante la cual, como se describe en los Evangelios, “Unos ángeles se acercaron para servirle”. Invirtiendo una revolución de Saturno desde el 2047 d.C., llegamos al comienzo del último día, el 40º día, en 2018, la próxima vez que Saturno estará en Sagitario en el Zodíaco Sideral. Ahora estamos ya en el período del 39º día. El 39º día comenzó con Saturno en Sagitario en 1988. En el presente momento del tiempo, desde su situación actual en el zodíaco, Saturno pasará una vez más alrededor del zodíaco para llegar a Sagitario de nuevo en 2018.

Claramente, el Código del Apocalipsis (día 39º: 1988-2018) conduce casi con total exactitud al mismo marco histórico temporal que el final de la Cuenta Larga maya, o mejor, la “ventana del 2012” desde 1980 hasta 2016.[7]

¿Qué dicen los Evangelios que tuvo lugar el 39º día en el desierto? Este fue el día de la 3ª tentación, la tentación de convertir las piedras en pan. Esta es básicamente la tentación del materialismo, cuando el mundo material reemplaza a la realidad espiritual de la existencia, expresada en las palabras “convertir las piedras en pan”[8]. La respuesta de Cristo a esta tentación fue “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. En otras palabras, Cristo dirige nuestra atención a lo espiritual, al Verbo divino que proviene del reino espiritual. Así, nuestro desafío es honrar lo espiritual por encima de lo material. Es interesante que Cristo diga “no sólo de pan vive el hombre”. Está claro que necesitamos el pan. Necesitamos lo material, y tenemos que respetar el mundo material, pero no debería ser el único objetivo de nuestra atención.

Habiendo dicho que necesitamos pan, es interesante considerar el caso de la joven Judith von Halle, que recibió los estigmas, la señal exterior de las heridas de Cristo, el Viernes Santo de 2004. En aquel momento, ella tenía 32 años [9]. Cuando recibió los estigmas, ella tuvo las mismas experiencias que otros estigmatizados antes que ella (como Anne Catherine Emmerich y Therese Neumann): descubrió que era incapaz de ingerir cualquier alimento y, simultáneamente, comenzó a vivir en las visiones de la vida de Cristo, esto se convirtió en su “pan espiritual”. Judith von Halle es un ejemplo viviente, en este momento de la 3ª tentación en el desierto a la humanidad global, de alguien que tiene una forma de existencia diferente al resto de la humanidad, en el hecho de que no necesita pan ni ninguna clase de alimento sólido. (Ocasionalmente bebe agua, pero nada más). Robert Powell la conoció personalmente en noviembre de 2008, y la describió como perfectamente normal –en realidad, como bastante radiante- y uno nunca hubiera pensado que no había comido en cuatro años y medio. Ella indica en uno de sus libros que es capaz de vivir en virtud de la gracia que se le ha conferido a través de las visiones de Cristo: “La fuerza vital que emana de la Resurrección me fortalece interiormente de tal modo que puedo nutrirme externamente de ella” [10]. Judith von Halle no vive del pan en absoluto, sino de cada Palabra que sale de la boca de Dios. Ella es así un ejemplo de alguien que ha vencido la tercera tentación en su forma más inmediata.

Hay, no obstante, un nivel más sutil de esta tercera tentación, que es importante comprender. En la tercera tentación el 39º día en el desierto, Satán/Ahriman ordenó a Cristo que convirtiera las piedras en pan. Para la humanidad como un todo, esto puede interpretarse como la substitución de lo viviente por algo inerte y mecánico, algo que nuestra moderna civilización, con la ayuda de la tecnología, ha perfeccionado. Ha llegado a un punto en que millones de personas alrededor del mundo prefieren la televisión o un ordenador al mundo real. La realidad virtual es el medio moderno de transformar las piedras en pan, mediante el cual las imágenes de la pantalla parecen estar vivas, aunque estén muertas e inertes. A esto se refiere el Apocalipsis como “adorar la imagen” (Apocalipsis 13: 13-15)

La encarnación de Ahriman

Al observar los sucesos actuales, puede verse claramente que esta 3ª tentación está alcanzando un clímax. La crisis financiera global que comenzó en septiembre de 2008, fue precipitada por la obsesión generalizada por el elemento material de la existencia (“pan”), es el cumplimiento en nuestro tiempo de las palabras de Cristo pronunciadas hace dos mil años. Nosotros, la humanidad al completo, estamos pasando ahora esta prueba, que es presentada por el tentador descrito por Mateo como Satán, y en la tradición persa como el ser llamado Ahriman (el equivalente en Persa Medio del anterior Angra Mainyu del idioma Avestan, o “espíritu destructivo”). El conocimiento de este ser fue aportado por primera vez al mundo moderno a comienzos del siglo XX por el maestro espiritual austríaco Rudolf Steiner (1861-1925), quien –en su elección de la terminología- se refirió a la religión de Zoroastro, que representa a Ahriman como el ser que se opone al Espíritu Solar, Ahura Mazda. Los ecos de este tema, de un Combate cósmico entre Dios y el mal se encuentran en otras religiones, por ejemplo Satán es el poder oscuro en la tradición judía, y Seth (Tifón) es el adversario de Osiris en la religión del Antiguo Egipto. Es evidente, al comparar estas religiones, que Ahriman, Seth y Satán son uno y el mismo. Por el mismo motivo, Ahura Mazda, Osiris y Cristo son uno y el mismo, en el sentido de que Ahura Mazda y Osiris son dos formas de Cristo anteriores a la encarnación en diferentes puntos del tiempo, es decir, Ahura Mazda para los persas en la época de Géminis y Osiris para los egipcios en la época de Tauro. [11]

Como es Ahriman (Satán en la Biblia) el que presenta esta tentación de convertir las piedras en pan el 39º día en el desierto, se sigue que estamos viviendo en el tiempo de la encarnación de Ahriman (entre ahora y el 2018), o, en términos Cristianos tradicionales, la venida del Anticristo. Este es el desafío al que ahora se enfrenta la humanidad. Una referencia para la comprensión de esta prueba, o tentación, se encuentra en el Apocalipsis 13, donde Satán, conocido en la tradición Cristiana como el Anticristo, es descrito como “La Bestia”. Allí se describe cómo La Bestia llega a gobernar el mundo durante un período de tres años y medio, que refleja exactamente el período de ministerio de Cristo. También se describe cómo La Bestia (el Anticristo) es ayudado por otro ser descrito como la bestia de dos cuernos, el falso profeta, que es capaz de ejercer poderes mágicos e invocar fuego desde el cielo. Este segundo individuo es un foco o vehículo para la inspiración del Demonio Solar, llamado Sorath en la tradición de misterios hebrea, conformado por las letras hebreas Samech, Vau, Resh y Tau. Además, cada letra del alfabeto hebreo tiene un valor numérico: Samech = 60, Vau = 6, Resh = 200 y Tau = 400. Si las sumamos, tenemos el número 666. En el Apocalipsis este es el número de La Bestia. La bestia de dos cuernos Sorath actúa en la historia según el ritmo de 666 años. Alrededor del 666 d.C., Sorath actuó muy poderosamente en un intento de traer prematuramente algo en la línea de lo que ahora tenemos como ciencia moderna. Sorath actuó por medio de la inspiración especialmente en la Academia de Gondi Shapur, en Persia. Pero la actuación de su influencia en aquel tiempo fue debilitada por medio de la conquista musulmana, que hasta cierto punto acotó la influencia potencialmente negativa de la Academia de Gondi Shapur (ver Capítulo 7).

La segunda vez en la historia en que la influencia de Sorath alcanzó su punto culminante fue en el período alrededor del año 666 x 2 = 1332. Esto fue en el siglo XIV, cuando de nuevo esta inspiración negativa actuó de una manera especialmente poderosa, conduciendo a la destrucción de la Orden de los Caballeros Templarios. La tercera vez es ahora, alrededor de 666 x 3 = 1998. Aquí hay una nueva influencia de Sorath actuando. Así Ahriman, o Satán, que está presentando la tercera tentación, es ayudado por Sorath, la bestia de dos cuernos, cuya influencia negativa está enfocada sobre el ser humano al que el Apocalipsis se refiere como el profeta de La Bestia con diez cuernos y siete cabezas (el Anticristo o Satán encarnado, la encarnación de Ahriman según la terminología de Rudolf Steiner). El Capítulo 7 entra en más detalle en lo relativo a las intervenciones históricas de Sorath en intervalos de 666 años.

Aquí nos enfrentamos a una poderosa y negativa fuerza. Estamos viviendo en un tiempo muy desafiante que nos llama a comprender la acción de estas pruebas y tentaciones, y a buscar maneras de superarlas. Consideren únicamente el impacto que la crisis financiera ha tenido, y podremos reconocer la seria naturaleza del desafío de estas pruebas.

Asociando las imágenes proféticas del Apocalipsis con la datación proporcionada por el Código del Apocalipsis, podemos ver que el tema central del siglo actual es la venida del Anticristo, o la encarnación de Ahriman [12]. El 27 de octubre de 1919, Rudolf Steiner estaba en Zurich, Suiza, comenzando una serie de conferencias publicadas posteriormente en inglés como The Influences of Lucifer & Ahriman: Human Responsibility for the Earth [13] [Las Influencias de Lucifer & Ahriman: La Responsabilidad Humana ante la Tierra] Él había hablado de Ahriman muchas veces desde que lo mencionó por primera vez el 1 de enero de 1909 (vinculando el catastrófico terremoto de una semana antes en Messina, Italia, con Ahriman), esta vez en 1919 se vio su primera mención de una encarnación de Ahriman:

Ahriman prepara hábilmente su meta de antemano; siempre desde la Reforma y el Renacimiento, el economista ha estado emergiendo en la civilización moderna como el tipo representativo del gobierno. Eso es un hecho real histórico... Los gobernantes son en realidad meramente los factótum, los subordinados de los economistas. Uno no debe imaginarse que los gobernantes de los tiempos modernos sean otra cosa que los agentes de los economistas. Y todo lo que ha sido consagrado como ley y justicia es, si uno lo investiga cuidadosamente, simplemente una consecuencia de un pensamiento dictado por la economía. En el siglo XIX la economía fue reemplazada, por primera vez, por un pensamiento basado en las finanzas y en la banca. Y en el siglo XIX se creó por primera vez el sistema financiero completo que inunda cualquier otra relación... Si la gente no se da cuenta de que el estado legislativo que salvaguarda los derechos humanos, por una parte, y el organismo espiritual, por otra, debe equilibrar y reparar el orden económico establecido por los economistas y los banqueros, entonces una vez más, a causa de esta carencia de consciencia, Ahriman encontrará un importante instrumento para preparar su encarnación. Su encarnación está indudablemente acercándose, y esta falta de comprensión allanará el camino para su triunfal avance. [14]

A la vista de la crisis financiera del 2008, realzada por el rescate de 700 billones de dólares de los bancos, ¿podría haber una indicación más explícita del papel del sistema financiero en la preparación de la encarnación de Ahriman?

Hay algo absurdamente prosaico sobre el hecho de que, a diario, estemos viviendo los mismísimos sucesos predichos hace tanto tiempo en el Apocalipsis de Juan, y que, hace un siglo, fueron definidos tan precisamente por Rudolf Steiner. Las crípticas imágenes que Juan recibió en una caverna en la isla de Patmos se han convertido en los titulares diarios de los periódicos y, para muchos de nosotros, en acuciantes preocupaciones prácticas. Con la crisis financiera global desarrollándose, los radicales cambios en las políticas claramente parecen aportar concentraciones cada vez mayores de capital, y con ello un nivel sin precedentes de poder global económico, social y político. Nunca antes en la historia de la humanidad ha habido un momento tan propicio para la posibilidad del gobierno mundial. En los muchos siglos desde que Juan registró por vez primera sus visiones en el Apocalipsis, “La Bestia” del Capítulo 13 se ha reconocido en las personas de muchos reyes despóticos, papas, emperadores, o dictadores. Todas estas identificaciones erróneas del Anticristo (excepto quizás las aplicadas a Adolf Hitler, que verdaderamente fue un “precursor” del gobernante mundial que viene) sucedieron cuando el mundo era un sitio mucho más pequeño, y cada “imperio” representaba una esquina relativamente pequeña del planeta. En la actualidad, la integración global ha progresado hasta el punto en que el “Gobernante del Mundo” es más que un simple título; describe una posibilidad real. [15]

La cronología dada por el Código del Apocalipsis para el advenimiento de La Bestia del Apocalipsis puede complementarse con las enseñanzas de la tradición Persa de Zoroastro. El fundador del Zoroastrismo, Zaratustra, fue evidentemente, el primer ser humano en hablar de la existencia de Ahriman. Este relato, extraído del sagrado texto Zoroastriano del Bundahism, describe el conflicto entre Ahriman y Ahura Mazda:

Entonces Ahura Mazda, con un conocimiento de cómo acabaría el asunto, fue al encuentro del espíritu maligno y le propuso la paz, hablando así: “¡Espíritu maligno! ¡Ayuda a mis criaturas y ofrece alabanzas! de tal forma que, en compensación por ello, tú y tus criaturas podáis haceros inmortales e incorruptibles, y nunca tengáis hambre ni sed.” Y el espíritu maligno gritó: “No me iré; no proporcionaré ayuda a tus criaturas; no ofreceré alabanzas entre tus criaturas; y no soy de la misma opinión que tú en cuanto a lo bueno. Destruiré tus criaturas siempre y eternamente; además, obligaré a todas tus criaturas a sentir desafecto hacia ti y afecto hacia mí.” Y la explicación de esto es: que el espíritu maligno pensaba de esta manera, que Ahura Mazda era impotente en relación con él, por tanto Él hizo una ofrenda de paz; y el espíritu maligno no accedió sino que incluso se enfrentó a Él. Y Ahura Mazda habló así: “Tú no eres ominisciente y todopoderoso, ¡Oh espíritu maligno!, así que no es posible que tú me destruyas, y no te es posible obligar a mis criaturas a que no regresen a mi posesión.” Entonces Ahura Mazda, por medio de la omnisciencia, supo que: Si no concedo un período de lucha, entonces le será posible actuar de tal modo que sea capaz de seducir a mis criaturas hacia él. Ya que incluso ahora hay mucha de la humanidad entremezclada que practica más el mal que el bien. Y Ahura Mazda habló así al espíritu maligno: “¡Designo un período de tiempo! para que la mezcla del conflicto pueda suceder durante nueve mil años”. Pues sabía que al designar este período el espíritu maligno estaría acabado. Entonces el espíritu maligno, poco observador y gracias a la ignorancia, se quedó contento con este acuerdo; igual que dos hombres discutiendo proponen un tiempo así: encontrémonos tal día para pelearnos. Ahura Mazda también sabía esto, gracias a la omnisciencia, que en estos nueve mil años, durante tres mil todo procedería según la voluntad de Ahura Mazda, durante tres mil habría una mezcla de las voluntades de Ahura Mazda y Ahriman, y los últimos tres mil años el espíritu maligno estaría incapacitado, y mantendrían al adversario lejos de las criaturas. Después, Ahura Mazda recitó el Ahunvar así: Yatha ahu vairyo [“Ya que ha de escogerse un señor celestial”] una vez y pronunció las 21 palabras; Él también exhibió ante el espíritu maligno Su propio triunfo al final, y la impotencia del espíritu maligno, la aniquilación de los demonios, y la Resurrección y futura existencia sin problemas de las criaturas por siempre y eternamente. Y el espíritu maligno, que percibió su propia impotencia y la aniquilación de los demonios, se quedó confuso y cayó a la sombría oscuridad; incluso como se declaró en la revelación, que, cuando una de sus [del Ahunvar] tres partes fuera pronunciada, el espíritu maligno contraería su cuerpo por miedo, y cuando dos partes fueran pronunciadas caería de rodillas, y cuando todo él se pronunciara se quedaría confundido. [16]

Hay varios puntos a mencionar sobre el conflicto entre Ahura Mazda y Ahriman. El primero es el establecimiento de un período temporal para el conflicto. Al contemplar el estado actual de los asuntos del mundo, todos los signos señalan a que el final de este período temporal se acerca, y así el conflicto se está aproximando a un clímax. De ahí lo oportuno de considerar la encarnación del Anticristo (Ahriman) como la culminación probable de su ataque sobre todo lo que es bueno (siendo lo bueno en este escenario el trabajo creativo de Ahura Mazda/Cristo, el creador de los prototipos de toda existencia). Se plantea la posibilidad de que la finalización del conflicto coincida con el final del Calendario Maya en el solsticio de invierno de 2012. Esta fecha no es exactamente nueve mil años después del tiempo de Zaratustra al comienzo de la Época de Géminis en 6266 a.C., ya que el intervalo temporal preciso entre -6265 y +2012 es de 8275 años. (La fecha histórica 6266 a.C. = -6266 astronómicamente). Los “nueve mil años” de los que se habla en el Bundahism muy bien pudieran significar un intervalo de tiempo aproximado de alrededor de nueve milenios. Como el período de 8275 años cae en el noveno milenio que sigue al comienzo de la Época de Géminis, que fue la época de Zaratustra, cuando fundó la antigua cultura Persa, parece bastante probable que tengamos en el mito Zoroastriano de la batalla entre Ahura Mazda y Ahriman un apoyo suplementario para la cronología dada tanto por la Cuenta Larga Maya como por el Apocalipsis.

Consideremos la posibilidad de que los Mayas fueran inspirados para concebir un calendario que finaliza en el solsticio de invierno de 2012 porque había una verdadera inspiración espiritual subyacente. A su vez, consideremos la posibilidad de que la inspiración subyacente al Calendario Maya –en particular, subyacente a la fecha final- pudiera quizás tener que ver con la fecha tope indicada en los escritos sagrados atribuidos a Zaratustra, en relación con el límite temporal establecido para la batalla cósmica entre Ahura Mazda/Cristo y Ahriman/Satán. Si el final del Calendario Maya el 21 de diciembre de 2012, es ciertamente la fecha tope para el conflicto entre Cristo y Ahriman, es concebible que el período de los 3 años y medio del Anticristo comiencen alrededor del solsticio de verano de 2009 o un poco después. El comienzo de este período sería en el solsticio de verano si los 3 años y medio se calcularan como años solares. Sin embargo, si calcularan como años lunares, que era el modo habitual de cálculo en el antiguo Israel, el comienzo de este período sería el 31 de julio de 2009.

En el verano de 2009, el 22 de julio, hay un eclipse total de sol a las 2:36 a.m. Hora del Meridiano de Greenwich. La trayectoria del eclipse cruza India, Nepal, Bangladesh, Bután, China, las islas sureñas de Japón, y el Océano Pacífico occidental. La luna estará en su perigeo (su posición más cercana a la tierra), haciéndola parecer mayor que el sol, resultando en una trayectoria más ancha y de mayor duración. (El arco de la trayectoria del eclipse parcial en esta fecha oscila tan lejos como 60º Norte, justo a través de la parte norte de Rusia, y 30º al Sur, tocando la Isla Norte de Nueva Zelanda). Según Rudolf Steiner, estas condiciones permitirían que surgiera el máximo poder del mal (La Bestia) desde el interior de la tierra si los seres humanos no fueran conscientes de la importancia de alinearse con Cristo y mantener su propia consciencia en un estado de atenta consciencia en relación con este suceso.

En el momento del eclipse del 22 de julio de 2009, hay una triple conjunción de Júpiter, Neptuno y Chiron (anteriormente denominado asteroide, ahora se clasifica como un “centauro”, sugiriendo su naturaleza dual como medio cometa y medio asteroide)- menos a un grado, y también una oposición heliocéntrica de Saturno con Urano. No hay predicciones de sucesos del Juicio Final para esa fecha; los eclipses perdieron hace mucho tiempo su poder de asustar a la humanidad. En realidad, se han agotado las reservas para docenas de viajes a China y al Pacífico Sur para ver el eclipse. Sirius Travel’s 2009, un recorrido turístico de once días por China, recibe al eclipse desde Emei Shan, una montaña sagrada en el centro de China; los anuncios para el recorrido turístico “South Pacific” en la revista Sky & Telescope se jactaban de que: “Con tan pocos barcos de crucero disponibles para este eclipse, y sólo 160 camarotes en el elegante Paul Gauguin, este viaje para observar el eclipse seguro que agota las plazas”; por 3.499$, expediciones “Ring of Fire” lleva a los observadores del eclipse hasta la isla de Iwo Jima durante cinco minutos y doce segundos en total.

El turismo del eclipse no cambia el hecho de que en el momento de un eclipse total de sol, se remueve algo sulfuroso. En el momento de un eclipse solar, según Rudolf Steiner, “Lo que se extiende como negatividad sobre la tierra puede ser trasladado de una manera luciférica al espacio cósmico, donde puede provocar más daño”. [17] Los seres espirituales demoníacos están más agitados de lo normal en el momento de un eclipse, y de ese modo los eclipses, según Steiner, ofrecen oportunidades especiales para la actividad de los magos negros. Muy poca gente es capaz de discernir este trabajo del mal durante los eclipses solares. ¿Podría ser que el eclipse solar del 22 de julio de 2009 (el eclipse más largo del siglo XXI, durando seis minutos y medio) signifique el comienzo del período de tres años y medio del dominio del Anticristo? Si es así, la encarnación de Ahriman puede tener lugar en el momento de este eclipse solar o alrededor de ese momento.

Krishna y el Kali Yuga

La Cuenta Larga Maya comienza el 11 de agosto de 3114 a.C. Es interesante que la fecha para el comienzo del último yuga (“época”) en el calendario cíclico hindú sea la medianoche del 17 al 18 de febrero de 3102 a.C. Esto significa que hay sólo una diferencia de doce años entre el comienzo de estos dos calendarios, increíblemente cercano, dada su larga duración. Doce años es un período de Júpiter; es la duración de una órbita de Júpiter alrededor del sol. Los Mayas, por tanto, comienzan su calendario un período de Júpiter antes que el calendario Hindú. Según Rudolf Steiner, el Kali Yuga dura 5.000 años: desde 3102 a.C. (astronómicamente 3101) hasta 1899 (ver capítulo 6). Hay justo una diferencia de doce años en el punto de comienzo, y una diferencia de 113 años en el punto final de los dos calendarios. Sumados juntos, este período de 125 años es en sí mismo interesante, porque es 1/40 del período del Kali Yuga. [18]

Kali Yuga significa literalmente Época Oscura. ¿Por qué los Hindúes consideran este período una época de oscuridad? El comienzo de este período el 17/18 de febrero de 3102 a.C., fue la fecha de la muerte de Krishna, la verdadera “alma de la India”. En realidad, Krishna no encarnó en un ser humano en el sentido normal, sino que más bien se manifestó a través de un ser humano físicamente encarnado. Rudolf Steiner utiliza la expresión “personificación” (“embodiment” en inglés, frente a “incarnation” que es encarnación, aunque en español las dos significan también encarnación, la distinción estará más clara en alemán. N. del T.) en relación con Krishna e indica que este gran ser “se hizo físicamente visible” [19]. Por encima de todo, el Bhagavad Gita expresa que Krishna eclipsó el alma de Arjuna. Desde esta perspectiva, la “muerte” de Krishna significó su retirada de Arjuna [20], que fue experimentada por Arjuna como una pérdida de la clarividencia, siendo así el comienzo de la Época Oscura. Según la investigación espiritual de Rudolf Steiner, Krishna reapareció como Jesús de Nazaret; así Krishna y Jesús son uno y el mismo ser. Steiner enseñó que el alma de Krishna es el alma humana pura y arquetípica que, hasta Jesús, jamás había encarnado antes en la tierra sino que permaneció en el reino cósmico, no experimentando así la Caída. El Bhagavad Gita es esencialmente la narración de la manifestación de esta alma de Krishna, que se revela a Arjuna como el Señor de toda existencia. Steiner descubrió que el alma de Krishna encarnó sólo una vez, como Jesús de Nazaret. Jesús de Nazaret, el Krishna encarnado, fue el vehículo, en el Bautismo en el Jordán, para la encarnación de un gran ser cósmico, el Cristo, esta encarnación se originó en las alturas celestiales y durante un período de varios milenios encarnó etapa por etapa, siendo la última etapa (la encarnación sobre la tierra en Jesús de Nazaret) el 29 d.C. en el bautismo de Jesús en el Río Jordán. [21]

Además de señalar la “muerte” de Krishna –su retirada de Arjuna-, el último representante de la antigua consciencia espiritual clarividente en la cultura india, el Kali Yuga señala la pérdida de esta consciencia espiritual para toda la humanidad. Podremos comprender esto por medio de la siguiente analogía. Al pensar en Jesús de Nazaret, el Krishna encarnado, sobrellevando la tentación durante el período de cuarenta días en el desierto, también podemos concebir este período como un arquetipo que simboliza el período histórico del Kali Yuga desde el 3102 a.C. hasta el 1899 d.C., a través del cual, durante estos cuarenta “días” equivalentes históricamente al período de 5.000 años del Kali Yuga, el conocimiento de Dios estuvo en peligro de ser totalmente eclipsado. En el Calendario Maya, el período de “cuarenta días en el desierto” del Kali Yuga es ampliado aproximadamente en un “día” –un período de transición hacia el nuevo Yuga, el Satya Yuga, la Época de la Luz- y así el Calendario Maya finaliza en 2012 en vez de en 1899. Este es el verdadero significado del final de la Cuenta Larga Maya.

En 1899, el año que marca el final del Kali Yuga hindú, Rudolf Steiner tuvo una intensa experiencia clarividente del Cristo, que él describe en su autobiografía, que le cambió la vida. Hasta entonces, su relación con el Cristianismo era de mucha menor profundidad interior. La experiencia interna de Rudolf Steiner involucró lo que él denominó el “Misterio del Gólgota”, los sucesos de la Pasión, Crucifixión y Resurrección. Este fue el punto de inflexión de su vida. Después de esto, Rudolf Steiner se convirtió en el “profeta” del Cristo en su Segundo Advenimiento (Venida), como lo fue Juan el Bautista en el Primero. Steiner a menudo enfatizaba que todas sus enseñanzas de “Antroposofía” (o ciencia espiritual) eran para preparar la Segunda Venida (ver, por ejemplo, La Reaparición de Cristo en el Mundo Etérico, de Rudolf Steiner).
En estas extraordinarias coincidencias cronológicas, podemos observar que los principales sucesos de la vida de Cristo no estuvieron circunscritos a una región, sino que fueron universales, en el sentido de que ambos calendarios reflejan el Ritmo de la Vida de Cristo. La transición del Kali Yuga hacia el comienzo de la Nueva Era, o Satya Yuga, proclamada por los antiguos hindúes, fue revelada, al menos en parte, a través de la aparición del gran maestro espiritual Rudolf Steiner, que comenzó su actividad docente en 1900. Su experiencia de 1899 del Misterio del Gólgota fue el heraldo del amanecer de esta época.

“Segundo Advenimiento” no es una expresión que aparezca en el Nuevo Testamento, y aún así ha sido de uso común hasta el siglo XX. La palabra griega parousia significa esencialmente “aparición y subsiguiente presencia con”. En el texto original del Nuevo Testamento, la palabra parousia es utilizada en las profecías que hablan de la presencia futura de Cristo en la evolución humana. Rudolf Steiner, sin embargo, sabía por experiencia propia que la “Venida” ya estaba en marcha, que Cristo continuaba siendo una Presencia viva a lo largo de la historia humana, aunque reconocible sólo por unos pocos en cualquier tiempo determinado. El énfasis de Rudolf Steiner se hallaba siempre en el ritmo, y la motivación de todas sus enseñanzas cristológicas era la Naturaleza dinámica del ser del Cristo y la respuesta de los seres humanos a esa Presencia.
La inmensa contribución de Steiner, para superar las concepciones materialistas del Nuevo Testamento, fue su comprensión exacta de otra palabra griega: nephele. En las dos epístolas de Pablo a los Tesalonicenses (consideradas por la mayoría de estudiosos de la Biblia como la parte más antigua del Nuevo Testamento), Pablo es el primero en hablar del Cristo Etérico: “Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en las nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en la atmósfera. Y así estaremos siempre con Él.” Para San Pablo, nephele significa “nubes”, pero también se refiere al brumoso, sutil y completamente real Reino que rodea e impregna todas las cosas vivas. Nephele es el Reino o mundo etérico; las nubes físicas no son sino una de las muchas manifestaciones del Reino etérico viviente, que compenetra (ver por ejemplo, E.R.Smith, The Burning Bush (La Zarza Ardiente), págs. 20, 465, 511). La multitud de paisajes bíblicos que llegan a nuestros oídos refiriéndose a “nubes” están hablando en realidad del Mundo etérico. Ese nephele está ahora detrás del término “nebuloso”, y denota el cambio de la consciencia humana durante los últimos dos mil años en relación con la habilidad de captar la Realidad espiritual.

En enero de 1910, Rudolf Steiner comenzó a hablar del Retorno de Cristo, no en forma física manifestado, sino en el Reino etérico de la Tierra. En Karlsruhe, Alemania, el 25 de enero, habló de cómo el Cristo pasó totalmente desapercibido durante Su propia vida. Entonces planteó una pregunta a su audiencia: ¿Podría ser posible, entonces, que algo de infinita importancia esté teniendo lugar hoy, y que los seres humanos no tengan consciencia alguna de ello? ¿Podría ser que algo tremendamente importante esté teniendo lugar en el mundo, ahora mismo, de lo que nuestros contemporáneos no tengan ninguna idea? Desde el final del Kali Yuga, o Época Oscura, en 1899, Rudolf Steiner afirmó que la humanidad obtendría en forma creciente la habilidad de percibir el Mundo etérico, y así tener la “Experiencia de Damasco” de San Pablo, es decir, ver a Cristo en el Reino o plano etérico. Como San Pablo, la gente se convertirían en “testigos oculares” de Cristo. Vivenciar la experiencia del Cristo haría superfluos documentos como los cuatro Evangelios, o al menos se volverían suplementarios.

Al mismo tiempo, Rudolf Steiner advirtió que la mente materialista concebiría un verdadero regreso físico del Cristo, y que ciertos individuos (como la Sociedad Teosófica y la proclamación de C.W.Leadbeater de Krishnamurti como el vehículo físico para el Maestro del Mundo, o Cristo [22]) serían anunciados como el Cristo reencarnado. Entonces, en su conferencia, “La Reaparición de Cristo en lo Etérico”, Steiner señaló muy particularmente el momento de la nueva clarividencia etérica:

Las primeras señales de estas nuevas facultades del alma comenzarán pronto a aparecer en unas pocas almas de manera aislada. Esas señales se harán más claras durante la cuarta década, entre 1930 y 1940, y especialmente en 1933, 1935 y 1937. Facultades que aún son extrañas en la gente comenzarán a manifestarse como habilidades naturales. Junto con esto, habrá grandes cambios, y se cumplirán profecías bíblicas. Todo se transformará para aquellos que estén sobre la Tierra, así como para aquellos que ya no estén en un cuerpo físico. Sin importar dónde estén, las almas están conociendo facultades anímicas totalmente nuevas. Todo está cambiando, pero el Suceso más significativo de nuestros tiempos es una transformación profunda y decisiva en las facultades del alma humana. (La Reaparición de Cristo en el Mundo Etérico, p. 16)
Rudolf Steiner agregó: “sería una gran desgracia que los materialistas triunfaran y la humanidad pasara por alto estos sucesos”.

Claramente, la tarea de Rudolf Steiner para con la humanidad del siglo XX fue análoga a la realizada veinte siglos antes por Juan el Bautista –servir como testigo, precursor, e incluso facilitador del Descenso de Cristo, llamado por Steiner el Espíritu Solar, al Mundo etérico- igual que en el correspondiente suceso en el mundo físico, Juan había actuado como asistente de Cristo en Su descenso al cuerpo de Jesús de Nazaret, en el Bautismo del Jordán. La extraordinaria corriente de sabiduría de Steiner, comenzando con su aparición como maestro espiritual en 1900 hasta su muerte en 1925, puede verse como una revelación a través de la cual Cristo habló a la humanidad en el advenimiento de su regreso en el seno del Reino etérico de la Tierra. En la corriente de revelaciones realizada por Steiner en esta sola conferencia, hay mucho más que él no estaba diciendo. Su propia biografía estuvo en sincronía con el Proceso de Retorno etérico del Cristo. Si uno aplica la analogía (identificada por Steiner en 1923) de que un año en la vida de un individuo es igual a 100 años en la vida de la humanidad desde el nacimiento de Cristo, el nacimiento de Cristo en 1861 sucedió en el momento del “Nodo Lunar” de la humanidad. Los nodos lunares son los dos puntos en que la luna cruza el plano de la eclíptica cada mes. El eje de estos nodos retrocede alrededor del Zodíaco, tardando 18,61 años en completar un recorrido. En la vida del individuo, el regreso de los nodos lunares es un anuncio del despertar individual que sucederá a los 21 años de edad, cuando el “Yo” nace. En el momento del regreso de los nodos lunares, cada persona puede experimentar una apertura a su yo superior. El trabajo de Rudolf Steiner fue despertar a la humanidad al “Yo superior” del Cristianismo.

El anuncio de Rudolf Steiner de que en 1933 el Cristo regresaría al Plano etérico de la Tierra pareciera haber sido profundamente rechazado por los sucesos históricos; en enero de 1933, Adolf Hitler llegó al poder en Alemania y comenzó un reinado de terror sobre el mundo de 12 años. Aunque este “triunfo de la voluntad”, la movilización del pueblo alemán por parte de Hitler en un intento de someter al mundo entero a su voluntad, puede comprenderse como la contraimagen exacta del verdadero destino de la humanidad: seguir, no a una sola voluntad individual, o ideología, sino a la Voluntad de Dios. En palabras de Jesucristo: “No se haga mi voluntad, sino la Tuya” (Lucas 22:42). Rudolf Steiner ya había advertido en 1924 que, si la humanidad no reconocía al Cristo en su nueva forma, tendría tendría que enfrentarse a La Bestia surgiendo del abismo en 1933. [23]

Vemos que está teniendo lugar una confrontación a diferentes niveles, las fuerzas opositoras a Cristo y a lo que Él representa. Contra el trasfondo del relato Zoroastriano sobre cómo Ahriman desafía a Ahura Mazda, y el límite temporal de 2012, podemos ver claramente que el período completo que comienza en 1899, resaltado por el intento de Hitler de dominar el mundo que comienza en 1933, es el período en que Ahriman está tratando de hacerse con el control del mundo. Esto también explica por qué en el Calendario Maya el Kali Yuga está extendido aproximadamente “un día” más, ya que el Satya Yuga no puede realmente comenzar hasta que se resuelva este conflicto. La clave a tener presente es que la humanidad es parte de este conflicto; sucede en y a través de nosotros. La única forma de actuación de Ahriman es a través de los seres humanos. Parte de su visión es apoderarse de toda consciencia humana sobre la Tierra, estableciéndola como una fortaleza desde la que poder atacar otros reinos. Vimos un ejemplo de esto con el lanzamiento del cohete en enero de 2005, calculado para impactar en el Cometa Tempel el 4 de julio de 2005. Este extraordinario logro tecnológico, logrado con la precisión de un misil de crucero impactando su objetivo, da una imagen perfecta de lo que Ahriman desea lograr en su agenda bélica para el dominio del mundo. Es a través de la relación con Cristo como se puede frustrar este plan.

Como se ha mencionado, podemos hallar en la vida de Hitler un intento inicial de obtener el dominio del mundo. Cuando llegó al poder en 1933, fue el momento de comienzo del Retorno de Cristo como fuerza Regeneradora (Vivificadora), en el Aura etérica de la Tierra. El contraataque de Hitler contra este suceso suprasensible fue aplicar el método de inversión a través de prácticas de magia negra para oponerse a la Misión de Cristo sobre la Tierra. Su símbolo –la svástica- era la inversión de un antiguo símbolo sagrado. Cristo amaba a los niños: “Dejad que los niños se acerquen a mí... Y les abrazaba y bendecía poniendo las manos sobre ellos” (Marcos 10: 14-16), y amonestaba a sus discípulos, “Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar” (Marcos 9: 42). En contraste, Hitler se embarcó en un programa de adoctrinamiento de los niños y les compelía a servirle (Juventudes Hitlerianas, etc.) Mientras que Cristo Irradiaba una nueva Fuerza en la naturaleza, Hitler creaba centros irradiantes de magia negra –los campos de concentración- para profanar la Tierra. Y mientras Cristo comenzó a actuar en el Reino etérico para fortalecer el yo humano desde el interior, Hitler se opuso a este proceso al tomar posesión del “yo” de sus oficiales de las SS, que debían “morir” en él y servirle con total obediencia [24]. El don de Cristo para el Yo humano actúa en el sentido de las palabras de San Pablo (“No yo, sino Cristo en mí) y restaura el potencial evolutivo del ser humano hacia la integridad moral al servicio del amor, del bien y de la regeneración. El “Yo” humano vive en la sangre, y el Sacrificio de la sangre de Cristo en el Gólgota iba a dar nacimiento al verdadero “Yo” –una orientación permanente hacia el Bien, la Verdad y la Belleza- trayendo a la Tierra su Regeneración. El sacrificio de Cristo es un Misterio de la Sangre.

Basándose en su visión clarividente de la escena de la Crucifixión, la estigmatizada Judith von Halle da la siguiente descripción de este Misterio de la Sangre:

Casio –posteriormente conocido como Longinos-... tomó su lanza y condujo su caballo con decisión subiendo la colina de la Crucifixión. Su acto, que cometió sobre el cuerpo del Señor, tuvo lugar en unos pocos segundos; y aún así el tiempo pareció detenerse. Atravesó el cuerpo con todas sus fuerzas, desde el ángulo inferior derecho, atravesando la caja torácica, el pulmón, hasta el corazón. Entonces arrancó la lanza del costado del cadáver con un fuerte tirón, y la brillante sangre del Señor brotó poderosamente, vertiéndose a los pies de la cruz en una oquedad de roca verdosa, donde espumeó y quedó contenida. Los allegados a Jesús gritaron de horror, dolor y compasión, pero cuando vieron esta sangre, esta espumosa sangre viviente que brillaba como el Sol, se transformaron todos en un instante... Casio cumplió así el Plan Divino. Su aparentemente sorprendente actuación en realidad liberó el elixir de la humanidad... Sólo a través de este acto lleno de coraje, la lanzada, se vertió la Vida hacia el mundo... la sangre de vida transformada... la Sangre del Grial que se vertió desde el costado del Señor... se le atribuyó siempre la propiedad de conceder la vida eterna... El misterio de la herida de la lanza es un Misterio de transformación, de eterización... Así el misterio de la transformación es un nuevo Impulso que Cristo ha implantado en la humanidad. Cristo invierte la secuencia evolutiva descendente para hacernos posible alcanzar un (futuro) estado divino. [25]

NOTAS
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[1].- Para una explicación completa de esta cronología, ver el capítulo 3 del libro Astrología Hermética de Robert Powell, vol. I

[2].- Como surgirá de nuestro estudio del año 2012, en relación con el Misterio de Cristo. La entidad del Cristo es un majestuoso Ser cósmico. Es importante recalcar esto para distinguir claramente entre el Cristianismo Cósmico, como se representa en este libro, y la concepción puramente humana de Jesús Cristo prevaleciente hoy en día, particularmente en círculos fundamentalistas.

[3].- Robert Powell, Chronicle of the Living Christ: Foundations of Cosmic Christianity (Crónica del Cristo Viviente: Fundamentos del Cristianismo Cósmico), pp. 424-432. Como el título indica, se trata de Cristianismo Cósmico. En otras palabras, en contraste con la concepción de Jesús Cristo simplemente como un buen hombre de Nazaret (que lo fue a un nivel puramente humano), la investigación presentada en Chronicle of the Living Christ muestra que Cristo fue un Ser de dimensiones cósmicas.

[4].- Robert Powell, “The Apocalypse Code”, Christian Star Calendar 2009, pp. 10-18
[5].- Ver Robert Powell, Chronicle of the Living Christ (Steiner Books, 1996) en relación con el ritmo de Saturno en la historia. Su inspiración fue la provocadora afirmación realizada por Rudolf Steiner en 1911 de que cada paso dado por Cristo durante su ministerio (vida pública) estuvo en armonía con –y fue una expresión de- el Cosmos completo, Powell se propuso identificar exactamente la cronología del ministerio de Cristo, desde el Bautismo en el Jordán hasta la Crucifixión. A pesar del hecho de que el Cristianismo se basa plenamente en sucesos históricos –la vida, muerte y Resurrección de Jesucristo- las verdaderas fechas de nacimiento y muerte nunca fueron transmitidas. Los cuatro Evangelios –los registros históricos de la vida de Jesús- no mencionan ninguna fecha explícita. Hasta hoy, los eruditos discuten sobre la datación de todas las fechas importantes de la vida de Jesucristo.

Powell trabajó a partir de sus conocimientos astronómicos y a partir de las indicaciones de Rudolf Steiner y Anne Catherine Emmerich, una mujer alemana que, entre 1820 y 1824, comunicaba visiones de la vida cotidiana de Jesús, incluyendo el período del ministerio de Cristo. Lo que relata Anne Catherine como testigo ocular aportó a Robert Powell importantes detalles para corroborar su cronología, permitiéndole determinar con precisión la fecha del nacimiento de Jesús (alrededor de medianoche del 6/7 de diciembre del año 2 a.C.), la fecha del Bautismo (23 de septiembre del año 29) y la Resurrección (5 de abril del año 33). Como el intervalo de tiempo desde el nacimiento hasta la Resurrección es de 33 años y un tercio exactamente, la investigación de Powell corrobora la indicación de Rudolf Steiner de que la vida de Jesucristo duró 33 años y un tercio.

[6].- Todas las referencias al zodíaco de este libro son en relación al zodíaco original de los babilonios, egipcios, griegos y romanos, llamado actualmente zodíaco sideral. Ver History of the Zodiac, de Robert Powell.

[7].- Ver “Apéndice 2: Las Buenas Nuevas”

[8].- En los Evangelios de Mateo y de Lucas las tres tentaciones se describen en el orden inverso en el que realmente ocurrieron, según señala Rudolf Steiner en su ciclo de conferencias El Quinto Evangelio. Según este relato, la tercera tentación en el desierto fue la presentada por Ahriman (Satanas) a Cristo. Fue la tentación de convertir las piedras en pan. En su descripción, Rudolf Steiner también señala que la conversión de las piedras en pan tiene que ver con el dinero: “Ahriman le comunicó a Cristo algo que podría ciertamente conocerse en la tierra... que aquí en la tierra era necesario convertir las sustancias minerales –el metal- en dinero, en pan. Ahriman había dicho que los seres humanos sobre la Tierra tendrían que nutrirse por medio del oro”. Dado que la humanidad está viviendo actualmente a través de esta tentación ahrimánica, no es sorprendente que la humanidad esté en manos de una crisis financiera global. Esto tenía que verse como un aspecto de la gran batalla espiritual que está teniendo lugar actualmente sobre la Tierra, en que la humanidad globalmente está viviendo lo que Cristo vivió en su 39º día en el desierto: el encuentro con Ahriman y la correspondiente tentación de convertir las piedras en pan.

[9].- Judith von Halle nació en Berlín en 1972. Acudió a la escuela en Alemania y en los Estados Unidos, estudió arquitectura, graduándose en 1998. Encontró la Antroposofía en 1997 y comenzó a trabajar como miembro de la Rudolf Steiner Haus en Berlín, donde también pronunció conferencias desde 2001, mientras ejercía su profesión de arquitecta. En 2004 su vida se transformó cuando recibió los estigmas. Su primer libro se publicó en alemán en 2005, y ahora trabaja principalmente como conferenciante y autora. Vive una parte del tiempo en Berlín y otra parte en Dornach, Suiza. Entre sus libros en traducción inglesa (y española, N. del T.) están los siguientes: Y si Él no hubiera resucitado: Las Estaciones del Sendero de Cristo hacia el Hombre Espíritu (2007); Enfermedad y Curación: El Lenguaje de Misterios de los Evangelios (2008); El Padrenuestro: La Palabra Viviente de Dios (2007); y Los Secretos de las Estaciones de la Cruz y de la Sangre del Grial: El Misterio de la Transformación (2008).

[10].- Judith von Halle, Y si Él no hubiera resucitado: Las Estaciones del Sendero de Cristo hacia el Hombre Espíritu.

[11].- Rudolf Steiner, Mitos y Misterios Egipcios, pp. 23-25.

[12].- “Antes de que haya transcurrido tan sólo una parte del tercer milenio de la era post-Cristiana, habrá en el Oeste una verdadera encarnación de Ahriman: Ahriman en la carne.” Esta profética afirmación relativa a la actualidad fue hecha en una conferencia pronunciada el 1 de noviembre de 1919; Rudolf Steiner, The Incarnation of Ahriman: The Embodiment of Evil on Earth [La Encarnación de Ahriman: La Encarnación del Mal sobre la Tierra], p. 37.

[13].- Ver también las conferencias sobre la materia en The Incarnation of Ahriman: The Embodiment of Evil on Earth [La Encarnación de Ahriman: La Encarnación del Mal sobre la Tierra]

[14].- Ibid, pp. 26-27.

[15].- Robert Powell, The Christ Mistery: Reflections on the Second Coming [El Misterio de Cristo: Reflexiones sobre la Segunda Venida], el capítulo 5 discute sobre la Segunda Venida y la prueba que se acerca para la humanidad, planteada por la venida del Anticristo.

[16].- El Bundahism, Sacred Books of the East [Libros Sagrados de Oriente], vol. 5. Parte I, pp. 6-8. Traducción inglesa de E. W. West.

[17].- Rudolf Steiner, Human Questions and Cosmic Answers [Preguntas Humanas y Respuestas Cósmicas], conferencia del 25 de junio de 1922.

[18].-Siguiendo los términos de la forma astronómica de escribir las fechas antes de Cristo, la fecha de partida del calendario Maya -3114 a.C.- se escribe -3113. Sumando 2012 a -3113 tenemos 5125 años. Los historiadores omiten el año cero, ya que van desde el 1 a.C. al 1 d.C., pero para contar correctamente, se necesita el año 0, y así para los astrónomos: 1 a.C.= 0, 2 a.C.= -1, 3 a.C.= -2, etc.

[19].- Rudolf Steiner, The Bhagavad Gita and the Epistles of Paul [El Bhagavad Gita y las Epístolas de Pablo], página 98, (ahora contenido en The Bhagavad Gita and the West: The Esoteric Meaning of the Bhagavad Gita and Its Relations to the Letters of St. Paul [El Bhagavad Gita y Occidente: El Significado Esotérico del Bhagavad Gita y sus Relaciones con las Cartas de San Pablo])
[20].- En las palabras de uno de los mayores intérpretes del Bhagavad Gita, Yogananda: “El Espíritu (Krishna) se convirtió en el conductor del vehículo del devoto, o en la fuerza directriz” (Paramahansa Yogananda, God Talks with Arjuna: Royal Science of God-Realization [Dios habla con Arjuna: Ciencia Real de la Realización de Dios] (2 vols), vol. I, p. 129)

[21].- Robert Powell, en Chronicle of the Living Christ [Crónica del Cristo Viviente], pp. 108-109, data y describe el bautismo en el Río Jordán. En relación con la gradual encarnación de Cristo durante milenios, descendiendo de las alturas celestiales, ver capítulo 9; ver también Robert Powell, Sophia and the Rose of the World [Sofía y la Rosa del Mundo] (www.sophiafoundation.org/articles)

[22].- El asunto Krishnamurti fue lo que llevó a Steiner a separarse de la Sociedad Teosófica y fundar la Sociedad Antroposófica. El 11 de enero de 1911, se fundó la Orden de la Estrella de Oriente, apoyada por destacados teósofos como C.W.Leadbeater y Annie Besant, para anunciar al joven Krishnamurti (¡que en aquel tiempo sólo tenía 15 años de edad!) como el Maestro del Mundo. A causa de esta absurda proclamación, Rudolf Steiner se retiró y fundó la Sociedad Antroposófica el 3 de febrero de 1913. Con el curso del tiempo, Krishnamurti llegó a ver que había sido utilizado por sus “benefactores” –C.W.Leadbeater y Annie Besant- y el 3 de agosto de 1929, Krishnamurti, con 34 años de edad, abandonaba la Orden de la Estrella de Oriente.

[23].- En Adolf Hitler, que llegó al poder el 30 de enero de 1933, encontramos el cumplimiento de la profecía de que “antes de que el Cristo Etérico pueda ser comprendido por los seres humanos de la manera correcta, la humanidad debe afrontar primero el encuentro con La Bestia que se alzará en 1933”. Rudolf Steiner, El Apocalipsis y el Trabajo del Sacerdote (GA 346). Contra este trasfondo, Hitler fue un verdadero precursor del Anticristo. El conflicto con el partido nazi de Hitler duró desde 1933 hasta 1945, un período de 12 años. Encontramos muy significativo este período de 12 años, pues tiene que ver con el descenso de Cristo al inframundo. Muchos sucesos del siglo XX sólo pueden comprenderse con este trasfondo, por ejemplo, en 1945: la explosión el 16 de julio de la primera bomba atómica en Los Álamos, después el ataque sobre Hiroshima, Japón, el 6 de agosto, después sobre Nagasaki el 9. Estas explosiones atómicas representaron una apertura física del interior de la Tierra en 1945. Ver “Subnature and the Second Coming (Infranaturaleza y la Segunda Venida)”, de Robert Powell, en The Inner Life of the Earth: Exploring the Misteries of Nature, Subnature and Supranature (La Vida Interior de la Tierra: Explorando los Misterios de la Naturaleza, la Infranaturaleza y la Supranaturaleza), Paul V. O’Leary, ed. pp. 69-141.

[24].- Estos son sólo unos ejemplos de la inversión sistemática implementada por Hitler.

[25].- Judith von Halle, Secrets of the Stations of the Cross and the Grail Blood: The Mistery of Transformation (Los Secretos de las Estaciones de la Cruz y la Sangre del Grial: El Misterio de la Transformación), pp. 69-141.

Robert Powell y Kevin Dann
Traducido por Luis Javier Jiménez
Equipo Redacción BIOSOPHIA

Publicado en la Revista Biosophia Nº 14 con el título: “ Evangelio de las Estrellas”