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martes, marzo 31, 2015

Acuerdo Transpacífico: No puede haber secreto contra la soberanía de nuestros pueblos_Documentado por La República, Gestión y The Economist


El rechazo al secretismo es fundamental para evitar las consecuencias desastrosas
de un acuerdo que atenta contra la soberanía de nuestros pueblos

Las piezas del rompecabezas se van armando. Y su lectura es alarmante. No solamente está la declaración del gobierno norteamericano de que Venezuela es “una amenaza” para su seguridad y  la llegada de más de 3,000 soldados norteamericanos al Perú para el 1º de Setiembre, sino que detrás está la negociación secreta del Acuerdo Comercial Trans Pacífico- TPP que está intentando imponer desde hace cinco años los Estados Unidos de Norteamérica  a Japón y a otros diez países del pacifico, entre los que se cuenta el Perú.

A continuación, reproducimos la información del diario La República, de Lima, que da a conocer las revelaciones de WikiLeaks sobre las ominosas condiciones para nuestros pueblos que establecería dicho acuerdo. También incluimos el artículo de The Economist, de Londres, reproducido por el Diario Gestión, de Lima. 

Debemos estar en alerta máxima. No puede haber secreto cuando de por medio está el futuro económico y la soberanía de nuestros pueblos. La ofensiva imperialista se concretará si nos mantenemos indiferentes; mañana puede ser demasiado tarde (Jesús Hubert).


Acuerdo Transpacífico

Acuerdo expondrá al Perú a millonarias reparaciones en tribunales supranacionales

Jueves, 26 de marzo de 2015 | 7:25 am / La República

Texto filtrado por WikiLeaks, negociado en secreto por el Perú y 11 países, otorga a inversionistas extranjeros más derechos que a los nacionales y les permite demandar a nuestro país ante instancias de arbitraje supranacional que privilegian a las empresas frente a los Estados firmantes.

Beatriz Jiménez (*)

En el 2011, la empresa Renco Group Inc, propietaria de Doe Run Perú, demandó amparada en el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU a nuestro país ante un tribunal de arbitraje exigiendo a los contribuyentes peruanos 800 millones de dólares por "expropiación indirecta".

Doe Run alegó que el Perú, al no otorgarle la tercera prórroga para el cumplimiento de su Plan de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA), violaba los derechos adquiridos por la empresa a través del TLC. Con esta jugada, la empresa busca además que el Perú sea declarado responsable por la demanda civil en los Estados Unidos, entablada por un grupo de 70 pobladores de La Oroya, muchos menores de edad, pordaños a su salud.

Esta ha sido la primera demanda "inversionista-Estado" presentada contra el Perú bajo el TLC, pero vendrán muchas a la luz del contenido del capítulo de Inversiones del Acuerdo Transpacífico, filtrado por WikiLeaks en exclusiva para Perú al diario La República.

Este acuerdo es negociado a puerta cerrada desde el 2010 por EEUU y 11 países, entre ellos Perú, que representan en total el 40% del comercio global, lo que convierte el TPP en el acuerdo comercial más amplio y polémico llevado a cabo hasta la fecha.

A pesar de las promesas de la administracion Obama e incluso del propio Ollanta Humala, el Acuerdo Transpacífico refuerza y amplía el mecanismo de arbitraje del TLC que permite a los inversores extranjeros denunciar a un Estado en esta instancia supranacional antes de agotar las vías legales nacionales.

El capítulo filtrado, fechado el 20 de enero de este año y cuya veracidad ha sido certificada por la organización estadounidense Public Citizen, habría sido visto durante la ronda de negociaciones llevada a cabo en Hawai entre los días 9 y 15 de marzo.

Para seguir leyendo, por favor presione: Más información



En sus 55 páginas aborda  no sólo compensaciones a inversionistas por expropiaciones directas o indirectas, sino también por pérdidas en el caso de conflictos sociales o por cambios en la legislación financiera, ambiental o de salud pública que consideren que afectan sus expectativas presentes y futuras de negocio.

El capítulo 2 de este texto faculta a las empresas que operan en cualquiera de los 12 países que negocian este tratado de libre comercio a eludir la ley nacional  para exigir en tribunales arbitrales indemnizaciones por expropiación indirecta, un concepto que englobaría “en circunstancias excepcionales” normas para salvaguardar el interés público en áreas como seguridad nacional, salud y medio ambiente.

Es decir, una empresa extranjera que considere que una ley promulgada por un gobierno en estos ámbitos atenta contra sus derechos reconocidos en el TPP podría demandar a un país ante el sistema privado de solución de controversias “inversionista-Estado” (ISDS), dejando a la arbitrariedad de esta instancia privada decidir si leyes soberanas constituyen o no una expropiación indirecta.

La organización estadounidense  Public Citizen advirtió ya tras la primera filtración del capítulo de Inversión del TPP en 2012 que este sistema de derechos extraordinarios y de justicia empresarial paralela “implica una amenaza sin precedentes a la soberanía nacional y a la democracia”, al colocar a las empresas transnacionales al mismo nivel que los Estados.

Pero el capítulo filtrado ayer por WikiLeaks demuestra que lejos de corregirse con salvaguardas esta amenaza, se habría profundizado expandiendo el sistema del ISDS.

La primera versión del texto filtrada en 2012 incluía una disposición que impedía que leyes nacionales en materia de medio ambiente y salud pública pudieran ser objeto de demandas por expropiación indirecta, algo que se ha socavado en el texto de negociación filtrado al permitirlo “en circunstancias excepcionales”.

Otro de los fragmentos eliminados de la versión anterior es el que establecía que las Partes reconocían como inadecuado alentar la inversión mediante la flexibilización de normas relacionadas con la seguridad, salud y medio ambiente.

Public Citizen advierte además de la falta de transparencia y los conflictos de interés que caracterizan a estos sistemas privados de solución de controversias. Según esta organización, la mayor parte de abogados que prestan servicio en estos tribunales de arbitraje también representan a empresas cuando denuncian a los Estados, cayendo en conflicto de intereses.



En resumen, de aprobarse los capítulos de este documento, estos tribunales de arbitraje podrían exigir pagos millonarios y sin posibilidad de apelación por parte de los Estados a favor de inversionistas extranjeros que declararan que una política pública afecta sus derechos, extendidos por el Acuerdo Transpacífico.

PERÚ SIN SALVAGUARDAS

En la actualidad, además del caso Doe Run, enfrentamos más de una decena de demandas ante instancias de arbitraje supranacional (Ver infografía). Según un estudio realizado por  el investigador Matthew Porterfield ( Georgetown University Law Center), hasta mayo de 2013 diferentes inversionistas habían reclamado al Perú $ 5,800 millones, de los cuales todavía estábamos litigando a esa fecha $ 5,530 millones y habíamos sido condenados a pagar al menos $ 24,7 millones.
Junto con Chile, México y Vietnam, Perú está incluido en una adenda (Anexo 11-J)en la que no aceptaría la jurisdicción del tribunal de arbitraje supranacional mientras el caso esté en disputa en fueros nacionales. Sin embargo, a juicio de Public Citizen, el texto de redacción es prácticamente idéntico al utilizado en el TLC con EEUU y no representaría una protección eficaz.

Según el texto filtrado por WikiLeaks solo Australia ha expresado su voluntad de no estar bajo la jurisdicción de esta instancia privada supranacional, aunque una nota al pie indica que podría hacerlo bajo determinadas condiciones.

PERÚ A CIEGAS

Mientras que nuestro país vive las negociaciones de este acuerdo a ciegas, durante el gobierno de Bachelet, Chile ha habilitado un "Cuarto Adjunto", un espacio de información abierto a la sociedad civil para definir su posición en esta negociación.

El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo es hermético respecto a este acuerdo y en virtud del texto filtrado no hemos adoptado ninguna salvaguardia, algo que sí ha hecho nuestro vecino.
En el Anexo II-F del texto, Chile protege el derecho de su Banco Central a preservar sus facultades para limitar o restringir las transferencias de capitales desde y hacia Chile.

CLAVES

FARMACÉUTICAS.  Las compañías farmacéuticas podrían demandar ante estas instancias de arbitraje a los Estados, en el caso de que consideren que han sido dañados sus derechos a la Propiedad Intelectual, a través de la declaración de determinados medicamentos como de interés público.

OMC. Esto es algo que no contempla el Acuerdo de los Derechos de Propiedad Intelectual (ADPIC) de la Organización Mundial del Comercio (OMC), al que no pueden concurrir los inversionistas.
ASSANGE: “TPP ES UN DESAFÍO A LA SOBERANÍA PARLAMENTARIA”

-Debido a que la sociedad civil no tiene acceso a las negociaciones, la información sobre el contenido del Acuerdo TransPacífico proviene de consecutivas filtraciones difundidas en 2013 y 2014 por WikiLeaks de capítulos como el de Propiedad Intelectual, cuyas disposiciones podrían encarecer los medicamentos debido a la ampliación de patentes, restringir la libertad de los ciudadanos en internet y aumentar a 95 años la protección por derechos de autor.

-En el capítulo de medio ambiente, filtrado en noviembre de 2013, evidenció que EEUU y también Perú están dispuestos a retirar protecciones ambientales con tal de cerrar este acuerdo comercial.

-Respecto a la difusión ayer del texto de negociación en materia de inversiones,  Julian Assange, editor de WikiLeaks, refugiado desde hace 2 años en la embajada de Ecuador enLondres, consideró que es lesivo a la soberanía nacional.

-"El TPP ha desarrollado en inexplicable secreto un tribunal supranacional para que las multinacionales demanden a Estados. Este sistema es un desafío a la soberanía parlamentaria y judicial", declaró.

ENFOQUE

¿ACÁ NO PASA NADA?

Alejandra Alayza (Socióloga)


Tras el largo oscurantismo de las negociaciones del Acuerdo Comercial Trans Pacífico- TPP, la reciente filtración de la última versión de su Capítulo de Inversiones rompe el silencio con alarmantes conclusiones, que debieran obligar a un debate público que hasta el momento el MINCETUR ha evitado. Gracias a WikiLeaks (una vez más), ciudadanos de los 12 países podemos acceder a información esencial para comprender las obligaciones que nuestros gobiernos asumirían a espaldas de la ciudadanía.

Han pasado 5 años de negociaciones. A pesar de los ofrecimientos, el texto filtrado evidencia que no se han incluido mecanismos que busquen corregir y evitar el uso abusivo de las demandas de arbitraje contra los Estados por parte de las empresas, limitando la aplicación de necesarias regulaciones para la protección de la salud o el medio ambiente.

Los peruanos ya cargamos a cuestas la millonaria demanda por USD 800 millones que interpuso Doe Run por el caso de La Oroya. Las lecciones nos gritan a la cara y estas debían expresarse en una sólida posición en las negociaciones. Pero no pasó nada. Los pocos esfuerzos en mejorar los términos de este capítulo limitando los “súper derechos” de los inversionistas han sido retirados. Al parecer, en estas negociaciones secretas elMINCETUR y el MEF han jurado no tocar a los inversionistas, 
dejándonos nuevamente vulnerables.

(*) Con la colaboración investigativa de WikiLeaks.

Descargue aquí el análisis del capítulo de Inversiones:


Tomado del diario La República:


The Economist: Un aire de pánico invade las negociaciones del TPP de Estados Unidos

Viernes, 27 de marzo del 2015 / Diario Gestión

Las negociaciones para alcanzar el Acuerdo de Asociación Transpacífico están llegando a un punto sin retorno y el tiempo se agota para la administración de Barack Obama.

Las negociaciones sobre el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) –un ambicioso acuerdo comercial entre Estados Unidos, Japón y otros diez países que juntos representan el 40% del PBI mundial– no ha cumplido con tantos plazos que no parece importar uno más.

Pero las negociaciones están llegando a un punto sin retorno. Sin un acuerdo en las próximas semanas no habrá tiempo suficiente para concluir el TPP antes de que Estados Unidos se vea inmerso en una campaña electoral presidencial, lo cual haría imposible un mayor progreso hasta el 2017.
Los diplomáticos estadounidenses, sin embargo, insisten en que el acuerdo marcha por buen camino. A veces parecen estar tratando de convencerse a sí mismos de que este objetivo, que se ha convertido en una pieza clave de la estrategia estadounidense, es aún alcanzable.

Su nerviosismo se ha visto acrecentado por el reciente desaire relacionado al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (Asian Infrastructure Investment Bank, oAIIB por sus iniciales en inglés), una nueva entidad financiera multilateral liderada por China. Resulta que una serie de cercanos aliados de Estados Unidos han solicitado ser accionistas fundadores del banco de desarrollo, ignorando las súplicas estadounidenses a rechazarlo como una amenaza a los estándares mundiales.
Después de ese revés, Estados Unidos necesita el TPP para tener éxito más que nunca. Y bien puede hacerlo. Pero la más reciente ronda de negociaciones del TPP, en Hawaii, parece haber terminado con algunos importantes desacuerdos aún sin solución.

Esto no es una sorpresa. El TPP será un acuerdo “del siglo 21”, que implica polémicas reformas en áreas como propiedad intelectual, trato de empresas de propiedad estatal y normas ambientales y laborales. El pacto incluye economías en etapas muy diferentes de desarrollo, desdePerú y Vietnam hasta Estados Unidos y Australia.

Incluso en temas del siglo 20 como los aranceles de importación y el acceso al mercado, se mantienen las grandes diferencias entre las dos mayores economías delTPP: EE.UU. y Japón. Tanto en la agricultura y la fabricación de automóviles, EE.UU. está exigiendo concesiones que el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, consideraría políticamente difíciles.

Los mayores problemas, sin embargo, pueden estar en casa en Washington, DC. Los otros once países se mostrarán renuentes a mostrar su posición final hasta que el gobierno de Obama haya “agilizado” la Autoridad de Promoción Comercial (TPA) en el Congreso.

Sin la TPA, el Congreso podría deshacer cláusula por cláusula del acuerdo en lugar de aprobarlo o rechazarlo en su conjunto. Y garantizar la TPA está lejos de ser algo seguro. El pacto enfrenta críticas de los Republicanos de derecha, así como de muchos Demócratas. Paul Krugman, premio Nobel de economía y columnista del New York Times, ha descrito la justificación económica para el TPPcomo “débil”. En febrero, él escribió que si esto no sucede, no sería un “gran problema”.

Krugman está equivocado allí. Si el pacto no se alcanza sería un golpe terrible para los intereses estadounidenses, por una serie de razones, entre ellas por supuesto está la liberalización del comercio. Con las escasas expectativas de alcanzar un acuerdo global en la Organización Mundial del Comercio, las esperanzas de EE.UU. están puestas en elTPP y la más distante Asociación de Comercio e Inversión Transatlántico con Europa.

En su discurso del estado de la Unión ante el Congreso en enero, Barack Obama se extendió bastante sobre “la región del mundo de más rápido crecimiento”, es decir, Asia y el Pacífico.

El TPP también se ha convertido en tema fundamental para la alianza más importante de Estados Unidos en Asia, con Japón. Concluir este acuerdo sería una muestra de que los dos países pueden superar las fricciones comerciales que siempre han puesto a prueba la relación.

También es visto como parte vital de la estrategia de Abe para sacudir la economía japonesa de su prolongado letargo, en parte al forzar una reforma estructural sobre ella. Esta semana, Obama confirmó una invitación a Abe para que visite la Casa Blanca el 28 de abril. Abe también pronunciará un discurso ante el Congreso.

Pero el hecho de no poder concluir el TPP, junto con las renovadas dificultades para mover una polémica base de la marina estadounidense en la isla japonesa de Okinawa, podría hacer que las inevitables manifestaciones de eterna amistad lleguen a un pequeño bache.

En términos más generales, también lo haría otro alarde fundamental de la diplomacia de Obama, el “pivote” o “reequilibrio” de los intereses de Estados Unidos hacia Asia. En el terreno diplomático, esto siempre ha parecido un poco superficial, en tanto las crisis en el Medio Oriente y Europa han distraído a Estados Unidos. El componente militar hasta el momento no ha parecido muy significativo.

Y así, cada vez se ha puesto más énfasis en el elemento económico –el TPP. Habiéndolo publicitado como un símbolo del perdurable rol de su país como líder regional, los estadounidenses pueden apenas quejarse si otros países deciden interpretarlo de esa manera.

Sin embargo, cuando Obama dio su discurso de estado de la Unión en apoyo a la TPA, sus argumentos no fueron el comercio mundial, la alianza japonesa o el “reequilibrio” de Asia. Por el contrario, el argumentó que era necesario para proteger los intereses de los trabajadores y las empresas estadounidenses frente a la competencia estratégica de China, la cual, dijo, quiere “establecer las reglas” en la región.

En la actualidad, China está excluida del TPP, pero participa en conversaciones con otros 15 países, incluyendo los diez miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste de Asia, así como la India y Japón, en lo que parece un acuerdo comercial rival, conocido como la RCEP.

China ha sospechado durante mucho tiempo que el TPPestá diseñado para mantenerlo fuera –parte de una política estadounidense de contención. ¿Por qué, por ejemplo, sus eruditos preguntan, está incluido Vietnam? Su economía, también, carece de transparencia y es distorsionada por la industria estatal.

La ilusión de suma cero

De este modo, la lucha por concluir los acuerdos comerciales parece haberse convertido en otro de los ámbitos de competencia estratégica entre Estados Unidos y China, en tanto se pelean por la influencia regional. Al igual que con el fiasco del AIIB, esto es injustificado: ambos países se beneficiarían del impulso a la economía mundial que darían el TPP y RCEP. Y China es libre de unirse al TPPsi acepta sus normas, algo que no ha descartado.


El sueño es que, al final, los pactos comerciales superpuestos se fusionarán en una amplia zona de libre comercio incluyendo tanto Estados Unidos como China y bajo las reglas de estilo estadounidense. Así que cada uno debe estar aplaudiendo los esfuerzos del otro. Si no se logra el TPP sería una grave derrota para la diplomacia estadounidense por muchas razones. Describirlo como una forma de contrarrestar a China corre el riesgo de añadir una razón innecesaria: que se vea como una victoria china.

Tomado del diario Gestión:



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