jueves, julio 12, 2007

La soledad de una vida llena de "hacer"_ Robert Johnson


Empecé a distinguir la diferencia entre la soledad no buscada y la deseada. Sabía que la soledad no era simplemente el resultado de estar aislado.Podemos estar muy atareados y rodeados de gente pero sentir una intensa soledad porque nuestras vidas están dominadas por el «hacer»; no hay suficiente tiempo para estar en una soledad atenta, con nuestros pensamientos y sentimientos.

Conozco a muchas personas que están en esta situación, rodeados de otras personas y sin embargo sufriendo una intensa soledad. Muchas veces intentamos enfrentarnos a este problema haciendo aún más cosas, cualquier cosa que nos libere de ese sentimiento doloroso de estar separados, pero no sirve de nada.

Ésta es la soledad de una vida llena de «hacer», y he descubierto que la mayoría de personas dedican demasiado tiempo al hacer, y muy poco o ninguno al ser. Cuando tienes la vida ocupada con demasiado hacer, la única cura para este tipo de soledad es una fuerte dosis de soledad buscada.

Parece irónico que la cura para la soledad sea estar solo; una forma de soledad meditativa y abierta al ser interior, tiempo para aminorar y escuchar a mi yo interno, tiempo para reconectarme con la naturaleza.

Aunque la mayoría de personas sufren actualmente la soledad de sentirse separadas de su yo interior y profundo, la soledad también puede funcionar en la otra dirección. Nos podemos volver demasiado absortos en nosotros mismos, separados del mundo por «ser» demasiado y descuidar el «hacer».

El brazo horizontal de la cruz representa el hacer, o el reino terrenal. Tenemos todo tipo de actividades cotidianas; muchas veces ese hacer llena todas nuestras vidas. Pero si nos centramos exclusivamente en el hacer, nuestras vidas empiezan a parecer vacías y carentes de sentido; empezamos a preguntarnos por qué trabajamos tan duro.

Podemos preguntarnos en secreto si vale la pena, para qué o cuál es el sentido de nuestra vida. Eso es señal de que hemos descuidado el opuesto de hacer, que es el ser.

Pensemos ahora en el brazo vertical de la cruz, que representa el ser, o el reino celestial. También debemos disponer de tiempo y espacio en nuestras vidas donde podemos conectar con algo que es más grande y duradero, requiere tiempo para reflexionar, meditar, para el trabajo interior y una soledad atenta, necesitamos un equilibrio entre el hacer y el ser.

En la proyección cada uno de nosotros coloca alguna cualidad de nuestro propio ser en algo o alguien. Los aspectos de la realidad de los que no somos conscientes son proyectados en el mundo exterior, donde los vemos en términos de acontecimientos y personas ajenos a nosotros.

Como este proceso es inconsciente, muchas veces pensamos que pertenece al objeto exterior cuando, de hecho, nos pertenece a nosotros. No son solamente las cualidades negativas de la persona las que se proyectan hacia fuera de esa manera; en igual medida, proyectamos nuestras cualidades positivas.

El intento de filtrar el pensamiento oriental en las mentes occidentales es como intentar fusionar dos colmenas. Si quitamos la tapa inferior de una y la superior de otra e intentamos juntarlas a la fuerza, las dos colonias de abejas se matarán entre ellas.

Sin embargo, si extendemos una hoja de periódico entre las dos colmenas y las ponemos entonces una encima de la otra, para cuando hayan agujereado el papel ya tendrán un olor muy parecido y no sabrán distinguir qué abejas son de una colonia y cuáles de otra. Entonces se unirán en una sola colmena.

El trabajo del alma, o interior, tiene lugar cuando algo se mueve desde el inconsciente, donde empezó, hacia el consciente. El camino no es nunca recto y fácil en el interior de uno mismo, como si se pudiera ir a una biblioteca y hacer todo el trabajo interior allí. En lugar de ello, cuando hay algo que está listo para pasar del inconsciente al consciente, se necesita un anfitrión o intermediario.

Generalmente, este intermediario es alguna persona o cosa. De repente, parece como si uno tuviera que poseer a cierta persona. Si es nuestro «oro» –nuestra alma- lo que está aflorando a la conciencia, es probable que la primera percepción de un cambio interno tan profundo sea que otra persona empiece a brillar para nosotros. Se trata de nuestro oro, pero lo vemos en el otro; estamos poniendo todo el oro en esa persona.

Primero admiramos a un héroe, sin darnos cuenta jamás de que él o ella solamente representa aquello que necesitamos manifestar en nuestro interior. Entonces, un tiempo después, si somos razonablemente inteligentes para saber trabajar con nuestras proyecciones, nos despertamos y descubrimos que nos hemos convertido en alguien bastante parecido a ese héroe. Fijamos nuestras propias posibilidades proyectándolas en otra persona y después las vamos asimilando gradualmente.

Este proceso continúa durante toda la vida. Nuestras proyecciones del héroe en otros siempre representan la dirección hacia la que nos encaminamos. Las personas actuales ya no pueden depositar su alma en otra persona o cosa; tenemos que aprender a albergarla nosotros mismos y encontrar el valor más elevado en nuestro interior.

Hemos ganado en realidad del ego, pero hemos perdido las funciones místicas y religiosas que deberían guiar nuestras vidas. El concepto de escuchar la voluntad de Dios es difícil de seguir para muchas personas de nuestro tiempo, porque choca con nuestro amor por la libertad y nuestra insistencia en el libre albedrío.

Por lo que se refiere a los aspectos más importantes de mi vida, no soy libre. Cuando estoy más seguro es cuando dejo de intentar controlar mi vida y en lugar de ello sigo los tenues hilos. Ésta es una perspectiva religiosa en el sentido de que el ego humano tiene que rendirse ante algo más poderoso que él.

La libertad insiste en que el ego puede hacer todo aquello que desee. No estoy intentando descartar por completo el concepto de libertad. Naturalmente que tenemos libre albedrío, pero insisto en que en cada momento hay una cosa correcta que hacer: podemos escoger seguir la voluntad de Dios o no seguir la voluntad de Dios, y sólo de esta manera podemos tener una vida con sentido. He aprendido a confiar en los tenues hilos para las grandes decisiones de mi vida, y utilizo el ego para que se encargue de los pequeños detalles.

Las pequeñas decisiones nos pertenecen, mientras que las grandes son como el viento que nos lleva. Pero la mayoría de personas actuales pasan gran parte de sus días preocupados por temas de tal envergadura que el ego realmente no puede controlar. El ego, pequeño y limitado, no es la facultad humana adecuada para tales tareas.

El asiento del conductor no corresponde al ego. De hecho, el ego suele interponerse en el camino de estar atento a los tenues hilos. Tenemos que aprender y procurar que nuestro ego se quede quieto y se comporte humildemente para así poder seguir los tenues hilos.

Las personas están tan ocupadas intentando controlar las cosas que no son del dominio del ego, que descuidan lo que sí lo es: una conciencia más elevada. El ego tendría que recoger datos y observar. El ego sirve como los ojos y los oídos de Dios. Recoge los datos, pero no toma las decisiones finales.

Cuando no sabemos cómo tomar una determinada decisión, deberíamos utilizar el ego para reunir toda la información posible y después esperar. Finalmente la voluntad de Dios se nos revelará. Es engañoso decir que ya lo sabremos; es más correcto decir que nos será revelado.

La manera de enfocar este tipo de vida es empezar con cosas extremadamente pequeñas. No hay que pensar demasiado en ello o se entra en contradicciones. Hay que empezar a observar cómo tomamos las pequeñas decisiones.

En lugar de sopesar todos los pros y los contras, y forzar una decisión una decisión con el ego, simplemente intentemos mantener el ego despierto y darle un golpecito en la mano, con suavidad, si intenta hacer demasiado.

Existe una diferencia cuando el ego dice algo o cuando es el self quien lo hace. Sé por experiencia que el impulso proviene de distintos lugares que hay en mí. Ese otro centro es capaz de tomar decisiones, y casi podemos sentir en el cuerpo la diferencia entre una decisión del self y otra del ego.

La del ego parece provenir de la cabeza, mientras que la del self parece venir de cerca del corazón o del estómago, a veces la llamamos «un sentimiento visceral».

Si realmente estamos siguiendo la voluntad de Dios lo sabemos de manera instintiva, hay una sensación de paz, de equilibrio y de totalidad, un ritmo tranquilo. En lugar de preguntar qué es lo correcto o qué coincide con nuestro interés personal, preguntémonos qué es lo que nos hace completos.

La santidad es el resultado de la totalidad no de la bondad. Lo que se necesita para ser completo será diferente para cada persona, y cambia a cada instante. Ello requiere volverse a alinear cada día, cada hora, en cada momento. Cuando uno consigue vivir así, alineando el ego con el self interior, ello tiene una profunda influencia en la calidad de nuestra vida. Seguir la voluntad de Dios incluyendo sus desgracias, significado, propósito y dignidad también nos quita gran parte de la ansiedad producida por la vida moderna.

Seguir la voluntad de Dios no consiste en resignarse o pasivamente «fluir con la corriente»; para las decisiones claves de la vida, hay que aprender a escuchar al corazón para poder oír cuál es lo más adecuado que hay que hacer.

Para sobrevivir las pruebas y tribulaciones diarias de la vida, todos debemos de encontrar, aunque sea ocasionalmente, un hilo de divinidad, algún rayo de significado que nos apacigüe el alma.

Si la vida no es tocada ni tan siquiera por una minúscula experiencia del mundo divino, entonces nuestra existencia se hace tan pequeña y retorcida que resulta insoportable. Muchas personas viven en este tipo de existencia árida y desolada, donde no existe otra cosa que el pequeño imperio del ego.

Toda mi vida ha sido un intento de encontrar y seguir la voluntad de Dios, y al mismo tiempo ha sido un paso por la soledad, siento que las dos cosas, para mí, han sido inseparables. En cierta manera comprendí que ése era mi destino a una edad bastante temprana, pero otra parte mía se rebeló desesperadamente contra la soledad y así estableció el conflicto básico de mi vida.

Cuando estaba solo, no podía soportar la soledad. Cuando estaba con alguien, una voz me susurraba constantemente al oído que debería estar solo.

Ahora puedo estar solo durante un largo tiempo y al mismo tiempo no sentirme obligado a hacer nada para evitar esa soledad; puedo soportar la soledad de estar con Dios.

Robert Johnson, analista junguiano

martes, julio 10, 2007

Sila Illanes - Quiero ser libre

En estos dias de celebración por la elección contable de Machu Picchu como unas de las siete "maravillas del mundo", vale la pena abrir nuestros sentidos a la cultura viva de nuestra tierra, que tiene en la voz de Sila Illanes una de sus cumbres mas altas y memorables.

LA CIENCIA SAGRADA DEL SERVICIO _ Conferencia del Dr. Jorge Carvajal Posada(*)







“Podrías olvidarlo todo salvo ser y nacer dentro de ese torrente de amor que hay dentro de ti.”

¿Qué es servir? Servir no es dejar caer migajas, no es acallar la conciencia, ni es dar de lo que nos sobra. Servir es entregarse, rendirse, es dar la vida. No tiene que ver con el conocimiento, sino con esa sabiduría viva, de la vida que fluye en nosotros cuando podemos de veras amar. Sólo cuando amamos de verdad somos incondicionales, sólo es incondicional el amor del alma.

Amar incondicionalmente y servir son una propiedad humana, pero no son sólo un mérito del hombre, el servicio va mucho más allá de nosotros. Estas bellas flores que hoy aquí nos acompañan, nos aman. Ellas ni se pretenden flores, ni pretenden aromar, ni pretenden ser de ningún color, simplemente nos regalan su aroma, su belleza, su armonía, a todos nosotros. Estas flores son hijas de la luz y de la sombra, son rocas ascendidas y encendidas, sabia profunda y oscura de una tierra despertada por el sol, que se elevó hasta el volcán de una flor para encender la belleza y la armonía en nuestro corazón. La naturaleza toda es un anhelo de servir… desde el sol, se mueve el hidrogeno, nace el helio y una explosión de luz y calor, nos regala calor y luz para la vida en la tierra.

El servicio es la realidad última desde ese tiempo, profundo, interior del comienzo mismo de la Creación. De ese tiempo profundo interior: el del instante. Los primeros instantes de la creación del universo, son servicio; la Creación se jugó en un tiempo infinitesimal de diez a la menos treinta y dos segundos. ¿Nos imaginamos un instante que apenas dure diez a la menos treinta y dos segundos? Si desde el momento mismo de la creación, hasta este instante no han transcurrido todavía diez a la treinta y dos segundos… ¿nos imaginamos el surco profundo de ese instante en el tiempo en el que Aquel que Sirve, el Gran Servidor del mundo sembró las primeras semillas de la evolución? Allí surgieron los electrones, en diez a la menos treinta y dos segundos. Toda la magia de tu energía, toda la magia de la bioquímica, del ATP, del ADP, de las mitocondrias, todo aquello que te permite el movimiento, que mueve tu pensamiento pero que también mueve tu amor, toda esa dinámica de la energía que se vuelve también movimiento, todo aquello que le permite al reino animal volar a través de las mariposas, son movimientos de electrones, todo estaba implícito en el comienzo, todo. La vida es un plasma electrónico activado, y los electrones que están saltando aquí, en tu corazón, así como en la última de las galaxias, se crearon en ese tiempo profundo e interior, de diez a la menos treinta y dos segundos.

Si nos vamos hasta el primer milisegundo nos encontramos la magia del Creador. Toda la materia prima de este universo había sido creada, protones, neutrones, electrones, fotones. Todo cuanto necesitamos para recorrer desde el hidrogeno al hierro y del hierro hasta el uranio, y los átomos pesados; para avanzar en ese recorrido hasta la química orgánica, está en ese regalo del pensamiento del Creador, que ya en el primer milisegundo concebía al hombre. Desde el principio antrópico, ya conocemos en el día de hoy que todo en la creación estaba preparado para que apareciera el observador. Y el observador es un creador que aparece cuando hay una grado de conciencia crítico. La misma materia es espiritual, hay espíritu sumergido en la materia. La materia incuba al espíritu y va ascendiendo, pura, a través de nosotros.

Encontramos en el mismo programa del átomo el destino del hombre. Primero la gran expansión: el Amor se expande, luego el corazón cósmico se contrae. Son los primeros sistemas solares. El Creador Llena el mundo con la inteligencia de la materia. Después viene la contracción. Primero el amor se expande y luego se contrae. Surge un sistema solar regido por el amor. Leche cósmica para alimentar los nuevos planetas, brota del corazón de las supernovas y llena la materia con la inteligencia del Creador.

Intuimos así más allá de la entropía, que nos arrastra hacia la muerte, un principio antrópico humanizador que vislumbra la humanidad inscrita en el plan, En estos planetas donde nace la vida está inscrito el programa de la creación desde el primer instante y así podemos continuar la creación. No somos polvo de estrellas, somos producto de la misma conciencia estelar. A través de nosotros pasan todos los reinos: el reino mineral, el reino vegetal y el reino animal, con toda la inteligencia de su evolución se sintetizan en nuestro corazón para que podamos ascender al reino de luz. Nos sumergimos de lleno conceptualmente por lo menos en esa mágica corriente de la vida que es a su vez una gran corriente de servicio.

¿Para qué servimos? Esa es una pregunta esencial. El servicio es una condición de la creación. En el servicio revelamos la esencia de las cosas, su cualidad. El servicio inteligente nos permite ir más allá de la apariencia pues la conecta con la esencia. El servicio conecta los sentidos al Sentido y nos da razón profunda de vivir, nos da un Norte. Nos permite darnos para renovarnos. Nos permite entrar en la gran ley de la vida que es la ley del corazón.

El corazón se da a cada segundo. No requiere nada. Si retuviera a cada segundo una sola gota de sangre, al cabo de una hora estaríamos al borde de una insuficiencia cardíaca congestiva y en un día ya estaríamos muertos. Todo aquello que el corazón recibe lo da enriquecido, renovado, lo da cargado con su oxígeno. Esa es la ley de la vida inscrita en la misma fisiología: vivir es dar, es darse, es entregarse. No es dar de lo que tienes, es dar de lo que eres, tu conciencia, tu tiempo…
No hay nadie que sea tan rico como para no necesitar recibir y no hay nadie que sea tan pobre que no tenga nada para dar. Dar de todas las maneras; en todo caso dar de ti. La vida nos hizo un regalo cósmico, sembró semillas del plan en la tierra de nuestra conciencia y esas semillas pueden germinar y multiplicarse como cosecha abundante de la vida en nosotros.

La vida sembró en nosotros una semilla mineral y ahí tenemos el hierro cósmico de los glóbulos rojos que vino de una supernova. El hierro no es de aquí. Ninguna partícula es de la tierra…

Por el mismo núcleo del hierro somos extraterrestres que habitamos la tierra. Somos hijos del corazón de las estrellas. Del mismo núcleo de las estrellas nos vino el calcio y la inteligencia de las células. El calcio se convirtió en canales que nos permiten crear corrientes eléctricas y hacer la comunicación desde ese núcleo.

La vida nos regaló el magnesio que está en el corazón de la clorofila. Nos regaló el fósforo que enciende tus neuronas, nos regaló electrones, calcio, hidrógeno, oxigeno, nitrógeno… para construir el sustrato de la vida , las proteínas. Nos regaló los minerales adecuados… para que esas proteínas se convirtieran en enzimas y la magia de la vida pudiera subir a través de nosotros. El reino mineral es un portador de la luz cósmica.

La vida nos regaló patrones de ordenamientos. De esta forma los átomos de carbonos duros se convierten en diamantes, duros al tacto, pero blandos a la luz, porque la dejan pasar y la revelan. Cuando las moléculas se ordenan y son coherentes se forman las gemas. Las piedras son preciosas no por su sustancia, sino por su patrón de organización interior, contienen una geometría fractal que se va ordenando para dejar pasar la luz.

Estamos aquí para dejar pasar la luz, para desarrollar la transparencia, para ser transparentes. Esa luz ya no es la luz del sol, es la luz del amor. El servidor enciende la luz y revela la luz. El servidor ha alineado su personalidad. Ya no es sólo cuerpo físico, sino que está magnetizado por sus sentimientos positivos, que le llevan a dar lo mejor de sí. El servidor ha conquistado su campo de conciencia mental. Conoce la ciencia sagrada del servir. Sabe que hay un momento para sembrar, un momento para cultivar, y un momento para cosechar. Conoce la ciencia del ritmo y de la oportunidad. Ha despertado su inteligencia. En el servidor hay genuino amor. No es un amor ciego y mercenario, es un amor con discernimiento, valiente.

El servidor reconoce la necesidad del otro, es el maestro de la necesidad. Reconoce lo esencial y, así, da de lo que el otro necesita. El servidor posee ese genuino amor impersonal que implica tanto el intelecto como el corazón. Servir no es necesariamente construir hospitalitos aquí y allá y hacer paternalismo, sino genuino amor personal. A lo mejor no hacemos nada afuera, pero sí damos nuestra compañía, nuestra oración, nuestro pensamiento, nuestra actitud, nuestra mano amiga… estamos entrando de lleno en esa corriente vivificante del agua abundante de la vida, el servicio.

Servicio no es necesariamente lo que se ve afuera, es lo que se construye desde adentro porque es producto de la coherencia. El servidor es un devoto que ha hecho de su vida algo sagrado. Su devoción es por Dios, pero ha aprendido a ver a Dios en la humanidad. El servidor es también un devoto de la sombra, porque ama los lugares donde hay sombra y es capaz de llevar su luz allí. El ha aprendido una bella lección que está inscrita en esa conciencia cósmica que llamamos reino vegetal.
¿Qué tal si las raíces no tuvieran devoción por la oscuridad y por la sombra y por la tierra? No habría flores. Por eso estamos aquí. Dios nos tiene aquí porque hay oscuridad. El problema de la oscuridad no es el problema de la sombra, es el problema de aquellos que tienen un poquito de luz. No tenemos que atacar al mal, ni siquiera a los gobernantes, tenemos los gobernantes que nos merecemos. Tenemos la tierra que todos ,por acción o por omisión, hemos contribuido a crear. No es cierto que la tierra esté dividida en fronteras. Somos el mismo cuerpo de Cristo. Por nosotros corre una misma savia. Si cortamos su circulación, la responsabilidad es sólo nuestra. Estamos unidos por un mismo tronco, estamos nutridos de la misma raíz. Podríamos disfruta todos de la misma savia viva del dinero, de la cultura, de los bienes de la tierra, de la energía…

Deberíamos aprender de la devoción del reino vegetal. Podríamos descender a la profundidad de la dura roca para disolverla. Llevar nuestras lágrimas conmovidas a los lugares difíciles donde no hay solidaridad, donde no circula la savia. Hemos de reconocer que la tierra somos nosotros. La tierra es con nosotros. El servicio tiene que ver con la ciencia sagrada de la devoción. La devoción no rechaza la sombra. No rechaza los impulsos, no rechaza a Eros, sino que reconoce que Eros y Logos están unidos en una misma corriente de conciencia.

Aprender la ciencia sagrada de la devoción y reconocer como el poeta que lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene de sepultado. Que no es posible alcanzar el gozo sin haber sufrido. El dolor no es lo contrario del amor sino su revelador, armonía de los opuestos, que en el amor son complementarios. Disfrutamos de la belleza de la luz y de la oscuridad que se reúnen en la aurora y el crepúsculo.

Podríamos aprender de reino vegetal que también vive en nosotros, la ley de la armonía, de la devoción, del amor incondicional. Almacenar la luz, asimilarla y proyectarla al planeta en un servicio que va hasta el sacrificio. La nota clave del alma es el servicio pues el oficio sagrado del amor es el sacro oficio del alma. El ritual del amor se oficia a cada instante en el corazón cuando despertamos a nuestra humanidad.

Podríamos aceptar el regalo de la sombra y vivir la caída, la enfermedad, el fracaso, la separación… como un necesario aprendizaje. Vinimos a aprender y aprender es encender un fuego interior. Podríamos ver como el vegetal crece por la sombra hacia la luz. El tallo busca la luz. Sin la sombra no podríamos orientarnos hacia la luz. Allí donde hay sombras hay crecimiento.

La caída es un bello regalo. Pierdes la salud pero la salud perdida es tu maestro, tu enfermedad te enseña cuánto vale la salud. Mueres clínicamente, regresas y ¿qué pasa? Cambia tu conciencia, tu vida, tus relaciones y tus valores… Se acabó la prisa, el afán de poseer. El único afán es el de ser uno con el ser, uno con los otros.

Tenemos otra bello aprendizaje en el proceso de florecer Podríamos aprender del regalo de una flor, más allá de su perfume y su color. Aprender la estrategia de la flor para abrirse, para abrir sus pétalos y revelar su luz y aromar, revelar el cáliz y la promesa de la semilla y la promesa del fruto. Aprender de la flor que cuando se muere sale el fruto. El fruto maduro se cae por su propio peso. El fruto es blando y dulce y entonces puede alimentar la vida y multiplicar el programa del Creador en la semilla que cada uno de nosotros somos. Observemos el regalo de la flor y aprendamos con ella que vivir es abrirse a la vida, abrirse al amor y aromar… ¿Cuál es tu perfume? ¿Cómo has aromado más allá del desodorante y del perfume exterior? ¿Cuál es el aroma de tu vida? ¿Has aromado, has perfumado hoy la atmósfera de tus hijos, la de tus hermanos, de tu mujer...?

La flor es puro crecimiento. Su crecimiento es rápido y su vida corta. Su tiempo es un tiempo intenso, profundo. El crecimiento verdadero sucede por el centro, no por la periferia. Cuando la flor crece por la periferia se cierra a la luz. En el crecimiento céntrico sucede el milagro de la apertura a la luz.

¡Que tu crecimiento no sea periférico, sino central! ¡No sea el de tu capital, el de tu forma, el de tu armadura, de tu apariencia, de tu personalidad…, sino el de esa esencia desnuda que contiene en ti la semilla del Creador, porque entonces vas a servir a la vida y vas a madurar y revelar el plan de la semilla y así entregar el fruto a la humanidad y nutrir la humanidad…!
Podríamos crecer desde el centro. Cuando una flor se cierra crece por la periferia. Nosotros también nos cerramos a la luz cuando vivimos para las apariencias o las formas externas.

Vivir es muy simple. Vivir es ejercer de aprendiz, y éste es el alma que sirve y que está los pies del maestro, del hijo, del hermano, del pájaro, del árbol, del río, del gobernante, de la humanidad… Si vives como aprendiz estás en tu centro y puedes disfrutar la vida. La vida es como una rueda a gran velocidad. En la periferia rige la fuerza centrifuga. La vida nos alcanza en la periferia no más que para sobrevivir. Pero hay un ojo del huracán, un lugar de máxima quietud, donde recibes la conciencia del ser y ese es el centro de la rueda.

El reino de los cielos es el reino la inocencia y de los procesos, del crecimiento permanente. Cuando eres inocente puedes fluir como los niños. Podrías nacer y brotar como un manantial fresco. Ese el eje de la rueda de tu vida. Podrías permanecer siempre en el eje de la vida. Podrías estar en tu centro, ser el aprendiz inocente y sensible. Sólo tienes dos posibilidades: o vives o te mueres lentamente. O aprendes y enciendes ese fuego interior en tu corazón o simplemente sobrevives y vegetas como la víctima en la periferia. La víctima no puede servir. Su pregunta no es qué es lo que yo voy a dar a la vida, sino qué es lo que la vida me va a dar a mí. Es una pregunta que nace del egoísmo de vivir en periferia.

Vivir es también recibir la herencia del reino animal. El regalo de este reino es el primer camino hacia la libertad. Ya no tenemos raíces, ya no estamos sólo en un único sitio, tenemos patas y nos podemos mover. Empieza el embrión del instinto que nos conduce por el sendero de la evolución hasta el libre albedrío. El instinto animal es un regalo de tal naturaleza... Qué magia hay en esos perritos que llevan los viejitos por las calles de Paris? Ellos son su familia, pues quizás perdieron a sus hijos...

Seis millones de niños mueren anualmente de hambre. Con un poquito de nuestros desechos se podrían salvar, con un poquito de nuestra amistad y solidaridad y de generosidad podrían vivir. Un poquito de lo que nos sobra es exactamente lo que precisan esos niños para sobrevivir. Hay un millón y medio de niños ciegos. Con un poquito de vitamina “A” los podríamos salvar.

Mientras mueren 6 millones de niños de hambre, hay 6 millones con malnutrición severa que no se van a morir. Posiblemente haya otros 300 millones de niños con desnutrición moderada que tampoco se van a morir, pero que han malnutrido su cerebro. Un cerebro no nutrido no es un cerebro de paz, es un cerebro sin amor y nuestros hijos se van a encontrar con ellos en las calles. ¿Qué va a pasar entonces?
¿Donde está nuestra humanidad? Es muy cómodo hablar de humanidad y no comprometerse con ella. Es cuestión de comprometernos, no de culparnos. Es cuestión de sentir nuestra humanidad e implicarnos en esa gran corriente que nos puede permitir conquistar el más bello de los valores que es la solidaridad. La más bella oportunidad de ser felices es ser solidarios.
Los estudios demuestran que el principal agente de felicidad es hacer felices a otros. Un gobernante es feliz porque hace felices a sus súbditos, una madre porque hace lo propio con sus hijos… Un budista, un Bodhisatva, un meditador, un servidor del mundo… es feliz porque hace el vacío y a través del vacío lograr la plenitud y través de ella el éxtasis que es la entrega total a la corriente del Ser.

Podemos encontrar la posibilidad de servir aquí y ahora. Podríamos dejar de criticar a nuestros gobernantes y saber que la energía sigue al pensamiento. Aunque no estemos de acuerdo es preciso enviarles lo mejor de nuestros pensamientos y oraciones para que se puedan iluminar y hacer lo mejor.

Podríamos llevar luz a nuestros médicos y a nuestros sistemas médicos pues ellos también son víctimas de una macroeconomía, de la formación, de un sistema regido por la posesividad, la explotación, la violencia... Podríamos ayudar a limpiar las atmósferas astrales emocionales de la confusión.

La ciencia del valer no puede estar separada de la ciencia del ser. Vales por lo que eres. Reconocer los tres valores esenciales: el amor, la paz y la libertad, valores que nutren nuestro ser. Con la paz nuestro cuerpo físico está en armonía. Con amor el cerebro, concretamente la parte que rige las emociones, está nutrido. Cuando tenemos libertad, nutrimos también nuestro cerebro humano, ese cerebro que nos ha sido regalado para la evolución, para crear.

Servir es la única manera posible de vivir humanamente. Servir es actualizar el ser, es convertir una esencia posible en una existencia real. Es convertir un potencial humano infinito en una fuerza externa activa y efectiva, que sea transformadora y transmutadora del mundo. Servir es el canal que conecta el ser a la existencia.

Somos sí, pero es preciso demostrarlo. Servir es participar de esa corriente que conecta toda la evolución en el seno del cuarto reino de la naturaleza, el reino de la humanidad, con el quinto que es el reino de las almas.

Podrías sembrar un árbol, siémbrate. Tu eres un árbol, el árbol de la vida. En cada paso vas fecundando tus caminos y en cada primavera puedes florecer. Podrías escribir un libro, escríbelo, no tienes porque ser escritor. Escribe en el libro vivo de tu piel con tus caricias, en el libro de tus ojos con tus miradas. Escribe en el libro de tu corazón. Graba con el fuego de la vida.

Que tu vida sea un libro que tus hijos puedan leer, que tus enseñanzas no sean palabras muertas, ni tus valores sean valores cadavéricos. Que tus valores sean el valor del ejemplo, el valor de la vida. Podrías callar y hablar desde tu respiración, desde tu actitud y desde aquello que estás haciendo con corazón. Podrías inclusive olvidar las técnicas de meditación y de oración. Podrías olvidarlo todo salvo ser y nacer dentro de ese torrente de amor que hay dentro de ti.

Esa es la invitación. Servir es vivir. ¡Que bueno que volvamos a vivir!


(*) Para conocer quién es el Dr. Jorge Carvajal, te invitamos a leer una reveladora entrevista, ingresando por este vínculo: http://www.vidaalternativa.com.ve/entrevista81.htm

Por qué el hombre (siempre) busca música ...




Hasta mí llega una melodía que me estremece. Cierro los ojos y escucho. Mi cuerpo tiembla y en mi mente se agolpan multitud de ideas y sensaciones. Siento que puedo viajar con mi imaginación a otros lugares, que puedo traspasar fronteras, y experimento cosas nuevas.

Sin necesidad de palabras mi cerebro parece descifrar todas esas secuencias de sonidos, silencios y ritmos, y dar una lectura a todo ello. Es como si conociese esta secreta organización, como si formase parte de mi cuerpo como el latido de mi corazón o el ritmo de mi respiración. Parece que mi organismo estuviese adiestrado desde siempre para traducir este perfecto lenguaje matemático. ¿Escucho con mi oído o con mi mente? ¿Escucho fuera o dentro de mí?.

La música la percibimos incluso antes de nacer. Se ha demostrado que somos capaces de recordar melodías que hemos escuchado dentro del vientre materno. Nadie olvida las canciones de su infancia ni tampoco las que nos acompañan en distintas etapas de la vida. La música forma parte de nuestro caminar. Está dentro y fuera de nosotros.

Aunque se trata de una experiencia personal -cada uno la siente y percibe de forma distinta-, se ha comprobado que todas las manifestaciones musicales del mundo tienen la misma base emocional que es percibida por cualquiera -sea del país o la cultura que sea-: cadencias ascendentes estimulan y, melodías lentas y con cadencia descendente producen tristeza. Un susurro a un niño produce calma e invita al sueño y un ritmo fuerte y repetitivo puede ser un estímulo para la lucha. El sonido por tanto puede influir en el ánimo y voluntad de quien lo escucha. Pero también puede influir positivamente en la salud de nuestro cuerpo hasta el punto en que la música es determinante en la curación de algunas enfermedades o aminora sus efectos, aunque no se sabe bien por qué.

El ser humano es un animal musical y este lenguaje de notas y ritmos que ha creado forma parte de su propia naturaleza. Surge misteriosamente de su interior. Preguntarse por la música y adentrarse en ese mundo, en el fondo es preguntarse por uno mismo.

Después del Big- Bang se produjo una segunda explosión casi inapreciable que dio lugar a un sonido que aún se puede escuchar en el universo. Esto que hasta hace muy poco era tan sólo una teoría, ha sido confirmado por los satélites. Los científicos han comprobado que el Sol emite un sonido, así como los planetas como consecuencia de su movimiento. Las esferas más cercanas emiten tonos más graves que se agudizan según aumenta la distancia. El sonido de cada uno de estos cuerpos se combina con el de los demás y surge una melodía que mantiene conectado a todo el Universo. La ciencia acababa de demostrar lo que en las antiguas culturas y tradiciones se conocía como “Música de las Esferas”. El Sonido del Universo que alimenta a todas las formas de vida.

Toda la Creación partió del Sonido, todas las vidas llevan oculto el Sonido y al Sonido regresan. El hombre es Hijo del Sonido pero lo fue olvidando en la medida en que perdió la necesidad del Silencio, de escucharse y escuchar a la naturaleza. Así el Sonido se ha ido perdiendo y con ello también la armonía con el entorno. Por eso, y como garantía, el Sonido Origen quedó grabado en su interior. El hombre compone música, escucha música, se acompaña y necesita de la música porque busca el Sonido, ése que un día perdió. Necesita contagiarse de esa armonía, esa perfecta combinación de sonidos y silencios que aún no ha encontrado y que le harán vibrar como nunca antes ha experimentado. Necesita sentirse creador y conectar con el Creador. Alguien dijo que la música era un ejercicio de aritmética y que quien se entregaba a ella en el fondo manejaba números. Si Dios geometriza y lo hace a través del Sonido, el hombre intenta plasmar a través de la música ese mundo de belleza ordenada que siente pero aún no ha descubierto. La música es un camino.Cuando el hombre consiga vibrar en la misma sintonía que la “Música de las Esferas” de la que siempre ha formado parte, escuchará la melodía más bella jamás compuesta.

MUSICA DE LAS ESTRELLAS, Editorial de la Revista Fusión - España (Edición de Julio del 2007)

domingo, julio 08, 2007

De ALTURAS DE MACHU PICCHU - Versión musical de Los Jaivas(*)

Machu Picchu, es símbolo de la cultura inca y ahora, dicen también que "maravilla del mundo"...para turistas y postales.

Pero la cultura andina, viva, aun es la pariente pobre de la cultura en el Perú.

¿Segregación? , ¿racismo?,¿indiferencia? En realidad, lo mas apropiado seria decir: desconocimiento, y falta de identidad con el legado cultural y espiritual andino.

Recordemos nomás, que en el Perú se suprimió el feriado por el Día del Indio, o de la Raza,o del Campeesino, que teniamos antes los 24 de Junio de cada año, pero en cambio, si se celebra, con feriado y todo, por ejemplo, el DIA DEL PAPA, (sin acento en la última sílaba).

Hagamos votos porque la elección internacional de MACHU PICCHU, "MARAVILLA DEL MUNDO", cambie actitudes entre peruanos y, sobre todo, las decisiones de los gobernantes de esta tierra, para que al fin el Perú, nosotros, nos reencontremos con nuestro futuro.

(*)Los Jaivas es una banda chilena de difícil clasificación, aunque se podría decir de folk prog, (en el Reino Unido fue denominada "rock jazz inca folk"), surgida en 1963 en Viña del Mar, en la costa de la Región de Valparaíso, Chile, y activa hasta el día de hoy. Se han caracterizado, en sus más de cuarenta años de actividad musical ininterrumpida, por la exploración y fusión de diferentes estilos, desde la música tropical de sus inicios, pasando por la improvisación al estilo del avant garde y el jazz, el rock clásico y la fusión latinoamericana. Se les considera creadores de un sonido único, que ha logrado unificar elementos de la música rock tradicional con instrumentos latinoamericanos tradicionales en un estilo original e inconfundible. En su trayectoria, además de componer, arreglar e interpretar un gran número de temas propios, han musicalizado obras de Pablo Neruda y arreglado e interpretado canciones de creadores como Violeta Parra, Víctor Jara y Osvaldo Rodríguez.

Alturas de Macchu Picchu - Pablo Neruda


I

Del aire al aire, como una red vacía,
iba yo entre las calles y la atmósfera, llegando
y despidiendo,
en el advenimiento del otoño la moneda
extendida
de las hojas, y entre la primavera y las espigas,
lo que el más grande amor, como dentro de un
guante
que cae, nos entrega como una larga luna.


(Días de fulgor vivo en la intemperie
de los cuerpos: aceros convertidos
al silencio del ácido:
noches desdichadas hasta la última harina:
estambres agredidos de la patria nupcial.)


Alguien que me esperó entre los violines
encontró un mundo como una torre enterrada
hundiendo su espiral más abajo de todas
las hojas de color de ronco azufre:
más abajo, en el oro de la geología,
como una espada envuelta en meteoros,
hundí la mano turbulenta y dulce
en lo más genital de lo terrestre.


Puse la frente entre las olas profundas,
descendí como gota entre la paz sulfúrica,
y, como un ciego, regresé al jazmín
de la gastada primavera humana.

II

Si la flor a la flor entrega el alto germen
y la roca mantiene su flor diseminada
en su golpeado traje de diamante y arena,
el hombre arruga el pétalo de la luz que recoge
en los determinados manantiales marinos
y taladra el metal palpitante en sus manos.
Y pronto, entre la ropa y el humo, sobre la mesa
hundida,
como una barajada cantidad, queda el alma:
cuarzo y desvelo, lágrimas en el océano
como estanques de frío: pero aún
mátala y agonízala con papel y con odio,
sumérgela en la alfombra cotidiana, desgárrala
entre las vestiduras hostiles del alambre.


No: por los corredores, aire, mar o caminos,
quién guarda sin puñal (como las encarnadas
amapolas) su sangre? La cólera ha extenuado
la triste mercancía del vendedor de seres,
y, mientras en la altura del ciruelo, el rocío
desde mil años deja su carta transparente
sobre la misma rama que lo espera, oh corazón,
oh frente triturada entre las cavidades del otoño.
Cuántas veces en las calles del invierno de una
ciudad o en
un autobús o un barco en el crepúsculo, o en la
soledad
más espesa, la de la noche de fiesta, bajo el
sonido
de sombras y campanas, en la misma gruta del
placer humano,
me quise detener a buscar la eterna veta
insondable
que antes toqué en la piedra o en el relámpago
que el beso desprendía.


(Lo que en el cereal como una historia amarilla
de pequeños pechos preñados va repitiendo un
número
que sin cesar es ternura en las capas germinales,
y que, idéntica siempre, se desgrana en marfil
y lo que en el agua es patria transparente,
campana
desde la nieve aislada hasta las olas sangrientas.)

No pude asir sino un racimo de rostros o de
máscaras
precipitadas, como anillos de oro vacío,
como ropas dispersas hijas de un otoño rabioso
que hiciera temblar el miserable árbol de las
razas asustadas.

No tuve sitio donde descansar la mano
y que, corriente como agua de manantial
encadenado, o firme como grumo de antracita o cristal,
hubiera devuelto el calor o el frío de mi mano
extendida.

Qué era el hombre? En qué parte de su
conversación abierta
entre los almacenes de los silbidos, en cuál de sus
movimientos metálicos
vivía lo indestructible, lo imperecedero, la vida?

III

El ser como el maíz se desgranaba
en el incansable
granero de los
hechos perdidos, de los
acontecimientos
miserables, del uno al siete, al ocho,
y no una muerte, sino muchas muertes llegaba a
cada uno:
cada día una muerte pequeña, polvo, gusano,
lámpara
que se apaga en el lodo del suburbio, una
pequeña muerte de alas gruesas
entraba en cada hombre como una corta lanza
y era el hombre asediado del pan o del cuchillo,
el ganadero: el hijo de los puertos, o el capitán
oscuro del arado,
o el roedor de las calles espesas:

todos desfallecieron esperando su
muerte, su corta muerte diaria:
y su quebranto aciago de cada día era
como una copa negra que bebían temblando.

IV

La poderosa muerte me invitó muchas veces:
era como la sal invisible en las olas,
y lo que su invisible sabor diseminaba
era como mitades de hundimientos y altura
o vastas construcciones de viento y ventisquero.


Yo al férreo vine, a la angostura
del aire, a la mortaja de agricultura y piedra,
al estelar vacío de los pasos finales
y a la vertiginosa carretera espiral:
pero, ancho mar, oh muerte!, de ola en ola no
vienes,
sino como un galope de claridad nocturna
o como los totales números de la noche.


Nunca llegaste a hurgar en el bolsillo, no era
posible tu visita sin vestimenta roja:
sin auroral alfombra de cercado silencio:
sin altos enterrados patrimonios de lágrimas.


No pude amar en cada ser un árbol
con su pequeño otoño a cuestas (la muerte de mil
hojas) todas las falsas muertes y las resurrecciones
sin tierra, sin abismo:
quise nadar en las más anchas vidas,
en las más sueltas desembocaduras,
y cuando poco a poco el hombre fue negándome
y fue cerrando paso y puerta para que no tocaran
mis manos manantiales su inexistencia herida,
entonces fui por calle y calle y río y río,
y ciudad y ciudad y cama y cama,
y atravesó el desierto mi máscara salobre,
y en las últimas casas humilladas, sin lámpara,
sin fuego,
sin pan, sin piedra, sin silencio, solo,
rodé muriendo de mi propia muerte.

V

No eras tú, muerte grave, ave de plumas férreas,
la que el pobre heredero de las habitaciones
llevaba entre alimentos apresurados, bajo la pielvacía:
era algo, un pobre pétalo de cuerda exterminada:
un átomo del pecho que no vio al combate
o el áspero rocío que no cayó en la frente.
Era lo que no pudo renacer, un pedazo
de la pequeña muerte sin paz ni territorio:
un hueso, una campana que morían en él.
Yo levanté las vendas del yodo, hundí las manos
en los pobres dolores que mataban la muerte,
y no encontré en la herida sino una racha fría
que entraba por los vagos intersticios del alma.

VI


Entonces en la escala de la tierra he subido
entre la atroz maraña de las selvas perdidas
hasta ti, Macchu Picchu.
Alta ciudad de piedras escalares,
por fin morada del que lo terrestre
no escondió en las dormidas vestiduras.
En ti, como dos líneas paralelas,
la cuna del relámpago y del hombre
se mecían en un viento de espinas.


Madre de piedra, espuma de los cóndores.
Alto arrecife de la aurora humana.
Pala perdida en la primera arena.


Ésta fue la morada, éste es el sitio:
aquí los anchos granos del maíz ascendieron
y bajaron de nuevo como granizo rojo.

Aquí la hebra dorada salió de la vicuña
a vestir los amores, los túmulos, las madres,
el rey, las oraciones, los guerreros.

Aquí los pies del hombre descansaron de noche
junto a los pies del águila, en las altas guaridas
carniceras, y en la aurora
pisaron con los pies del trueno la niebla
enrarecida,
y tocaron las tierras y las piedras
hasta reconocerlas en la noche o la muerte.

Miro las vestiduras y las manos,
el vestigio del agua en la oquedad sonora,
la pared suavizada por el tacto de un rostro
que miró con mis ojos las lámparas terrestres,
que aceitó con mis manos las desaparecidas
maderas: porque todo, ropaje, piel, vasijas,
palabras, vino, panes, se fue, cayó a la tierra.


Y el aire entró con dedos
de azahar sobre todos los dormidos:
mil años de aire,meses, semanas de aire,
de viento azul, de cordillera férrea,
que fueron como suaves huracanes de pasos
lustrando el solitario recinto de la piedra.

VII

Muertos de un solo abismo, sombras de una
hondonada,
la profunda, es así como al tamaño
de vuestra magnitud
vino la verdadera, la más abrasadora
muerte y desde las rocas taladradas,
desde los capiteles escarlata,
desde los acueductos escalares
os desplomasteis como en un otoño
en una sola muerte.
Hoy el aire vacío ya no llora,
ya no conoce vuestros pies de arcilla,
ya olvidó vuestros cántaros que filtraban el cielo
cuando lo derramaban los cuchillos del rayo,
y el árbol poderoso fue comido
por la niebla, y cortado por la racha.

Él sostuvo una mano que cayó de repente
desde la altura hasta el final del tiempo.
Ya no sois, manos de araña, débiles}
hebras, tela enmarañada:
cuanto fuisteis cayó: costumbres, sílabas
raídas, máscaras de luz deslumbradora.

Pero una permanencia de piedra y de palabra:
la ciudad como un vaso se levantó en las manos
de todos, vivos, muertos, callados, sostenidos
de tanta muerte, un muro, de tanta vida un golpe
de pétalos de piedra: la
rosa permanente, la morada:
este arrecife andino de colonias glaciales.

Cuando la mano de color de arcilla se convirtió en arcilla,
y cuando los pequeños
párpados se cerraron
llenos de ásperos muros, poblados de castillos,
y cuando todo el hombre se enredó en su agujero,
quedó la exactitud enarbolada:
el alto sitio de la aurora humana:
la más alta vasija que contuvo el silencio:
una vida de piedra después de tantas vidas.

VIII

Sube conmigo, amor americano.
Besa conmigo las piedras secretas.
La plata torrencial del Urubamba
hace volar el polen a su copa amarilla.

Vuela el vacío de la enredadera,
la planta pétrea, la guirnalda dura
sobre el silencio del cajón serrano.
Ven, minúscula vida, entre las alas
de la tierra, mientras -cristal y frío, aire golpeado
apartando esmeraldas combatidas,
oh agua salvaje, bajas de la nieve.


Amor, amor, hasta la noche abrupta,
desde el sonoro pedernal andino,
hacia la aurora de rodillas rojas,
contempla el hijo ciego de la nieve.

Oh, Wilkamayu de sonoros hilos,
cuando rompes tus truenos lineales
en blanca espuma, como herida nieve,
cuando tu vendaval acantilado
canta y castiga despertando al cielo,
qué idioma traes a la oreja apenas
desarraigada de tu espuma andina?


Quién apresó el relámpago del frío
y lo dejó en la altura encadenado,
repartido en sus lágrimas glaciales,
sacudido en sus rápidas espadas,
golpeando sus estambres aguerridos,
conducido en su cama de guerrero,
sobresaltado en su final de roca?

Qué dicen tus destellos acosados?
Tu secreto relámpago
rebelde
antes viajó poblado de palabras?
Quién va rompiendo sílabas heladas,
idiomas negros, estandartes de oro,
bocas profundas, gritos sometidos,
en tus delgadas aguas arteriales?

Quién va cortando párpados florales
que vienen a mirar desde la tierra?
Quién precipita los racimos muertos
que bajan en tus manos de cascada
a desgranar su noche desgranada
en el carbón de la geología?

Quién despeña la rama de los vínculos?
Quién otra vez sepulta los adioses?
Amor, amor, no toques la frontera,
ni adores la cabeza sumergida:
deja que el tiempo cumpla su estatura
en su salón de manantiales rotos,
y, entre el agua veloz y las murallas,
recoge el aire del desfiladero,
las paralelas láminas del viento,
el canal ciego de las cordilleras,
el áspero saludo del rocío,
y sube, flor a flor, por la espesura,
pisando la serpiente despeñada.

En la escarpada zona, piedra y bosque,
polvo de estrellas verdes, selva clara,
Mantur estalla como un lago vivo
o como un nuevo piso del silencio.

Ven a mi propio ser, al alba mía,
hasta las soledades coronadas.
El reino muerto vive todavía.

Y en el Reloj la sombra sanguinaria
del cóndor cruza como una nave negra.

IX


Aguila sideral, viña de bruma.
Bastión perdido, cimitarra ciega.
Cinturón estrellado, pan solemne.
Escala torrencial, párpado inmenso.
Túnica triangular, polen de piedra.
Lámpara de granito, pan de piedra.
Serpiente mineral, rosa de piedra.
Nave enterrada, manantial de piedra.
Caballo de la luna, luz de piedra.
Escuadra equinoccial, vapor de piedra.
Geometría final, libro de piedra.
Témpano entre las ráfagas labrado.
Madrépora del tiempo sumergido.
Muralla por los dedos suavizada.
Techumbre por las plumas combatida.
Ramos de espejo, bases de tormenta.
Tronos volcados por la enredadera.
Régimen de la garra encarnizada.
Vendaval sostenido en la vertiente.
Inmóvil catarata de turquesa.
Campana patriarcal de los dormidos.
Argolla de las nieves dominadas.
Hierro acostado sobre sus estatuas.
Inaccesible temporal cerrado.
Manos de puma, roca sanguinaria.
Torre sombrera, discusión de nieve.
Noche elevada en dedos y raíces.
Ventana de las nieblas, paloma endurecida.
Planta nocturna, estatua dc los truenos.
Cordillera esencial, techo marino.
Arquitectura de águilas perdidas.
Cuerda del cielo, abeja de la altura.
Nivel sangriento, estrella construida.
Burbuja mineral, luna de cuarzo.
Serpiente andina, frente de amaranto.
Cúpula del silencio, patria pura.
Novia del mar, árbol de catedrales.
Ramo de sal, cerezo de alas negras.
Dentadura nevada, trueno frío.
Luna arañada, piedra amenazante.
Cabellera del frío, acción del aire.
Volcán de manos, catarata oscura.
Ola de plata, dirección del tiempo.

X

Piedra en la piedra, el hombre, dónde estuvo?
Aire en el aire, el hombre, dónde estuvo?
Tiempo en el tiempo, el hombre, dónde estuvo?
Fuiste también el pedacito roto
de hombre inconcluso, de águila vacía
que por las calles de hoy, que por las huellas,
que por las hojas del otoño muerto
va machacando el alma hasta la tumba?
L
a pobre mano, el pie, la pobre vida...
Los días de la luz deshilachada
en ti, como la lluvia
sobre las banderillas de la fiesta,
dieron pétalo a pétalo de su alimento oscuro
en la boca vacía?

Hambre, coral del hombre,
hambre,
planta secreta, raíz de los leñadores,
hambre, subió tu raya de arrecife
hasta estas altas torres desprendidas?
Yo te interrogo, sal de los caminos,
muéstrame la cuchara, déjame, arquitectura,
roer con un palito los estambres de piedra,
subir todos los escalones del aire hasta el vacío,
rascar la entraña hasta tocar el hombre.


Macchu Picchu, pusiste
piedra en la piedra, y en la base, harapos?
Carbón sobre carbón, y en el fondo la lágrima?
Fuego en el oro, y en él, temblando el rojo
goterón de la sangre?
Devuélveme el esclavo que enterraste!
Sacude de las tierras el pan duro
del miserable, muéstrame los vestidos
del siervo y su ventana.
Dime cómo durmió cuando vivía.
Dime si fue su sueño
ronco, entreabierto, como un hoyo negro
hecho por la fatiga sobre el muro.
El muro, el muro! Si sobre su sueño
gravitó cada piso de piedra, y si cayó bajo ella
como bajo una luna, con el sueño!
Antigua América, novia sumergida,también tus dedos,
al salir de la selva hacia el alto vacío de los dioses,
bajo los estandartes nupciales de la luz y el decoro,
mezclándose al trueno de los tambores y de las lanzas,
también, también tus dedos,
los que la rosa abstracta y la línea del frío, los
que el pecho sangriento del nuevo cereal trasladaron
hasta la tela de materia radiante, hasta las duras cavidades,
también, también, América enterrada, guardaste en lo más bajo
en el amargo intestino, como un águila, el hambre?

XI


A través del confuso esplendor,
a través de la noche de piedra, déjame hundir la mano
y deja que en mí palpite, como un ave mil años prisionera
el viejo corazón del ovidado!
Déjame olvidar hoy esta dicha, que es más ancha que el mar,
porque el hombre es más ancho que el mar y que sus islas,
y hay que caer en él como en un pozo para salir del fondo
con un ramo de aguas secretas y de verdades sumegidas.
Déjame olvidar, ancha piedra, la proporción poderosa,
la trascendente movida, las piedras del panal,
y de la escuadra déjame hoy resbalar
la mano sobre la hipotenusa de áspera sangre y silicio.
Cuando, como una herradura de élitros rojos, el cóndor furibundo
me golpea las sienes en el orden del vuelo
y el huracán de plumas carniceras barre el polvo sombrío
de las escalinatas diagonales, no veo la bestia veloz,
no veo el ciego ciclo de sus barras,
veo el antiguo ser, servidor, el dormido
en los campos, veo el cuerpo, mil cuerpos, un hombre, mil mujeres,
bajo la racha negra, negros de lluvia y noches,
con la piedra pesada de la estatua:
Juan Cortapiedras, hijo de Wiracocha,
Juan Comefrío, hijo de estrella verde,
Juan Piesdescalzos, nieto de la turquesa,
sube a nacer conmigo, hermano.


XII


Sube a nacer conmigo, hermano.
Dame la mano desde la profunda
zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.
Mírame desde el fondo de la tierra,
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamio desafiado:
aguador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en tu greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida
vuestros viejos dolores enterrados.
Mostradme vuestra sangre y vuestro surco,
decidme: aquí fui castigado,
porque la joya no brilló o la tierra
no entregó a tiempo la piedra o el grano:
señaladme la piedra en que caísteis
y la madera en que os crucificaron,
encendedme los viejos pedernales,
las viejas lámparas, los látigos pegados
a través de los siglos en las llagas
y las hachas de brillo ensangrentado.
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.
A través de la tierra juntad todos
los silenciosos labios derramados
y desde el fondo habladme toda esta larga noche
como si yo estuviera con vosotros anclado,
contadme todo, cadena a cadena,
eslabón a eslabón, y paso a paso,
afilad los cuchillos que guardasteis,
ponedlos en mi pecho y en mi mano,
como un río de rayos amarillos,
como un río de tigres enterrados,
y dejadme llorar, horas, días, años,
edades ciegas, siglos estelares.


Dadme el silencio, el agua, la esperanza.

Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.

Apegadme los cuerpos como imanes.

Acudid a mis venas y a mi boca.

Hablad por mis palabras y mi sangre.

Fin

( Para comprender algo, del inspirado asombro del insigne poeta, hagamos un recorrido virtual en 3D a la ciudadela de Machu Picchu, pulsando este enlace:
http://blogs.elcomercio.com.pe/infografia/ )

sábado, julio 07, 2007

Entrevista a Cantinflas por Zabludovsky

No siempre la comicidad es un chiste vacio y en muchos casos es mas serio y fiel a la realidad social que la mayoria de noticieros y programas "serios".

En esta entrevista, el genial Mario Moreno "Cantinflas" nos muestra sus raices y el por qué de su compromiso con los más humildes en sus películas.

The Mass - Era [PV] (*)

Cuando la música nos hace vibrar,las palabras son solo sonidos armónicos que entendemos sin pensar...solo experimentandolas, como en la música de ERA.

(*)Eric Lévi (el nombre verdadero Eric Jacques Levisalles), nacido 1955 en París, Francia, es un músico mejor conocido como el cerebro detrás de Era.

En 1977 Eric Lévi fundó la banda de rock Shakin' Street. Más tarde Shakin' Street se disolvió en 1981. Más tarde en su carrera, Eric Lévi escribió la cuenta musical a varias películas, inclusive L'Opération Corned-beef y la comedia Les Visiteurs que era un éxito internacional y uno de las películas más altas de todo el tiempo en Francia.

El álbum Era en 1997 resultó un golpe, llegando a ser el álbum más exportado francés con sobre 6 millones de copias vendidas. Una continuación, Era 2 fueron lanzados en 1999, seguido por The Mass en 2003. La trilogía es caracterizada por una mezcla de rock, Dj., y del seudo canto Gregoriano que caracteriza a todas las canciones de Era

viernes, julio 06, 2007

Molinos de Viento - Mago de Oz(*)

Si acaso tu no ves
Mas allá de tu nariz
no oyes a una flor reír

Si no puedes hablar
Sin tener que oír tu voz
Utilizando el corazón

Amigo Sancho escúchame,
No todo tiene aquí un porqué
Un camino lo hacen los pies
Hay un mundo por descubrir
Y una vida que arrancar
De brazos del guión final

A veces siento al despertar
Que el sueño es la realidad

Bebe, danza, sueña
Siente que el viento
Ha sido hecho para ti
Vive, escucha y habla
Usando para eso el corazón
Siente que la lluvia
Besa tu cara
Cuando haces el amor
Grita con el alma
Grita tan alto
Que de tu vida, tu seas
Amigo el único actor

Sí acaso tu opinión
Cabe en un sí o un no
Y no sabes rectificar

Si puedes definir el odio o el amor
Amigo que desilusión

No todo es blanco,
o negro, es gris
Todo depende del matiz,
Busca y aprende a distinguir

La luna puede calentar
Y el sol tus noches acunar
Los arboles mueren de pie.

He visto un manantial llorar
Al ver sus aguas ir al mar

bebe , danza , sueña
siente que el viento ha sido
hecho para ti
vive, escucha, y habla
usando para eso el corazon
siente que la lluvia besa tu cara cuando haces el amor
grita con el alma grita tan alto
que de tu vida
tu seas amigo el único actor

a veces siento al despertar
que el sueño es la realidad

bebe , danza , sueña
siente que el viento ha sido
hecho para ti
vive, escucha, y habla
usando para eso el corazon
siente que la lluvia besa tu cara cuando haces el amor
grita con el alma grita tan alto

bebe , danza , sueña
siente que el viento ha sido
hecho para ti
vive, escucha, y habla
usando para eso el corazon
siente que la lluvia besa tu cara cuando haces el amor
grita con el alma grita tan alto
que de tu vida tu seas amigo
el único actor.


(*) Mägo de Oz es un grupo español de folk metal con una gran influencia celta formado en mayo de 1989 por el baterista Txus. El nombre resulta de añadir el llamado umlaut del heavy metal a "El Mago de Oz", novela infantil del estadounidense Lyman Frank Baum

Oracion por Marilyn Monroe - Ernesto Cardenal

Marilyn...un símbolo de carne, sin hueso y sin alma, devorada como tantas otras por el negocio y nuestra avidez de materia en disolución.

Ernesto Cardenal, en este poema, le devuelve el alma a Norma Jeane Mortensen, como ser único y hermana de todos.

Oración por Marilyn Monroe - Ernesto Cardenal (*)



SEÑOR

recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el
nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conocessu verdadero nombre, el de la huerfanita
violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido
matar)

y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
(según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.

Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella
de cine.

Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del
tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Centur
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.

Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el
Psicoanálisis.

Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada
escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra
interpreta y archiva.

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los
reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set
cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río

la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa
de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.

Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz
amiga y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG
NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.


Señor:
quien quiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los
Ángeles)

¡ contesta Tú el teléfono !



(*)Ernesto Cardenal Martínez (1925 - ) Nació el 20 de julio de 1925, en Granada, Nicaragua. Estudió filosofía y literatura en la Universidad de México, 1944-48, y en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, 1949-49.Tras su experiencia en un monasterio trapense de Kentucky, Estados Unidos, se ordenó sacerdote (1965) y creó en su país la abadía de Solentiname, poderoso foco de la revolución de la vida cultural y religiosa americana.Cuando los sandinistas derrocaron la dictadura del general Anastasio Somoza, en 1979, el régimen sandinista lo nombró, en 1979, Ministro de Cultura (1979-1988).Junto con su vocación de poeta ha desarrollado su vocación de escultor. Se formó en talleres privados que le hicieron Fernancio Saravia y Rodrigo Peñalba en ta Escuela Nacional de Bellas Artes. Fundador del movimiento de pintura primitivista de Solentiname y del resto de Nicaragua.Ha sido, también, co-director de la Casa de Los Tres Mundos, una organización literaria y cultural en Granada, Nicaragua

Jesus de Chamberi - Mago de Oz

Artistas: Mago De Oz
Canción: Jesús de Chamberí


Era una fría noche de Abril.
El cielo se cubrió de sombras,
la lluvia hacía el amor acariciando Madrid
y el Verbo se hizo carne y habitó en Chamberí.

De su profundo sueño despertó
”tumbao” en un banco en medio de la plaza
envuelto entre sábanas de frío y cartón
a flor de piel su rabia y en su mirada la razón.

“Escuchad mi palabra
un mandamiento nuevo os doy:
derribad las paciones,
con tolerancia y a golpes de amor”.

Mi reino no es de este mundo
y en mi patria no se pone el sol
donde la paz aborta nacen sus fronteras
mi ejército el instinto y por juez el corazón

Mi política es la libertad,
y soy el rey de los oprimidos
por cada preso de conciencia que encarceláis
el miedo y la ignorancia a vuestra piel encadenáis

“Escuchad mi palabra
un mandamiento nuevo os doy:
derribad las paciones,
con tolerancia y a golpes de amor”.

En un callejón
Sara vende su amor
alquila SIDA hasta las dos
rogando a Dios que calme su dolor...!!

Huid del sexo –dice un predicador-
porque es maligno y fuente de pecado,
os dejo un mandamiento nuevo: haced el amor,
y no pongáis al campo puertas que no he puesto yo.
Como discípulos a doce eligió:
dos prostitutas, cinco ex-presidiarios,
dos inmigrantes negros y un poeta de Rock,
a Pedro el vagabundo y a un toxicómano menor

“Escuchad mi palabra
un mandamiento nuevo os doy:
derribad las paciones,
con tolerancia y a golpes de amor”.

miércoles, julio 04, 2007

Masa_César Vallejo(*)





Al fin de la batalla, y muerto el combatiente,
vino hacia él un hombre y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vió el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…

10 de noviembre de 1937

(*) Poeta peruano nacido en Santiago de Chuco en 1892.La mezcla de su sangre india y gallega produjo en él un resultado exorbitante, le infundió una inquietud agónica y creó en su espíritu la típica psicología del fugitivo.Su vida, por eso, fue una muerte lenta, que él sentía caminarle por las venas hasta el punto de presentirla prematuramente. Para escapar a las persecuciones de que fue víctima en el Perú, real o imaginariamente, se marchó a Europa, recorriendo Francia, Rusia y España, en un esfuerzo inaudito por sobrevivir.Publicó en 1918 «Los Heraldos Negros» y «Trilce» en 1922. «España, aparta de mí este cáliz» y «Poemas Humanos» , fueron publicados en 1939, después de su muerte.Después de una vida de estrecheces económicas y tras una larga enfermedad, murió en Paris en 1938.

Mago de oz - La Rosa de los Vientos

Artista: Mägo de Oz
Album: Belfast
Canción: La rosa de los vientos

Sí siembras una ilusión
Y la riegas con tu amor
Y el agua de la constancia
Brotará en ti una flor
Y su aroma y su calor
Te arroparán cuando todo anda mal.

Sí siembras un ideal
En la tierra del quizás
Y lo abonas con la envidia
Será imposible arrancar.
La maldad
De tu alma si en ella echó raíz.

Y que mi luz te acompañe
Pues la vida es un jardín
Donde lo bueno y lo malo
Se confunden y es humano
No siempre saber elegir.

Y sí te sientes perdido
Con tus ojos nos has de ver.
Hazlo con los de tu alma
Y encontrarás la calma
Tu rosa de los vientos seré.

Sí siembras una amistad
Con mimo plántala
Y abónala con paciencia
Pódala con la verdad
Y transplántala con fe
Pues necesita bien poder crecer

Sí te embriagas de pasión
Y no enfrías tu corazón
Tartamudearán tus sentidos y quizás

Hablará sólo el calor y no la razón
Es sabio contar hasta diez.

Una señal, un llamado…


Lo que vas a leer es más que una historia excepcional y extraordinaria. Es un signo, una señal de lo que este tiempo exige de nosotrros. Es el otro lado de la tragedia, el dolor y el sinsentido que nos llega a través de los medios de comunicación. Es el rostro de la esperanza y de la fe. ¿Podrán contar con nosotros los seres de luz? ¿Podran contar contigo ...y conmigo?.

Cada uno de nosotros debe dar su propia respuesta.

LA HISTORIA

Estamos viviendo un momento crítico para nuestro planeta: los desastres naturales como huracanes, terremotos, y enormes olas están afectando dramáticamente la Tierra y nuestras vidas. También, nos damos cuenta de que tenemos el poder de destruir este hermoso mundo con poder atómico, o más lentamente, con contaminación y devastación de nuestros recursos, e incluso con sobrepoblación. He sido guiada para decirte que también tenemos el poder real de salvar este planeta, y crear un amoroso y saludable lugar para nosotros y para generaciones futuras. Por favor, tome algunos minutos para leer mi historia. Ayudará a salvar nuestra Tierra.

Tengo una historia que contarte. Sé que dudarás en creerla, pero realmente me ocurrió. No puedo borrarla de mi mente, ni negar los hechos (aunque a veces quisiera). Soy una mujer “normal” que creció en una época simple pero caótica. Soy muy parecida a ti en casi todo. Siempre pensé que sería la última persona que viviría un milagro en su vida, mucho menos dos, más todo lo que ha ocurrido desde entonces. Así pues, esta historia que te cuento pudiera ser tu vida, y no la mía. Pero como la he vivido yo, creo que soy la indicada para contarla.

Lo que quiero establecer primero, es el hecho de que los Milagros existen y les pasan a gente como tú y como yo. Lo que necesitamos para que sucedan, es abrirnos nosotros mismos a la comunicación, la cual está alrededor nuestro todos los días. No comunicación de este mundo pero sí de nuestro Creador, del cosmos y del universo. El mensaje viene a distancia, pero lo encuentras en tu interior y sobre todo tienes que tener fe. Todos podemos crear milagros en nuestras vidas, y ésta es una de las principales razones por las que te cuento mi historia. No tengo trucos especiales. Simplemente ábrete a la posibilidad de que lo que te digo puede ocurrir a cualquiera de nosotros.

Me referiré a Dios de muchas maneras a lo largo de esta historia. Es extraño para mí referirme a Dios pues siempre he creído que me había abandonado hace mucho tiempo. Me referiré al Sumo Creador del cosmos y del universo, eincluso de esta tierra en la que vivimos todos los ías. Llamo a Dios el Sumo Creador, porque quiero que se entienda que esta historia es completamente imparcial y sin prejuicios hacia cualquier afiliación religiosa. El Dios al que me refiero no es solamente el Dios en la Tierra, pero sí un Dios universal. También me referiré a Dios como la Madre Tierra, Gaia, la parte femenina de Dios, de la cual he aprendido a lo largo de esta
travesía. Como todo lo que existe en nuestro universo, hay que ponderar la oscuridad con la luz, la paz con la guerra, y reconocer las dos caras de Dios, la femenina y la masculina. Todos somos piezas de este Sumo Creador.

Todos somos parte de Dios. Dos Milagros sucedieron en Halifax (provincia de Nueva Escocia, Canadá). Mi hijo y yo nos ahogamos en un pantano inundado, y no solo hemos sobrevivido para contarlo, pero hoy en día nos sentimos mejor que nunca. Estuve “muerta” durante quince minutos. Seres de luz me dijeron como salvarnos mi hijo pequeño y yo. También me dieron un mensaje para aliviar a la Tierra.

Mientras lees ésto, te ruego con todo mi corazón que te abras a la posibilidad de que lo que te digo es real. Siento que es imperioso que nos unamos como un solo ser con un objetivo común: establecer la paz y la prosperidad para todos. No me dirijo solamente a los pocos seleccionados
que fueron bendecidos para estar en el lugar y el tiempo apropiados. Estamos entrando en una nueva fase de la humanidad la cual, como te lo diré en esta página web, ayudará a la raza humana a asimilar los cambios que el futuro nos depara.

No había tenido a Dios en mi vida durante cuarenta años. Sin embargo, durante mi niñez consideré la posibilidad de la existencia de Dios. Sentía que toda esa gente que tenía una fe inquebrantable en Dios eran los de la buena suerte, y el hecho de que yo no creía en nada me convertía en perdedora. De niña, a menudo hablaba con Dios, pero nunca me sentí oída o
conectada. Mi accidente, el hecho de caer en un pantano inundado y ahogarme, me ha permitido abrir los ojos a la realidad de nuestra fuerte conexión al poder Divino. Lo estoy constatando ahora más que nunca. Puedes ir a Internet y encontrar miles de novedades sobre la próxima fase de la humanidad, la era de la iluminación y la hora del cambio. Estos hechos están presentes en nuestras religiones y en las historias de las culturas ancestrales como las de los Mayas, los Egipcios y los Nativos de América. Todos hemos estado esperando el momento en que las cosas sean diferentes, y que Dios intervenga para salvarnos del caos en el que estamos sumidos. Algo está ocurriendo: Dios se está dirigiendo hacia gente como yo, y necesitaremos la fe de gente como tu para crear la realidad. Una vez más, me estoy adelantando a mi misma, pero en los mensajes que estoy recibiendo, me indican el camino a seguir por todos nosotros para participar en la curación de nuestra madre tierra y en el lanzamiento de la raza humana hacia la hora de la salud, la paz y el cambio positivo. Pero para que esto suceda, tienes que sentarte a meditar durante una pequeña hora de tu vida.

Alguna vez oí la frase siguiente en las series de “viaje a las estrellas” (Star Trek): “La resistencia es vana”. Yo no quería ser la mensajera de Dios, pero cuando Dios desea nuestro despertar, así sucede. Así pues te contaré la verdad de lo que me pasó después de mi accidente de coche ocurrido en noviembre del 2002.

Ese día, mi hijo y yo nos trasladábamos a la casa de una amiga para una tarde de juegos, cuando el desastre ocurrió. Mi coche cayó en un pantano inundado después de un aterrizaje acuático. El coche aterrizó boca abajo en el pantano y se fue hasta el fondo. Traté de abrir las ventanas del auto, pero el interruptor no funcionó y nos quedamos atrapados por dentro. Hablé con mi hijo, que tenía cuatro años en ese momento, y le aseguré que mamá lo sacaría de ahí. El coche se estaba llenando de agua pantanosa y fría, agarré la chaqueta de mi hijo firmemente con mi mano, mientras esperaba a que estuviéramos totalmente sumergidos. Esperaba abrir la puerta después de que el auto estuviera al nivel del agua y pudiéramos nadar hacia el exterior.
Mis palabras finales hacia mi hijito mientras el agua subía hacia su cara fueron “aguanta la respiración cariño, mami nos va a sacar a ambos pronto”. Lo ví tomar una gran bocanada del poco aire que quedaba, y el agua lo envolvió. Cuando sentí el último vestigio de aire intenté de nuevo abrir la puerta. ¡Nunca se iba a abrir! La otra puerta estaba igualmente bloqueada.Luché con las puertas inútilmente varias veces. Estábamos atrapados e íbamos a morir.

En ese instante, cojí el cuerpecito de Evan y lo empujé hacia el asiento, con la esperanza de que mi hijo encontrase finalmente aire. Mientras luchaba para poder liberarnos de este ataúd con ruedas, me di cuenta de que tenía que respirar. Al mismo tiempo que tomaba una bocanada de agua para mis pulmones, me invadió un terrorífico sentimiento de impotencia que agregó
pánico a los acontecimientos. Quería a mi hijo cerca de mí y moví fervorosamente mis brazos para encontrar su cuerpo. No podía, necesitaba respirar de nuevo. Ahí fue cuando escuché la voz, una calmada y majestuosa voz, dirigiéndose a mí para relajarme. Esta voz me susurró al oído que todo saldría bien. Me informó que si luchaba contra el agua, mis rescatadores no
serían capaces de reanimarme cuando llegaran. La voz me dijo que si luchaba contra el agua me hundiría…. vaya, pensé “ahora tengo a un sabio fantasma en mi lecho de muerte”. La voz continuó dándome instrucciones y asegurándome que todo saldría bien si seguía esas instrucciones. Me abandoné a esta voz del más allá y pasé tranquilamente hacia el otro lado.

Mientras estuve en el otro lado, ví seres de luz, quienes me aseguraron una vez más que mi hijo y yo no solo saldríamos de este auto, sino que estaríamos sanos y salvos. Me explicaron firmemente que debía seguir sus instrucciones a rajatabla y no perder la fe en sus palabras. Me dijeron que tenia que tener paciencia y que sería divinamente dirigida, y lo fui.

Los rescatadores necesitaron 15 minutos para sacar mi cuerpo inerte del coche, y otros 7 minutos de resucitación para reanimarme. A medida que mi cuerpo se ponía rígido, les dije: “saquen a mi hijo del auto”. Veintidós minutos habían pasado, los rescatadores volvieron a saltar en el pantano congelado para traer a mi hijo, sabiendo de antemano y sin esperanza alguna, que ya estaba muerto. Después de aproximadamente cinco minutos, los rescatadores liberaron a mi hijo de ese auto. Su cuerpecito blando fue llevado al hospital para niños IWK, donde fue conectado a las máquinas más sofisticadas de reanimación.

El equipo de médicos y neurólogos de urgencia me estaba esperando. Me aseguraron que mi dulce pequeño tenía muerte cerebral, y sumado a ésto, sus órganos internos estaban llenos de sangre. Estaba desangrándose por dentro y sus órganos no eran viables. La situación era muy sombría. Fue cuando la voz se dirigió de nuevo a mi: “Ten fe criatura”. Los doctores me sugirieron que desconectara a mi bebé y que lo dejara descansar en paz; aunque un milagro
pasara y el niño viviera, sería un vegetal. “No tendrá calidad de vida”, es todo lo que recuerdo que pensé. Una vez más oí la voz: “Ten fe”. En ese momento, los médicos aceptaron mantenerlo en vida, pero me sugirieron que no tuviera ninguna esperanza. Mi hijo tenía menos del 1% de posibilidades de vivir y por lo tanto seguiría conectado a todas esas máquinas el resto de
su vida. Recuerda, yo no tenía un Dios, así que no podía clamar por un guía. En cuanto me encontré sola, recibí los consejos: “Sigue las instrucciones al pie de la letra”. Los recuerdos de las visiones y la voz en el lago inundado regresaron a mi. Había alguien presente conmigo allí, estaba segura de ello, y por tanto decidí escucharlo escrupulosamente. Fui instruída para reconstruir el aura de mi hijo e infundir su pequeño cuerpo con las auras de otros seres. Veinte minutos a la vez, fue una de las primeras reglas a seguir. Si pasara más tiempo, yo consumiría el aura del donante. Me pidieron hacer desfilar gente cariñosa cerca de Evan, cada uno depositando su propia energía en su cuerpo sin vida. Debían hacer ésto conectando su carne con la carne de mi hijo y permitir que su energía funcionara a través de su cuerpo, y después darle a Evan su "regalo". Si cantaban, debían cantar. Si contaban cuentos, debían contarle una historia, etcétera. Infundarle con energía positiva, con su amor y sus talentos permitiría su restablecimiento.

Procedí contra el protocolo del hospital y envié los seres humanos cariñosos al cuarto de mi hijo cada media hora. Así, siguiendo las instrucciones, dieron su regalo de amor. Esta procesión duró veinticuatro horas al día, durante tres días. Docenas y más docenas de personas vinieron. "Acampaban afuera", cada día y cada noche, almas confiadas llenas de amor y que infundieron energía fresca en su cuerpo sin vida. El hecho de haber convencido al hospital de permitir este desfile diario poco ortodoxo, ya era en sí un milagro. Al tercer día, después de 72 horas de constante vigilia, mi hijo abrió sus pequeños ojos y me reconoció. ¡Él estaba de regreso!

Los médicos estaban anonadados. Continuaron diciéndome que mi hijo nunca caminaría o hablaría o sería un niño normal de nuevo. Sus palabras sin embargo, no me afectaban. Los consejos y orientación de mis seres de luz me habían demostrado más allá de la sombra de la duda, que mi hijo estaría bien. Después de todo, “mi amigo” en el lago ya me lo había dicho.

Durante la primera semana, Evan había recuperado todas las funciones de su cuerpo. Al finalizar la segunda semana, ya corría por los pasillos hacia el cuarto de juegos. Esto ya era de por sí un milagro increíble. ¿Que había hecho yo para merecer tal respiro de nuestro Creador Todopoderoso? No lo sabía o no me interesaba. Quería llevarme a mi hijo a casa y terminar con
toda la pesadilla. Entonces, pensé haber terminado con mis amigos de luz, pero ellos no habían terminado conmigo.

EL LLAMADO

Continué escuchando las voces, seguía teniendo visiones y apariciones de auras. No es necesario decir que yo estaba atemorizada. Preguntaba a los seres de luz “¿qué es lo que quieren de mí?” y ellos me hablaban del amor universal y de cómo las cosas se han puesto terriblemente mal en el mundo.

La humanidad se ha metido en una espiral descontrolada, y ha perdido su verdadera conexión con Dios y con nuestra Tierra. Necesitan desesperadamente transmitir a los seres humanos de este mundo un mensaje del “mas allá”, saber que tenemos dentro de nosotros el poder de unir este planeta en una sola raza donde la paz y la prosperidad existan para todos. Este poder existe dentro de todos nosotros, y cuando se combina con la energía de otros seres humanos, podemos hacer por este planeta lo que se hizo por mi hijo.

Podemos reactivar esta tierra y catapultarla hacia la curación. Con esta curación vendrá una nueva fase para la humanidad. Viviremos una era de paz y armonía. Lo único que hace falta es actuar con buena intención, como un grupo unido, y dedicar una hora de nuestro tiempo a esta obra.

Los seres de luz me han enseñado como actuar para que ésto suceda. Sin embargo, hace falta juntar a muchos de nosotros en este planeta para ver el éxito del proyecto. Así como me dijeron que rotara a los humanos en el cuarto de mi hijo, también me han dicho que una a la humanidad desde cada esquina del globo. No cada ser humano, solo representantes de cada esquina. Podemos hacerlo. Necesitamos unir a suficiente gente para encender el sistema de energía divino de este planeta y debemos comenzar como se hizo con mi hijo.

Este proyecto global de cariñosa intención es totalmente realizable. Tu deseo de implicarte puede cambiar el destino de este planeta. Hablaré de los detalles de este plan en la tercera fase de este documento. Te daré las instrucciones a seguir, y verás que en poco tiempo te puedes convertir en un embajador de luz en nuestro hogar, el planeta Tierra.

Te suplico te unas a mi cuando encendamos la rejilla de la Tierra el 17 de julio del 2007, y agregues tu energía a este proyecto. Te prometo que dedicarás solo una hora de tu tiempo y así podrás ayudar a sanar a este planeta, y así crear paz entre toda la gente. Mi hijo y yo somos los
ejemplos del poder de la energía positiva, y de la capacidad de los seres humanos a unirse para difundir el amor. El amor es el lenguaje universal de nuestro mundo, y del mundo más allá.

Que la luz y el amor estén contigo y bienvenido a la próxima fase de la humanidad. Sé parte de la excitación y por favor únete a nosotros.

Importante : da una hora de tu vida el 17 de julio del 2007 a las 11.11 (hora de Greenwich) o sea a las 13.11 de la hora de verano actual.

Puedes leer mas en:

http://www.firethegrid.com/esp/home-fr-esp.htm