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martes, febrero 05, 2013

Banda peruana SENDRA rockea a Vallejo: “Masa” y “Los Heraldos Negros” …¡metal!

Un acontecimiento mayor. Las alturas del poeta excelso del dolor humano, del heroísmo existencial, nuestro cholo Vallejo, reencontrado en una esquina de nuestra historia musical por un grupo de rock. Lejos de la cultura de papel, afectada e hipócrita, Cesar Vallejo recrea sus versos de hiel, de sabia y de vid…a, en la estridencia desgarradora de las cuerdas de metal y la voz radiográfica de Sonqo Ramirez con la banda SENDRA. “Los Heraldos Negros” y “Masa”, ahora en rock, gracias al vuelo de muchachos que nacieron para ser grandes. (Jesús Hubert)




LOS HERALDOS NEGROS (César A. Vallejo)

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé.

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes ... Yo no sé!


 


MASA (César A. Vallejo)



Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar...


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