Hablar de Javier es referirnos a la historia de la lucha social en el Perú de los últimos cuarenta años. Quizás Javier encarna, mejor que nadie, lo más puro y elevado de este tiempo, en que transitamos de la expectativa de un cambio político y social, rápido y en democracia, a la violencia disolvente y luego a la frustración ciudadana por la demagogía de quienes utilizaron lo popular solo para auparse en el gobierno, no en el poder, porque este sigue en las mismas manos condenadas por la historia. Los traidores no dejarán de temblar con el fantasma de Javier. Con ese mismo espíritu, que para el pueblo conciente, será siempre su inspiración y aliento.
Lo colectivo como destino de la humanidad está en el horizonte. Cada día está más claro que lo privado es cada vez lo más ajeno al avance de la humanidad. Allí está la tecnología acortando distancias y derribando diferencias. Javier lo sabía y vivía y luchaba con esa convicción: la certeza en el futuro socialista de la humanidad.
Hablar de Javier nunca podrá ser más importante que escucharlo. Cuando faltaban solo cinco días para su partida, Javier seguía pensando y escribiendo en defensa de los más afectados por las triquiñuelas de la democracia capitalista. Gracias al periódico español SINPERMISO, de cuyo comité editorial formaba parte, leamos al mismo Javier Diez-Canseco, al gran líder de la izquierda contemporánea del Perú, presentando su último alegato por los trabajadores de su patria, a los que entregó lo mejor de sus días.
La gloria está en tu propia palabra encarnada. ¡Hasta siempre, Javier! (Jesús Hubert)
Me alegra que a dos días de celebrarse el Día del Trabajo, la elaboración de esta iniciativa legislativa ciudadana y los primeros pasos del proceso de recojo de firmas se encuentren ya en marcha.
La iniciativa legislativa ciudadana –que en este momento se encuentra en debate– no pretende resolver todos los problemas que aquejan a las y los trabajadores del Perú, pero sí uno de los más importantes y que más impacto tiene en el reconocimiento, goce y ejercicio de los derechos laborales de millones de trabajadoras y trabajadores: la discriminación en el trabajo.
La iniciativa propone también la prohibición del ejercicio abusivo de los servicios de tercerización laboral; la aplicación inmediata de la Ley Nº 27979, ley que establece un régimen remunerativo para trabajadores de la industria pesquera del consumo humano directo; la homologación del valor de la pensión mínima con el valor de la Remuneración Mínima Vital; la equivalencia entre las ratificaciones que perciben los trabajadores del sector público y el sector privado; la creación de un régimen de seguridad social para los trabajadores “autoempleados” y la reactivación de la Comisión Ejecutiva creada por la Ley Nº 27803 sobre ceses colectivos.
La discriminación en todas sus formas es un cáncer que corroe nuestra sociedad y debe ser erradicada en todas sus formas y en todo lugar. Esto se ha logrado en muchos lugares y en el Perú no tiene por qué no ser igual. En el Día del Trabajo comprometámonos a conseguir las firmas necesarias para hacer realidad este objetivo.
Javier Diez Canseco (1948-2013), miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso










