lunes, julio 02, 2007

ASI FLORECERÁN TUS ROSAS




Busca lo Esencial.


¿Sabes tú qué es lo Esencial, lector querido?


Escucha ...


Todas las cosas de la Naturaleza, todo cuanto ves y no ves, todas las Formas Cristalizadas y aún aquellos que tu pobre retina no alcanza a divisar,

Tienen un punto esencial, una sustancia íntima, un espíritu alado, inconsútil, por el que viven y se desenvuelven.Todo lo demás es secundario, accesorio.

No inútil, porque la inutilidad No Existe dentro de la magna Obra del Universo.

Son medios, vehículos, portadores si se quiere de lo esencial. El medio es perecedero. Pertenece a Nuestra tierra. Lo esencial es eterno. Pertenece al cielo de nuestro Espíritu.


Busca, por lo tanto, lo Esencial.


Si para ello aceptas estas siete reglas, apréndetelas y practícalas. Tu Cruz Se hará más llevadera y la Rosa le prestará su sagrado perfume:


1. Lleva en todos tus actos, una meta. En todas las cosas, un fin. Que éstos sean el de descubrir Lo Esencial. Clava toda tu atención en ello Y toma por armas lo útil, lo noble, lo bueno, lo bello, para conseguirlo, Y desdeña todos los obstáculos que se interpongan. Así florecerán las Rosas sobre tu Cruz.


2. Alégrate. Que el Contento y la Alegría rebosen por todos los Poros deTu Alma hasta por las más mínimas impresiones, te colmen de íntimo Placer.Su esencia es divina y Dios está en todo lo existente y es forzoso Percibir Lo Esencial aún en el más diminuto y pequeño organismo. Así florecerán las Rosas sobre tu Cruz.


3. Aprende a respetar la opinión sincera de los demás. Si hallas Error Con cordura, con sensatez, con respeto, hazles ver la tuya más Autorizada, Pero nunca les desaires. Lo Esencial, lo Divino, habla también por los demás Hombres y sólo es cuestión de evolución que se acerquen más o menos a La Verdad. Así florecerán las Rosas sobre tu Cruz.


4. Sal diariamente al aire libre y admira la Naturaleza. Alégrate yregocíjate del Sol, del Cielo, del Ambiente, de las Flores, del míseroGusanito que se arrastra a flor de tierra. Observa que en todo ello Existe La Divinidad y en todo aliento Lo Esencial.Así florecerán las Rosas sobre tu Cruz.


5. Sé fiel para tus amigos y así tendrás amigos fieles, porque Dentro de Ellos estás tú. Aunque eres una Entidad separada y aislada, no eres más QueUna expansión de lo Divino. Medítalo, compréndelo, ajusta tu Comportamiento A esto mismo y busca allí Lo Esencial.Así florecerán las Rosas sobre tu Cruz.


6. Relaciónate con todos, pero debes preferir aquellos que sepan más que tú, para extraer de ellos la sustancia de lo que han aprendido. Entonces los conocerás y los amarás y tu observación te hará ver, que son como tú, Pero Que Lo Esencial, lo Divino, es lo que saben ... Y no sabes tú.Así florecerán las Rosas sobre tu Cruz.


7. Concéntrate todos los días. Estudia si tu atención se ha Detenido en Las cosas accesorias, en las secundarias. Haz siempre un examen deConciencia y respóndete a ti mismo. Si no pudiste estar atento a LoEsencial, cuida de enmendarte para buscar todos los días esa esencia Divina Que bulle en todo lo existente porque así progresarás y serás feliz y así Las Rosas florecerán sobre tu Cruz.


Krumm-Heller (Libro: “Rosa Esotérica”)

domingo, julio 01, 2007

UNIENDO EL PASADO CON EL FUTURO, EN EL PRESENTE (Un llamado a las tradiciones)_ M.V.M. MELQUIZEDEK(*)

Segunda Luna Llena de Junio 2007

INTRODUCCIÓN
Todo camino tiene un inicio y un final.
Todo sendero tiene una meta… o varias.
El caminar del espíritu en la Tierra es un caminar multidimensional.
Camina en la Tierra con su cuerpo… y sus pies lo dirigen hacia donde su mente lo lleva… aunque su mente no sepa muchas veces a donde ir.
Camina con su corazón hacia la felicidad… aunque muchas veces parezca que se aleja y en otras, cuando cree que la ha alcanzado no sepa como cuidarla y la vuelva a perder.
Camina con su alma hacia Dios… y busca oraciones y templos, hace penitencias y promesas, sigue a predicadores y maestros, a sacerdotes y gurús… pero Dios parece a veces estar cerca y otras veces lejos.
Y en este caminar multidimensional, el ser humano inventó cosas, para sentirse cerca de Dios.
El ser humano observó a la naturaleza y la reconoció como el libro donde Dios había escrito su voluntad.
Así nacieron las tradiciones… la enseñanza divina revelada a los sabios. Tan pública que siempre estaba a la vista de todos…… y a la vez, tan secreta que nadie podía entenderla.
Y esas tradiciones se fueron pasando de labios a oídos… porque nadie confiaba en las palabras escritas.
Jamás una palabra podría expresar lo que el Sol nos dice cuando se asoma en el horizonte e inicia su diario recorrido por la bóveda celeste.
Cómo explicar en palabras lo que siente el alma cuando observa al águila recorrer sus dominios en las alturas de las montañas.
Y cada pueblo leyó en el libro sagrado de la Tierra las lecciones que Dios dejara para sus hijos encerradas en cada criatura, en cada nube y montaña de la naturaleza.
Los pueblos de las nieves leyeron en la nieve y los lagos lo que Dios les dejó para ellos.
Y los pueblos de la selva encontraron sus lecciones en medio de árboles milenarios y cascadas escondidas.
Las gentes de la tundra y la sabana las buscaron entre rocas y praderas, en medio de valles sagrados y cuevas misteriosas.
Siempre estuvo Dios cerca de ellos y siempre estuvieron ellos cerca de Él.
Pero los cielos cambiaron, las estrellas se movieron, muchas lunas pasaron… el peso de los siglos se fue acumulando sobre la historia del planeta.
Y nacieron las ciudades, las calles y los edificios.
Los humanos dejaron las pieles y se vistieron con ropa de fábricas.
Se alejaron de la naturaleza y la encerraron en parques… y dijeron que era para protegerla.
Y el ser humano empezó a vivir en un mundo inventado por él.
Ya no estaba el hermano castor para enseñarle los misterios de los ríos, ni la hermana águila para mostrarle cómo debía volar. Ya no era posible hablar con los árboles para descubrir sus secretos, ahora todos ellos estaban encarcelados en parques y zoológicos… para protegerlos.
¿Y el ser humano?...
El ser humano se había construido una celda más grande… y la llamó civilización, la llamó ciudad, la llamó sociedad… pero era una celda y no se daba cuenta.
El hombre creó entonces escuelas e institutos. Para enseñarles a sus hijos a vivir dentro de la celda… para enseñarles cómo ser felices aunque estuvieran presos.
Y sentir un aire de libertad… aunque no pudieran salir nunca de sus celdas.
Por eso nacieron los seres humanos que querían ser libres, los que sí se daban cuenta de la tragedia.
Los que gritaron a los cuatro vientos que la humanidad había perdido el camino.
Pero los consideraron locos, y a veces hasta los quemaron en la hoguera.
Por eso los seres humanos libres tuvieron que esconderse y reunirse en pequeños grupos… al margen de la sociedad que los apartaba.
Y desde ahí enseñaron la verdad.
Y crearon las tradiciones.
Que luego pasaron de los labios a los oídos.
Pocas veces escribieron en libros sus verdades… era demasiado peligroso.
Tuvieron que esconderse para vivir su libertad.
Y esas tradiciones aún permanecen… en posesión de unos cuantos.
Y el hombre a pesar de estar perdido… tenía un alma que vibraba… y le hablaba de Dios… de horizontes perdidos que añoraba… de recuerdos escondidos en su alma.
Y eso le llevó a buscar… y a buscar… y a buscar.
Y desarrolló una ciencia.
Una que buscaba en las estrellas, la llamó astronomía… tal vez persiguiendo un recuerdo de un viaje en el origen de los tiempos, que habían hecho sus antepasados… tal vez como buscando un hogar abandonado en algún tiempo lejano.
Otra que buscaba en medio de átomos y partículas subatómicas, la llamó física. Ésta la inventó tratando de descubrir el origen de la materia, tal vez ahí se encontrara el misterio de Dios.
Una más la dedicó a buscar en medio de las células humanas, dentro de las partículas que formaban los cuerpo humanos, tal vez queriendo encontrar a Dios mismo disfrazado de cromosoma… y no descansó hasta descifrar el genoma humano… ahora sí, ya podía jugar a ser Dios. Ya podía inventar seres humanos y hacerlos del color que más le gustara.
Pero sin que alguien se diera cuenta… el ser humano estaba inventando un nuevo camino.
Era la misma búsqueda de la naturaleza que habían iniciado sus antepasados, nuevos ojos para los mismos misterios. Una nueva espiral en la trama de la vida.
Nuevas puertas que conducen a las mismas metas.
El mismo espíritu, la misma interrogante, con nuevos instrumentos, y nuevos lenguajes.
Y el hombre y la mujer, sin darse cuenta…
Estaban creando a las nuevas tradiciones, pero ahora con microscopios y telescopios, reuniéndose en universidades e institutos, en laboratorios de investigación.
Mismas almas, ahora con batas de laboratorio en lugar de pieles de animales.
Una ronda nueva, en el mismo mundo que conocemos.
La vida milagrosa recorriendo una espiral más en el viaje infinito de la evolución.
¿Hasta cuándo?... ¿desde cuándo?

¿Acaso importa?
Bienvenidos a esta síntesis del caminar del ser humano.
Uniremos el pasado con el futuro… y lo haremos ahora, en el presente.

Melquizedek

(*) Quienes deseen seguir leyendo este mensaje y otros de Melquizedek, pueden presionar este título que tiene un link a esa página.

viernes, junio 29, 2007

Como no creer en Dios..

LA DUDA(*)

Duda, desconfianza, sospecha. Cuando estos pensamientos pasan por tu mente, tu corazón es sacudido por sentimientos violentos. Tal es la fuerte tenacidad de la duda que no conoce razón ni cordura.

La duda atrae a la duda. Si dejas que la duda actúe por sus propios mecanismos, se extenderá sin límites, ganando fuerza a medida que avanza. Cuando la duda cobre forma en tu mente, no seas tan imprudente de dejarla circular en libertad. Una vez que se ha alimentado a sí misma, avanzará rápidamente por su territorio hasta que sea demasiado tarde para contenerla. Si te domina, serás tú quien sufra.

Dudas de Dios, de los demás y de ti mismo, ¿y qué sacas de ello? Nada en absoluto. Sólo te aporta desesperación y autodestrucción. La duda es la negatividad, un pensamiento que está separado de Dios.

La duda es una enfermedad y va en contra de la verdad. La gente duda de su pareja y de sus hijos; duda de su amor, de su salud y de su potencial; duda de sí misma, de sus propias esperanzas y habilidades. Incluso duda de la verdad.

Liberate. No renuncies a tu poder por algo que ni tan siquiera existe.


Lo mejor que puede hacer el ser humano es conectar con la verdad. Todos debemos usar nuestra habilidad para reconocer la verdad y confiar en ella.
No importa qué parezcan las cosas en la superficie, la verdad esencial permanece invariable: los seres humanos vienen de Dios. Originalmente somos totales y completos y siempre evolucionamos a través de las leyes de la Gran Armonía.

Cada uno de nosotros, como niños sin astucia que confían de todo corazón en el amor de sus padres, debe recobrar su fe en la bondad innata de las personas. Por muy mala que una persona parezca en la superficie, no debemos aceptar la maldad como una realidad. Debemos creer sólo en lo que es intrínsecamente divino de cada uno. Si vivimos con este propósito, la paz verdadera se depositará en el corazón de cada persona.

Cuando todos nuestros pensamientos fluyen en conexión con la verdad fundamental, ni la más mínima duda puede cobrar forma en nuestra mente.
Cuando todos los seres humanos descubran la divinidad en los demás y la busquen también en los animales, las plantas y otras formas de vida, todas las cosas vivientes encontrarán su expresión perfecta y vivirán juntas en armonía. Entonces, cada uno de nosotros podrá confiar de nuevo en la humanidad.

Debemos hacer todo lo posible para que desaparezca de este mundo hasta el último rastro de duda. El primer paso es dejar de dudar de nosotros mismos. Si dudamos de nosotros mismos nuestra duda se reforzará hasta que se convierta en una realidad concreta.

Ya sabes, que la gente a menudo busca la causa de su sufrimiento en los demás. Creen equivocadamente que procede del exterior, pero esto nunca puede ser así. En un principio, la causa fue proyectada por su propio pensamiento y les concierne sólo a ellos.

Visto desde fuera, puede parecer que la otra persona dio lugar a la causa. Pero, de hecho, es ella sólo fue un medio para hacer aparecer tu problema y ponerlo de manifiesto en este mundo tangible. En realidad, todo procede de tu propia conciencia pasada. Las otras personas o miembros de tu familia sólo son medios para que tus causas pasadas se manifiesten en este mundo. Si, a pesar de esta verdad, eliges ver a los demás como tus atormentadores, les odias y estas celoso y resentido con ellos, nunca podrás escapar de tu desgracia. Es esencial que profundices en tu conocimiento sobre este punto: que las cosas que ocurren en tu mundo son el resultado de tu pensamiento.

Toda la gente que te rodea está ahí para que tú puedas encontrar la verdad. Su existencia tiene mucho valor para ti, ya que sólo a través de ellos tu espíritu tiene la oportunidad de desarrollarse. Sin ellos carecerías de los medios para expresar tu divinidad. Puede que algunas personas te parezcan adorables y admirables y en cambio a otras las encuentres odiosas y desagradables; a pesar de eso, cada uno de ellos, a través de su conexión contigo, tiene su papel para guiarte a lo largo del sendero de la verdad.

A algunas de estas personas es posible que se les haya asignado el papel de incurrir en tu odio; otras, puede que sean responsables de traerte tristeza o pena. Si amas sólo a aquellas cuyo papel es inspirar tu amor, mientras odias o tienes aversión por aquellas a quienes se les ha asignado que te critiquen, te culpen y te juzguen, estás tratando a estas últimas injustamente. No incurrieron en tu odio por casualidad o por gusto, fue tu propio Guía divino quien, cuidadosamente, lo arregló todo para que estuvieran cerca de ti y, de ese modo, tu espíritu pudiera desarrollarse.

Eso hace que necesites amar y apreciar mucho más a aquellos que te odian, sienten aversión por ti o te culpan, que no a aquellos que te aman. Su existencia es muy valiosa para ti puesto que ellos son tus benefactores, los guías de tu despertar. Si puedes detectar esa profunda intención de lo divino, habras comprendido la verdad y estarás caminando por el sendero que lleva a la libertad espiritual.

Muy pronto podrás cantar las alabanzas de la vida con el corazón tranquilo. Sin duda, el amor, la felicidad y el éxito abundantes e infinitos se mostrarán ante ti, y tu vida florecerá por encima de tus más altas expectativas.

Masami Saionji


Nuestras dudas y preocupaciones no tienen fin. Nos inquietamos por todo y dejamos que nuestro corazón acabe lleno de dolor, creando así en nuestra mente una cadena interminable de complicaciones.
Tenemos dentro de nosotros unas cualidades maravillosas, un poder innato como cocreadores de este mundo.
Tienes una opción mejor para que la duda no se apodere de tí y es utilizarla con un trampolín hacia la verdad y someterla al proceso de tu despertar. Tan pronto como ella aparezca no dejes que anide en tu mente, calma tus pensamientos y de forma natural obsérvala a través de tu intuición y sabiduría interior porque gracias a las leyes del cielo, tú, de forma natural, serás guiado hacia una solución.
Concentra tu energía mental y sigue trabajando, sigue construyendo paso a paso, tu propio despertar a la verdad en esta maravillosa aventura de amar.

"Soy Hija del Sol y mi naturaleza es brillar"

(*) Seleccionado de un envío del Grupo MSN: GranFraternidaddeLuz@groups.msn.com

lunes, junio 25, 2007

Una prédica silenciosa...

La ciencia-ficción nos presenta, de mil formas, la posibilidad sorprendente del encuentro con seres extraterrestres, con seres de “otros mundos”.

Sin embargo, basta hacer una cola cualquiera, o voltear la mirada a la empleada de la casa, para despertar a la conciencia de que no todos somos terricolas, hijos del mismo planeta, en la valoración de cada uno. Descubrimos así, que tenemos categorías, escalones, hacia arriba o hacia abajo, para ubicar a las personas con las que nos relacionamos, o en muchos casos, ignoramos….

Formalmente, la mayoría suponemos terminadas las discriminaciones y abrimos los ojos como platos, si nos hablan de políticas y costumbres racistas o segregacionistas en el mundo, pero no nos damos cuenta del trato diferente que damos a las personas de acuerdo a su estatus económico.

“Tanto tienes, tanto vales”, sigue siendo la regla de oro en nuestra diario vivir. Olvidando, que el aire que respiramos y el sol que nos alumbra, no segrega, ni escoge.

Abramos pués nuestros sentidos y nuestra conciencia, a la prédica cósmica, repetida en nosotros con cada inspiración y nuevo amanecer, despertemos a la palabra viva del Creador – sin reglas, ni castigos - aliniémonos con su vivificante mensaje y ejemplo de amor.

sábado, junio 23, 2007

Soledad y Horacio Guarany - Si se calla el cantor

CALLA EL CANTOR, cuando canta a las estrellas para no ser la voz del hombre...

CALLA EL CANTOR, cuando lo callan los que temen su verdad...

Pero CALLA EL CANTOR, también, cuando el dinero le tapa la boca.

Quiero_Autora: Florinda Ramos(*)

¿Quiero regalar mis ojos para no ver como muero?
Quiero.

¿Cómo muero entre tus manos?
Sí, lo quiero.

Porque la luz es la espada
que atraviesa mi cerebro
ya no quiero mas la luz.
Soy amiga de lo negro.

Quiero no saber de mí
mientras me voy deshaciendo.
No tuve vida.No fuí.
Era sólo un pensamiento.
Y nisiquiera eso era,
era espuma,era viento,
era suave oscuridad
encarcelada en un cuerpo.

Venid y tomad de mí
que me regalo yo toda,
que de mí ya nada quiero.
Al aire mis brazos van,
al fuego mi piel,mi sexo,
dejad que los buitres vengan
y picoteen mis pechos.

Ya nada quiero de mí.
formas oscuras salen de mis restos,
y si no soy,nada siento.
Que bello dolor emerge
de entre las brasas del suelo,
y al consumirse la vida
ya de todo me libero.

Seré nada en ningún cielo,
noche en un día eterno.
Negra luz sobre un cristal
donde no tengo reflejo.
Porque al fin yo ya no existo
nisiquiera en el infierno...

era espuma,era el viento
(*) Comparto con Ustedes, este hermoso poema de nuestra amiga Florinda Ramos, enviado desde Mollet, España.

miércoles, junio 20, 2007

El Sueño del Pongo(Cuento).

Autor José María Arguedas Pelicula dirigida por Santiago Alvarez (ICAIC)

"El sueño del Pongo" de José María Arguedas(*)





Versión cinematográfica del cuento "El Sueño del Pongo" del director cubano Santiago Alvarez (1970)

El sueño del Pongo (José María Arguedas)

Un hombrecito se encaminó a la casa-hacienda de su patrón. Como era siervo iba a cumplir el turno de pongo, de sirviente en la gran residencia. Era pequeño, de cuerpo miserable, de ánimo débil, todo lamentable; sus ropas viejas.

El gran señor, patrón de la hacienda, no pudo contener la risa cuando el hombrecito lo saludo en el corredor de la residencia.

¿Eres gente u otra cosa? - le preguntó delante de todos los hombres y mujeres que estaban de servicio.

Humillándose, el pongo contestó. Atemorizado, con los ojos helados, se quedó de pie.
¡A ver! - dijo el patrón - por lo menos sabrá lavar ollas, siquiera podrá manejar la escoba, con esas sus manos que parece que no son nada. ¿Llévate esta inmundicia! - ordenó al mandón de la hacienda.
Arrodillándose, el pongo le besó las manos al patrón y, todo agachado, siguió al mandón hasta la cocina.

El hombrecito tenía el cuerpo pequeño, sus fuerzas eran sin embargo como las de un hombre común. Todo cuanto le ordenaban hacer lo hacía bien. Pero había un poco como de espanto en su rostro; algunos siervos se reían de verlo así, otros lo compadecían. "Huérfano de huérfanos; hijo del viento de la luna debe ser el frío de sus ojos, el corazón pura tristeza", había dicho la mestiza cocinera, viéndolo.

El hombrecito no hablaba con nadie; trabajaba callado; comía en silencio. Todo cuanto le ordenaban, cumplía. "Sí, papacito; sí, mamacita", era cuanto solía decir.

Quizá a causa de tener una cierta expresión de espanto, y por su ropa tan haraposa y acaso, también porque quería hablar, el patrón sintió un especial desprecio por el hombrecito. Al anochecer, cuando los siervos se reunían para rezar el Ave María, en el corredor de la casa-hacienda, a esa hora, el patrón martirizaba siempre al pongo delante de toda la servidumbre; lo sacudía como a un trozo de pellejo.

Lo empujaba de la cabeza y lo obligaba a que se arrodillara y, así, cuando ya estaba hincado, le daba golpes suaves en la cara.

Creo que eres perro. ¡Ladra! - le decía.
El hombrecito no podía ladrar.
Ponte en cuatro patas - le ordenaba entonces-
El pongo obedecía, y daba unos pasos en cuatro pies.
Trota de costado, como perro - seguía ordenándole el hacendado.
El hombrecito sabía correr imitando a los perros pequeños de la puna.
El patrón reía de muy buena gana; la risa le sacudía todo el cuerpo.
¡Regresa! - le gritaba cuando el sirviente alcanzaba trotando el extremo del gran corredor.
El pongo volvía, corriendo de costadito. Llegaba fatigado.
Algunos de sus semejantes, siervos, rezaban mientras tanto el Ave María, despacio, como viento interior en el corazón.
¡Alza las orejas ahora, vizcacha! ¡Vizcacha eres! - mandaba el señor al cansado hombrecito. - Siéntate en dos patas; empalma las manos.
Como si en el vientre de su madre hubiera sufrido la influencia modelante de alguna vizcacha, el pongo imitaba exactamente la figura de uno de estos animalitos, cuando permanecen quietos, como orando sobre las rocas. Pero no podía alzar las orejas.
Golpeándolo con la bota, sin patearlo fuerte, el patrón derribaba al hombrecito sobre el piso de ladrillo del corredor.
Recemos el Padrenuestro - decía luego el patrón a sus indios, que esperaban en fila.
El pongo se levantaba a pocos, y no podía rezar porque no estaba en el lugar que le correspondía ni ese lugar correspondía a nadie.
En el oscurecer, los siervos bajaban del corredor al patio y se dirigían al caserío de la hacienda.
¡Vete pancita! - solía ordenar, después, el patrón al pongo.
Y así, todos los días, el patrón hacía revolcarse a su nuevo pongo, delante de la servidumbre. Lo obligaba a reírse, a fingir llanto. Lo entregó a la mofa de sus iguales, los colonos*.
Pero... una tarde, a la hora del Ave María, cuando el corredor estaba colmado de toda la gente de la hacienda, cuando el patrón empezó a mirar al pongo con sus densos ojos, ése, ese hobrecito, habló muy claramente. Su rostro seguía un poco espantado.
Gran señor, dame tu licencia; padrecito mío, quiero hablarte - dijo.
El patrón no oyó lo que oía.
¿Qué? ¿Tú eres quien ha hablado u otro? - preguntó.
Tu licencia, padrecito, para hablarte. Es a ti a quien quiero hablarte - repitió el pongo.
Habla... si puedes - contestó el hacendado.
Padre mío, señor mío, corazón mío - empezó a hablar el hombrecito -. Soñé anoche que habíamos muerto los dos juntos; juntos habíamos muerto.
¿Conmigo? ¿Tú? Cuenta todo, indio - le dijo el gran patrón.
Como éramos hombres muertos, señor mío, aparecimos desnudos. Los dos juntos; desnudos ante nuestro gran Padre San Francisco.
¿Y después? ¡Habla! - ordenó el patrón, entre enojado e inquieto por la curiosidad.
Viéndonos muertos, desnudos, juntos, nuestro gran Padre San Francisco nos examinó con sus ojos que alcanzan y miden no sabemos hasta qué distancia. A ti y a mí nos examinaba, pensando, creo, el corazón de cada uno y lo que éramos y lo que somos. Como hombre rico y grande, tú enfrentabas esos ojos, padre mío.
¿Y tú?
No puedo saber cómo estuve, gran señor. Yo no puedo saber lo que valgo.
Bueno, sigue contando.
Entonces, después, nuestro Padre dijo con su boca: "De todos los ángeles, el más hermoso, que venga. A ese incomparable que lo acompañe otro ángel pequeño, que sea también el más hermoso. Que el ángel pequeño traiga una copa de oro, y la copa de oro llena de la miel de chancaca más transparente".
¿Y entonces? - preguntó el patrón.
Los indios siervos oían, oían al pongo, con atención sin cuenta pero temerosos.
Dueño mío: apenas nuestro gran Padre San Francisco dio la orden, apareció un ángel, brillando, alto como el sol; vino hasta llegar delante de nuestro Padre, caminando despacio. Detrás del ángel mayor marchaba otro pequeño, bello, de luz suave como el resplandor de las flores. Traía en las manos una copa de oro.
¿Y entonces? - repitió el patrón.
"Angel mayor: cubre a este caballero con la miel que está en la copa de oro; que tus manos sean como plumas cuando pasen sobre el cuerpo del hombre", diciendo, ordenó nuestro gran Padre. Y así, el ángel excelso, levantando la miel con sus manos, enlució tu cuerpecito, todo, desde la cabeza hasta las uñas de los pies. Y te erguiste, solo; en el resplandor del cielo la luz de tu cuerpo sobresalía, como si estuviera hecho de oro, transparente.
Así tenía que ser - dijo el patrón, y luego preguntó:
¿Y a ti?
Cuando tú brillabas en el cielo, nuestro Gran Padre San Francisco volvió a ordenar: "Que de todos los ángeles del cielo venga el de menos valer, el más ordinario. Que ese ángel traiga en un tarro de gasolina excremento humano".
¿Y entonces?
Un ángel que ya no valía, viejo, de patas escamosas, al que no le alcanzaban las furzas para mantener las alas en su sitio, llegó ante nuestro gran Padre; llegó bien cansado, con las alas chorreadas, trayendo en las manos un tarro grande. "Oye viejo - ordenó nuestro gran Padre a ese pobre ángel -, embadurna el cuerpo de este hombrecito con el excremento que hay en esa lata que has traído; todo el cuerpo, de cualquier manera; cúbrelo como puedas. ¡Rápido!". Entonces, con sus manos nudosas, el ángel viejo, sacando el excremento de la lata, me cubrió, desigual, el cuerpo, así como se echa barro en la pared de una casa ordinaria, sin cuidado. Y aparecí avergonzado, en la luz del cielo, apestando...
Así mismo tenía que ser - afirmó el patrón. - ¡Continúa! ¿O todo concluye allí?
No, padrecito mío, señor mío. Cuando nuevamente, aunque ya de otro modo, nos vimos juntos, los dos, ante nuestro Gran padre San Francisco, él volvió a mirarnos, también nuevamente, ya a ti ya a mi, largo rato. Con sus ojos que colmaban el cielo, no sé hasta qué honduras nos alcanzó, juntando la noche con el día, el olvido con la memoria. Y luego dijo: "Todo cuanto los ángeles debían hacer con ustedes ya está hecho. Ahora ¡lámanse el uno al otro! Despacio, por mucho tiempo". El viejo ángel rejuveneció a esa misma hora; sus alas recuperaron su color negro, su gran fuerza. Nuestro Padre le encomendó vigilar que su voluntad se cumpliera.

PONGO: Indio que pertenece a la hacienda.

(*) José María Arguedas Altamirano (*
Andahuaylas, Perú, 18 de enero de 1911 - † Lima, 2 de diciembre de 1969) escritor y científico social peruano. Además de su actividad como novelista, destacó como traductor de la literatura quechua y estudioso del folclore de su país.

Desencantado por los efectos de la política cultural y las diferencias sociales y raciales en su país, trató de suicidarse en 1966 y al fin, el
28 de noviembre de 1969 se disparó en la cabeza y murió cuatro días después, el 2 de diciembre.
Para mayor información sobre José Maria Arguedas revisar:

lunes, junio 18, 2007

PILLPINTUKUNAN KANACHIS (SOMOS MARIPOSAS)_Noemi Vizcardo, Lima_Perú

Runa yachaysapa yuyakun cheyqa, manan qanmantaqa yachanchu.
Que no te afecte si la el hombre cree saberlo todo, si no sabe de ti.

Hina kachun khunan llalliynin, tukuyninpi pisipaqtin.
qué importa el triunfo momentáneo, si se pierde en el fin.

Hina kachun apuskachaq llapanchispa hawanchispi kan cheyqa,
Que importa si el soberbio se muestra por encima de todos,

Sapanka runa kayninchista mana reqsispa,
negando la humanidad de cada uno de nosotros,

ichaqa yañupuq kasqanchista yachashiaqtinchis chayqa.
si al final todos somos conscientes de que vamos a morir.

Hina kanchun noqanchis ukhupi harawi kaynin,
Que importa la poesía que hay dentro de nosotros,

sichus saruyninchis , ch’uya ñawi qhawaypi hinaspa...
si empezamos pisando, con ojos sinceros y...

sichus hayk’aqpas mana qhepata qhawarispa ñaupaqman rinchis,
seguimos marchando sin mirar atrás, nunca jamás,

kausaytninchispi chayraq kurumanta pillpintu hina puriyninchis,
recorriendo la vida cual mariposas salidas de crisálidas,

sumaq llinphi rafranchista, pasaq rikuyachispa,
mostrando nuestras alas, de lindos matices,

hinaspa misk’i takikunapi, tuku kama tusunchisy
envueltos en dulce melodía, danzamos hasta el fin,

qasi sonqo nunankisc kusirichina takipi.
con sereno canto que nos alegra el alma.

Hatunkaray teqsimuyupi, hanaq pacha mana saywaq,
en el gigante infinito, que no limita el cielo,

qollallaraq illariypi mana waylluy wañuqpi,
bajo la tierna alborada del amor eterno,

mana upallay kaqtin hinaspa ñak’ariy sapa kausaypipas.
donde no hay silencio ni soledad del desengaño.

domingo, junio 17, 2007

ALBORADA - PAWAY ANKA

ALBORADA confirma musicalmente


que el espíritu y raiz cósmica


de las tres américas


es UNO.






Paway Anka

Wayra qina paway ankawayra qina ripuy ankaparata qaquspa puyupa chaupinta. Chayna ñuqa kutimusaqchayna ñuqa kutimusaqmuchuyta qarquspa kusy kausanapaq.

Cóndor, remóntate como el viento, sube como el viento, empujando la lluvia hacia la montaña.Así yo volveré, así yo volveré, moviendo lo empujaré para que se alegre y viva felíz.

Nanotecnología: ¿el «pequeño Hermano»? Leonardo Boff(*)

En los últimos años se está produciendo, de forma extremadamente acelerada, no una nueva onda tecnológica sino un verdadero tsunami tecnológico. Es la nanotecnología. Se trata de una tecnología que produce elementos y cosas no presentes en la naturaleza a partir de lo más pequeño como átomos y células colocados en lugares deseados. Un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro. La Wikipedia en portugués de internet nos informa: «para percibir lo que esto significa, imagine una playa de 1000 km de largo y un grano de arena de 1mm; ese grano de arena está en relación a esa playa como un nanómetro está al metro». Se trata, pues, de una tecnología de lo ínfimo, tan revolucionaria que, en breve, podrá volver obsoletas a la mayoría de las tecnologías, especialmente aquellas aplicadas a la agricultura, a la industria farmacéutica, a la informática, a la microelectrónica y a los ordenadores. Ya existen actualmente cerca de 720 productos a nanoescala, desde camisas y pantalones a prueba de arrugas y manchas (de venta en algunos grandes centros comerciales), protectores solares y alimentos hasta nanotubos de carbono para sustituir al cobre, que son diez veces más eficientes en la conducción de la electricidad.
En la nanotecnología convergen la física, la química y la biología produciendo organismos o partículas invisibles con una altísima movilidad. Por obedecer a las leyes de la física cuántica son imprevisibles. En especial, la nanobiotecnología comienza a conocer avances insospechados. Se crean, por ejemplo, nanodispositivos que circulan en la sangre y que pueden detectar enfermedades o hacer reparaciones en órganos afectados. Todo el contenido de la Biblioteca Nacional, con sus millones de libros, puede caber en un nanoaparato del tamaño de un caramelo.
Hay grandes incertidumbres y peligros asociados a este tipo de tecnología. Nanosensores que hoy controlan todo el proceso de la llamada «agricultura inteligente» pueden ser usados para controlar poblaciones y personas. Sería la entronización del «pequeño Hermano» que realizaría las funciones del «gran Hermano» de G.Orwell. Como son aparatos invisibles y microscópicos no hay cómo defenderse de ellos. Por eso la urgencia de observar el principio de precaución y exigir del poder público códigos reguladores.
Si para todos los problemas siempre hay una solución adecuada, quién sabe si por el camino de la nanotecnología podremos responder a las tres grandes cuestiones que nos afligen: la escasez de recursos naturales, los cambios climáticos y el calentamiento global. Con la nanotecnología podrían producirse abundantísimos alimentos, y podría conseguirse la recuperación de los suelos y de la naturaleza. Se podrían colocar nanopartículas en la superficie de los océanos o en la estratosfera para enfriar la Tierra y equilibrar los climas. En el mar entre Nueva Zelanda y la Antártica se esparcieron partículas de hierro de 20 nanómetros con el fin de producir plancton que, a su vez, secuestraría el dióxido de carbono, reduciendo así la temperatura. El efecto fue tan sorprendente y aterrador que uno de los científicos dijo: «si tuviese medio petrolero de nanopartículas podría causar una nueva era glacial en el planeta».
Estas reflexiones tienen un carácter meramente inicial y fragmentario, pero su objetivo es despertar a las personas ante los peligros y las virtualidades que nos ofrece la nanotecnología y su posible respuesta al clamor ecológico.

(*) Leonardo Boff, teologo brasileño, autor de más de 60 libros en las áreas de Teología, Espiritualidad, Filosofía, Antropología y Mística. La mayor parte de su obra ha sido traducida a los principales idiomas modernos. En 1984, en razón de sus tesis ligadas a la Teología de la Liberación expuestas en su libro Iglesia: Carisma y Poder, fue sometido a un proceso por parte de la Sagrada Congregación para la Defensa de la Fe, ex Santo Oficio, en el Vaticano. En 1985 fue condenado a un año de “silencio obsequioso” y depuesto de todas sus funciones editoriales y académicas en el campo religioso. Dada la presión mundial sobre el Vaticano le fue levantada la pena en 1986, pudiendo retomar algunas de sus actividades.

sábado, junio 16, 2007

Alborada - Wanka Walas (Presiona este enlace para la web de ALBORADA)

"Cholo Soy" (Vals) _Luis Abanto Morales (Presiona este enlace para conocer dónde empezó la inspiración de esta canción)

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ENTONCES, AL FIN ENTENDEREMOS...

Vivimos en un mundo subjetivo, hecho de imágenes. Entre la persona real y su imagen en nuestra mente, media una pequeña distancia o , muchas veces, un abismo.

En base a imágenes hacemos amigos, amores y enemistades. Nos sentimos por momentos tan cerca, tan afín con alguien y luego al voltear, tal vez un instante, ya lo sentimos lejos, distante o contrario a nosotros.

Lo curioso es que todos en su momento nos alegramos, sufrimos y nos estresamos por las mismas causas. Pero el antipático, el misterioso o el “malo” de nuestra película, resulta siendo el “otro”, no nosotros. Vivenciamos igual, pero nos sentimos diferentes.

Esa es la ilusión de esta existencia. Todos somos hijos, hermanos, padres, hermanos, enamorados, esposos...vivimos por lo mismo, pero nos sentimos distintos unos de otros.

Por eso, algunos hemos recibido el conocimiento de que, en la hora final de la vida presente, desfilarán velozmente nuestras acciones, pero vividas o sufridas en carne propia, desde el ser del otro, del que burlamos, castigamos, mentimos o amamos, engreímos o premiamos, y sentiremos lo mismo que el “otro” sintió con nuestras acciones y, entonces...¡al fin entenderemos!.

Finlmente se descorrerá el velo, y toda la distancia, y el desencuentro, perderán sentido, sabremos que era cierto: SOMOS UNO.

¿Será necesario esperar ese momento?.